Fue a finales de octubre de 2017 cuando Inés Martín Alcalde y David Jiménez se casaron. Se dieron el 'sí, quiero' en el Santuario de Valverde, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, al norte de Madrid, y luego se trasladaron a la finca El Campillo para continuar con la celebración. La suya fue una de esas bodas que generó mucho interés tanto en medios especializados como en redes sociales. Es lógico. La prometida, diseñadora de vestidos de novia, pasaba por el altar y la expectación por ver el traje que había elegido era muy grande. De aquel día han pasado más de ocho años y, en ese tiempo, han cambiado muchas cosas. No solo en la vida de la diseñadora, que tiene cuatro hijos, sino en el sector nupcial, que ha sufrido una gran revolución. Por eso le pedimos que eche la vista atrás y nos cuente qué mantendría y qué cambiaría de su boda si volviera a casarse hoy.
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Un vestido de novia clásico y atemporal
Aquel día Inés no decepcionó. Fiel a su estilo, apostó por un vestido de novia sencillo. Se trataba de una prenda confeccionada en crepe de lana, con escote en V y mangas largas bastante ajustadas. La falda, con silueta A modificada, partía de una cintura ligeramente ceñida y fruncida, de la que nacía el vuelo suficiente para la cola. La pieza más especial fue la bomber de encaje, con la que dio un toque mucho más moderno y actual al look.
La novia cumplió con la tradición de llevar algo azul al elegir unos stilettos de Valentino, un diseño de tacón muy alto y decorado por finos cordones en el empeine. En cuanto a las joyas, se decantó por piezas personalizadas de Suarez, inspiradas en la colección Orion. Una de ellas era un broche con el que adornó su peinado; la otra un collar compuesto de varias cadenas de oro rosa de 18 quilates con cinco motivos realizados en oro rosa y diamantes, todos con referencia al amor, que también se podían llevar como collares individuales. En uno de ellos, como guiño especial a su marido, había una "P", la inicial del apodo de David: Piru.
En cuanto al ramo, Inés se adelantó a una de las tendencias que más siguen las novias actuales, las de lucir un ramo creado con un solo tipo de flor. Eso sí, en su caso, no se decantó por una flor, sino por una planta: la cortadera. La diseñadora confió en Elena Suárez & Co. y, tal como nos explica, repetiría con la creación sin dudarlo.
"Creo que sí mantendría el estilo del vestido, porque representaba perfectamente quién era en ese momento. Pero si me casara hoy, haría algo más ligero, ¡y estoy segura de que me haría más de uno!", nos cuenta divertida. ¿Otro cambio que haría? En sus joyas. "Elegiría unos pendientes antiguos, con historia. Me gusta cuando algo aporta alma al conjunto, más allá de la estética. Seguramente una joya familiar de mi abuela o de mi madre. Y en caso de no tener nada familiar, sin duda volvería a confiar en Suarez".
Lo que no cambiaría, bajo ningún concepto, es su maquillaje y su peinado. Inés apostó por un acabado muy natural y favorecedor, obra de María Nebreda. En cuanto a su larga melena, la recogió en un pulido moño de bailarina, un acabado con el que es habitual verla tanto en su día a día como en los casos en los que se viste de invitada.
Una boda bajo el sol de Ibiza
Inés siempre quiso casarse en Ibiza, su "lugar de paz", pero a nivel logístico no era algo sencillo. "Pero cumpliré mi sueño algún día", asegura. Tal vez en un aniversario especial, cuando David y ella hagan una renovación de sus votos. Lo cierto es que finalmente se decantaron por Madrid, por lo cercano. Lo organizaron todo entre Inés y Lucía, su hermana y socia. Contaron con la ayuda y el saber hacer de Elena Suárez & Có. para la decoración y el de La Blonda para el catering. "Celebramos un cóctel al aire libre aprovechando el buen tiempo que hizo a pesar de ser finales de octubre. Durante todo el cóctel tuvimos música en directo de Los Hermanos Domínguez, nos lo pasamos en grande", recuerda.
La diseñadora nos explica que no cambiaría absolutamente nada de la ceremonia, y tampoco del momento baile, animado por Mickey Pavón. "Quizás habría delegado más algunas decisiones de última hora. Cuando eres tan perfeccionista, cuesta soltar el control, pero a veces eso te impide disfrutar del proceso tanto como deberías", nos cuenta.
Inés, ¿qué consejo esencial le darías a tu "yo" que estaba planificando su boda?
Le diría que disfrute más y se preocupe menos por los detalles. Que confíe en su instinto y que recuerde que lo importante no es que todo sea perfecto, sino que sea auténtico.
Si solo pudieras hacer un cambio en tu boda original, y solo uno, ¿cuál sería?
Me habría dado más tiempo antes de la boda para mí. Los días previos pasan volando entre preparativos, y ahora sé lo bonito que es poder parar, respirar y disfrutar del momento con calma.
