Tras su reciente aparición en Sevilla junto a Lourdes Montes y Sibi Montes, Tana Rivera vuelve a situarse en el foco mediático con una de esas apariciones que mezclan crónica social y moda. Este fin de semana, la nieta de la duquesa de Alba ha acudido a la tradicional corrida de toros de Brihuega (Guadalajara), una cita muy especial en la que no solo ha disfrutado del ambiente, sino que ha ido a apoyar a Andrés Roca Rey, con quien se ha confirmado recientemente su relación.
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Lejos de esconderse, Tana ha vivido la tarde con naturalidad, sonriente y arropada por amigas, en lo que podría definirse como su primer “look de cita” público. Y lo ha hecho apostando por una combinación que funciona a la perfección: estética clásica con matices románticos y toques de tendencia muy actuales.
El look: terciopelo, siluetas tendencia y aire romántico
El look de Tana Rivera es, en sí mismo, un equilibrio entre tradición y moda contemporánea. La pieza protagonista ha sido un chaleco verde de terciopelo, ligeramente acolchado y con hombreras marcadas, un diseño que inevitablemente recuerda a ese aire bohemio y sofisticado que caracteriza a la estética de Isabel Marant. El detalle del ribete en blanco y negro rompe con el verde profundo, aportando contraste y elevando la prenda.
Bajo el chaleco, ha elegido una blusa de inspiración romántica en tono terracota, con mangas ligeramente abullonadas, puños con volante y cuello redondo. Una elección que suaviza el conjunto y añade ese toque femenino que equilibra la fuerza del terciopelo estructurado.
Pero si hay una pieza que marca la diferencia y sitúa el look en clave tendencia, son los pantalones negros de corte barrel. Una silueta que lleva meses generando debate en la industria: amada por su originalidad y cuestionada por su volumen. Tana apuesta por ellos sin reservas, confirmando que esta forma seguirá presente más allá del invierno.
El conjunto se completa con botines de piel en negro, de punta pronunciada y tacón, un recurso infalible para estilizar la silueta, especialmente al ir en el mismo tono que el pantalón. A esto se suman unas gafas de sol ovaladas de carey, anillos dorados y un bolso pequeño blanco con detalles en negro y una cremallera en rosa flúor que introduce un guiño inesperado.
Como detalle práctico (y estiloso), llevaba también una gabardina clásica en la mano, perfecta para adaptarse a los cambios de temperatura.
Una tarde especial: romance, tradición y raíces familiares
Más allá del look, esta aparición tiene un trasfondo clave: es una de las primeras veces que vemos a Tana Rivera en público tras confirmarse su relación con Andrés Roca Rey. Un romance reciente pero con historia previa, ya que ambos mantenían una amistad desde hace tiempo.
La joven ha querido restar importancia a la situación, asegurando que se trataba de “una tarde más”, aunque su actitud relajada y su sonrisa constante reflejan un momento personal especialmente dulce. Durante la jornada, también compartió confidencias con figuras habituales del circuito social como Cari Lapique y Nuria González.
Tana forma parte de una de las sagas más vinculadas a la tauromaquia en España: hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, y heredera de una tradición familiar que se remonta a varias generaciones. De hecho, en 2024 fue nombrada maja de honor de la peña taurina femenina Las majas de Goya, siguiendo los pasos de su abuela.
