Carolina de Mónaco es, indudablemente, una de las royals más estilosas del panorama internacional, destacando por una elegancia innata que ha heredado de su madre, Grace Kelly, icono de moda absoluto en la década de los 50. Desde su juventud, la princesa ha demostrado que le encanta jugar con los looks y sumarse a las últimas tendencias, siendo incluso pionera en muchas de ellas. A sus 69 años —que cumple justo hoy—, continúa dando lecciones de estilo en cada una de sus apariciones públicas, demostrando que la sofisticación no está reñida con la originalidad. Desde que cumplió los 60, Carolina ha hecho gala de una madurez estilística impecable, apostando por la sastrería estructurada, los vestidos midi y largos, y los accesorios de impacto, y demostrando que su estilo, lejos de acomodarse, se ha vuelto más personal, bohemio y perfectamente contemporáneo.
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En la edición del Baile de la Rosa de 2017, marcada por la temática del Art Nouveau, se tomó al pie de la letra las indicaciones, optando por un vestido de Chanel con estampado geométrico, pomposos volantes de tul y una falda ilustrada a mano con tinta. La creación se inspiraba directamente en uno de los diseños de Emilie Flöge, diseñadora de renombre, musa y compañera del pintor Gustav Klimt.
En octubre de 2019 asistió a una fiesta en el emblemático Casino de Mónaco con un vestidazo de alto impacto. Se trataba de una impresionante creación de Chanel, su firma de cabecera, perteneciente a la colección Alta Costura primavera-verano 2014. Contaba con cuello a la caja, manga corta, silueta recta y falda larga, y estaba realizado en un delicado tweed semitransparente con hilos metalizados bordado con miles de ligeras plumas blancas de efecto degradado que finalizan en una original cola. Completó con bolso de mano en tono crema, también de la casa francesa, y grandes joyas decoradas con perlas, entre las que destacaban unos pendientes colgantes que iluminaban su rostro.
En 2016, estrenó este vestidazo que recuperaría en 2023, lo que demuestra su atemporalidad. Firmado (cómo no) por Chanel, contaba con silueta entallada que realzaba la figura, escote redondeado y manga larga. Estaba confeccionado en un tejido de encaje azul marino decorado con motivos florales, bajo desflecado y toques metalizados, y lo combinó con zapatos satinados estilo peeptoe y bolso a juego.
En el Festival de Cannes de 2023 se convirtió en una de las protagonistas de la alfombra roja al posar con un estilismo que se salía de las elecciones tradicionales de la muestra de cine. Acudió al estreno de Killers Of The Flower Moon junto a su hija, Carlota Casiraghi y, como es habitual, ambas vistieron de Chanel. En el caso de Carolina, optó por una chaqueta de tweed bordada con hilo metalizado a la que sumó pantalones blancos anchos y calzado bicolor.
En el concierto con motivo del Día Nacional de Mónaco de 2018, impactó con un vestidazo rojo asimétrico de Stella McCartney que ya había llevado antes la reina Letizia. Se trata de una fabulosa pieza asimétrica con efecto capa a la que sumó guantes blancos, sandalias metalizadas y maxipendientes de pedrería.
El verano de 2025, Carolina demostró que las minifaldas también son aptas pasados los 60. Ella brilló en la celebración del vigésimo aniversario de su hermano Alberto en el trono con un vestido blanco que dejaba sus piernas al aire, un diseño de tirantes con falda de volantes que acompañó de una chaqueta corta cuajada de sutil pedrería y lentejuelas. Completó con unos salones de tul.
En enero de 2020 acudió a ver el desfile de Alta Costura de Chanel con un look muy cañero que puedes copiar fácilmente. Eligió una falda de tweed, emblema de la marca, pero optó por un modelo amarillo hasta media pierna para darle un aire más original, y completó con una chaqueta de piel negra, así como unas botas altas efecto segunda piel.
En los últimos años, Carolina ha hecho gala también de una extensa colección de vestidos de inspiración boho, como los que lució el verano pasado en el evento ecuestre Longines Global Champions Tour de Mónaco. Su truco para elegir los más favorecedores: elegir los de escote en 'V', manga corta y falda acampanada.
En 2023, las princesas Carolina y Charlene coincidieron con estilismos brillantes al apostar por las lentejuelas como absolutas protagonistas. En el caso de la hija de Grace Kelly, recuperó de su armario un top de lentejuelas multicolores de Chanel Alta Costura (colección Otoño/Invierno 2019-2020) con una falda satinada en azul eléctrico que nos enamoró por completo.
En 2019, tan solo un par de meses después del fallecimiento del director creativo de Chanel, que también ejercía como organizador del Baile de la Rosa desde 1999, su íntima amiga quiso rendirle tributo con este vestido negro con escote bardot de la colección Alta Costura 2019, que destaca por sus llamativos volantes laterales de color rosa. Otro detalle especial fue su set de pendientes y gargantilla de perlas, un conjunto que su padre, el príncipe Rainiero, adquirió en la joyería Van Cleef & Arpels de Nueva York como regalo de bodas para Grace Kelly en 1956.
Aunque nos encantan sus looks de gala, los estilismos que elige para citas de día no se quedan atrás. Generalmente, opta por la atemporalidad y la elegancia clásica, como vemos en esta imagen del Día Nacional de Mónaco 2019. Optó por un abrigo de paño cruzado en azul bebé al que sumó, como suele hacer en este evento, un tocado estilo diadema coronado con un velo de red.
Las pailletes son una de las señas de identidad de la princesa, y adora recurrir a ellas para darles un toque especial a sus vestidos de noche. En el Baile de la Rosa de 2024 nos enamoró con un vestido de escote en 'V' cuajado de lentejuelas negras, un diseño atemporal y muy glamuroso que recordaba al Hollywood clásico.