Ni nueces, ni pasas: este es el ingrediente que necesita tu cerebro para tener más agilidad mental y menos estrés


No beber la cantidad suficiente de agua perjudica todo tu organismo y la salud del cerebro se resiente. Te mostramos qué alternativas tienes más allá del agua.


Una mujer sonriente tomando sopa© Getty Images
27 de enero de 2026 - 16:00 CET

Tu cerebro necesita agua por encima de todos los alimentos buenos para su buen funcionamiento. Por esto, la mejor estrategia para una mente en forma es hidratarte. De acuerdo con el Instituto Europeo de Hidratación, la hidratación es el proceso mediante el cual se reponen los líquidos perdidos para mantener el equilibrio hídrico del cuerpo. El organismo humano está formado en gran medida por agua, aunque este porcentaje varía según la edad, la composición corporal y el sexo: alrededor del 60 % del peso corporal en hombres adultos y entre el 50 % y el 55 % en mujeres adultas, siendo mayor cuanto más joven es la persona. En cuanto a las recomendaciones, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece una ingesta diaria de referencia de 2 litros para las mujeres y 2,5 litros para los hombres.

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La hidratación cumple funciones esenciales: lubrica el cerebro y las articulaciones, facilita el transporte de nutrientes y contribuye a la eliminación de desechos celulares. Además, desempeña un papel clave en la regulación térmica, ya que ayuda a distribuir el calor desde los tejidos activos hacia la piel y permite refrescar el cuerpo a través de la transpiración. 

En el cerebro, este componente “no solo sostiene la arquitectura cerebral, sino que resulta imprescindible para que las neuronas se comuniquen correctamente”, señala la dietista Mireia Velasco. Cuando el aporte hídrico disminuye, aunque sea de manera leve, empiezan a aparecer las primeras señales: dificultad para concentrarse, lapsus de memoria, sensación de lentitud mental, irritabilidad o problemas para tomar decisiones En el día a día, todo esto se manifiesta como esa conocida niebla mental, una mayor reactividad al estrés y problemas para mantener la atención. “A menudo lo achacamos al ritmo de vida, cuando en realidad el cerebro no cuenta con el agua que necesita y se activa el estrés psicológico”. Por ello, beber la cantidad que necesitamos mejora la agilidad mental y la respuesta al estrés. 

© Getty Images

Hidratación a través de la alimentación

Las principales fuentes de hidratación siguen siendo el agua y bebidas como infusiones, aguas aromatizadas o zumos de frutas, priorizando siempre aquellas con bajo contenido en azúcares. A esto se suma el papel de los alimentos, especialmente frutas y verduras, que por su alto contenido en agua contribuyen de forma notable a la hidratación diaria, nos cuenta Dana Ryan, directora de Rendimiento Deportivo, Nutrición y Educación en Herbalife. 

Dentro del amplio abanico de verduras y hortalizas, destacan por su elevado porcentaje de agua las espinacas, que alcanzan entre el 90 % y el 99 %, así como las zanahorias y el brócoli, con valores cercanos al 80-89 %. El pepino y el apio, con más del 90 % de agua. Las ensaladas con frutas y verduras se convierten en una combinación especialmente eficaz, ya que ingredientes como la lechuga superan también el 90 % de contenido en agua.

Los yogures son otro aliado interesante. Aunque se asocian sobre todo a su aporte de calcio y a su papel en la salud digestiva, contienen aproximadamente entre un 80 % y un 89 % de agua, lo que refuerza su valor dentro de una dieta bien hidratada.

Los pepinillos, habituales como acompañamiento o condimento, superan igualmente el 90 % de agua. Este elevado contenido se debe en gran parte al proceso de fermentación, en el que se incorporan líquidos que ayudan a conservar o incluso aumentar su proporción de agua.

© Getty Images

Alternativas más allá del agua

Además del agua, existen múltiples opciones para mantenerse bien hidratado de forma eficaz y apetecible. Infusiones de hierbas, tés sin cafeína o agua de coco aportan líquidos y, en algunos casos, nutrientes adicionales. Las infusiones elaboradas con frutas frescas —como limón, naranja, frutos del bosque o pepino— no solo mejoran el sabor del agua, sino que también suman vitaminas. Los batidos y zumos naturales a base de frutas y verduras ofrecen otra vía para hidratarse, incorporando al mismo tiempo fibra y antioxidantes.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.