Hay cierta sensación de libertad en los columpios que nos cautiva desde que somos niños. Su balanceo nos hace sentir que podemos volar sin alas, tocar el cielo y olvidarnos de la gravedad, aunque solo sea por un instante.
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Más que una estructura de madera y cuerdas, son una mezcla de paz y adrenalina. Aquí, mostramos algunos de los más espectaculares del planeta, ubicados en rincones únicos.
Desde los vertiginosos arrozales de Ubud, en Bali, hasta la exuberante selva de Ecuador —donde el famoso Columpio del Fin del Mundo desafía al abismo—, las exóticas playas de Bahamas, Camboya e Indonesia, o frente al icónico Golden Gate de San Francisco, estos columpios nos hacen soñar despiertos.
También los encontramos en nuestro país, donde podemos columpiarnos ante la majestuosa inmensidad de Riaño (León) y sus montañas.
