La naturaleza nunca deja de sorprendernos y, aunque a veces se manifieste con fuerza destructiva, la mayoría de las ocasiones nos regala espectáculos de una belleza sobrecogedora.
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A lo largo del planeta existen fenómenos que parecen desafiar la imaginación, como las cuevas de hielo azul de Islandia, donde la luz se filtra a través del glaciar creando un resplandor profundo, o el arcoíris lunar de las cataratas Victoria, visible en las noches de luna llena.
También impresionan los árboles fosilizados del lago Kaindy, en Kazajistán, cuyos troncos quedaron sumergidos tras un terremoto en 1911, así como la migración de las mariposas monarca entre Estados Unidos y México, que cubren los bosques con un manto naranja.
A ello se suman las cuevas de luciérnagas de Waitomo, en Nueva Zelanda, que iluminan la oscuridad como un cielo estrellado subterráneo , y la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte, una formación volcánica de columnas casi perfectas.
Completan este recorrido la lava azul del volcán Kawah Ijen, en Indonesia, el fenómeno de los dos soles en Alaska, causado por la refracción de la luz, y el relámpago del Catatumbo en Venezuela, una tormenta eléctrica casi constante que ilumina el cielo durante horas.
