El sorprendente motivo por el que vivir en un piso alto podría acelerar tu envejecimiento


La ciencia nos da pistas de cuáles son los entornos para envejecer mejor


Vistas de los rascacielos de Tokyo, en Japón© Getty Images
Ana ToroPeriodista y Locutora
30 de agosto de 2025 - 12:05 CEST

Envejecer de forma saludable es uno de los grandes deseos de todos. Dormir bien, hacer ejercicio y mantener una dieta equilibrada son consejos habituales, pero la ciencia ahora señala un factor inesperado: el piso en el que vives puede influir en tu envejecimiento. Un estudio reciente ha revelado que vivir en pisos muy altos podría acelerar el desgaste físico y mental con el paso de los años. Aunque los rascacielos y apartamentos elevados ofrecen vistas espectaculares y cierto prestigio, la evidencia científica apunta a que estos entornos podrían no ser los más amigables con nuestra salud a largo plazo.

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© © Getty Images

La relación entre altura y envejecimiento

 Los investigadores descubrieron que las personas que residen en pisos altos suelen caminar menos y, en consecuencia, hacen menos actividad física cotidiana. Detalles tan simples como bajar a comprar pan, sacar la basura o pasear al perro se vuelven menos frecuentes cuando cada salida implica un trayecto largo en ascensor y un retorno algo incómodo. Esa falta de movimiento se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, pérdida de masa muscular y envejecimiento prematuro.

Por otro lado, la exposición a la luz natural también juega un papel importante. Quienes viven en pisos muy elevados suelen tener menos contacto directo con el entorno natural: árboles, jardines, plazas. Este distanciamiento del verde urbano puede impactar negativamente en el bienestar emocional, aumentando los niveles de estrés y disminuyendo la sensación de conexión con la naturaleza, un factor clave en la longevidad.

Más allá de lo físico: el impacto social

El aislamiento social es otro de los puntos señalados por los expertos. Los vecinos de pisos bajos suelen tener más interacción con su comunidad, ya que salir de casa no requiere tanta logística. Este contacto frecuente contribuye a mantener un buen estado de ánimo y una red de apoyo emocional, algo que los científicos identifican como esencial para vivir más y mejor.

En cambio, quienes viven en alturas extremas tienden a tener menos vínculos con su entorno inmediato. El resultado: mayor soledad, uno de los grandes aceleradores del envejecimiento, según diversos estudios en neurociencia y psicología.

¿Significa que debemos mudarnos ya?

No necesariamente. Los especialistas aclaran que lo importante es compensar los efectos negativos de vivir en pisos altos. Subir y bajar por las escaleras varias veces al día, priorizar caminatas al aire libre y buscar contacto con la naturaleza son hábitos que neutralizan los riesgos. Además, fomentar la vida social y mantener rutinas de ejercicio regular puede contrarrestar los inconvenientes.

La clave: calidad de vida

Este hallazgo nos recuerda que envejecer despacio no depende solo de lo que comemos o cuánto dormimos, sino también del lugar en el que vivimos. Y aunque las vistas desde un ático puedan ser inigualables, lo que realmente alarga la vida es moverse más, conectar con los demás y disfrutar de la naturaleza en el día a día.

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