Aída hizo historia en la televisión, el primer spin-off español, una serie salida de otra, en este caso 7 vidas. La ficción terminó hace doce años tras una década en pantalla, pero en la película Aída y vuelta, que ha arrasado en la taquilla el pasado fin de semana, Paco León vuelve como el famoso Luisma, pero también como director y nos propone un nuevo escenario, un juego de espejos en el que los actores se interpretan a sí mismos al mismo tiempo que a sus personajes. Un verdadero ejercicio de metacine. La cinta reúne de nuevo a Carmen Machi, que dejó la serie en su apogeo, Miren Ibarguren, Mariano Peña, Eduardo Casanova, Pepe Viyuela, Melani Olivares, Canco Rodríguez, Secun de la Rosa, David Castillo, Marisol Ayuso, Pepa Rus, Óscar Reyes, Adrián Gordillo y Sanseverina Lazar. Hablamos con él del regreso más esperado y de qué ha supuesto para él resucitar un fenómeno.
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Después de 10 años en pantalla te debiste quedar con muchas ganas de Aída para embarcarte en semejante locura Porque habrá sido un poco locura todo esto.
Pues ha sido mucha locura, pero no creas que ha sido buscada, porque no tenía ninguna nostalgia, no soy muy nostálgico; todo lo inició Carmen Machi. Fue la impulsora de todo esto después de una cena navideña postpandemia de toda la familia de Aída. Tuvo mucha repercusión en redes y vimos la nostalgia que tenía la gente y las ganas de vernos juntos otra vez. Dijo: “¿por qué no hacemos una película? Y que la dirija Paco”. Y yo al principio dije: “No, no, no, no, no, no. A mí me dejáis porque yo esto no lo sé hacer, yo hago otras cosas”. Y después, ya decidí que no quería que un capítulo largo en versión película. Se me ocurrió la idea de hacer el twist y volver de otra manera, darle la vuelta y de ahí el título. Pero no era tanto por nostalgia, no tenía yo muchas ganas de volver.
Fuiste Luisma diez años ¿Cómo es eso de pasarse una década con el mismo personaje? ¿Pensaste alguna vez en dejarlo por miedo a encasillarte o por simple hartazgo?
Por hartazgo, sí. No tenía mucho miedo al encasillamiento, porque yo había hecho cosas antes y sabía que la iba a hacer después. Es verdad que la gente te identifica con ese personaje, pero más en la calle que en la industria, porque después de ser Luisma, me han ofrecido otros papeles, empecé a dirigir y fue un trampolín. O sea, que yo tengo más cosas que agradecerle, pero sí que fue duro. Durante diez años, pues tienes momentos de todo y también de pensar en dejarlo. Hubo una conversación con Concha Velasco que marcó bastante, y hay algo de eso en la película. Íbamos en un coche al Festival de Málaga y me dijo: “No vayas a dejar la serie”. Y le respondí ¿No, por qué? no sé. Y me respondió: “Los jóvenes de ahora sois unos quejicas del éxito. ¿Tú sabes lo difícil que es encontrar un personaje que le guste a la gente, que lo hagas bien y encima te lo paguen bien? ¡Hasta que reviente! Y me pareció interesante desde su carrera en la que hizo de todo. Es decir, es tan difícil encontrar un éxito así que hay que disfrutarlo y aunque cueste mantenerlo, hay que estar ahí. Y ahí estuvimos diez años.
"Ha sido mucha locura, pero no buscada, porque yo no tenía ninguna nostalgia. Fue Carmen la impulsora", nos dice Paco, el director de 'Aída y vuelta', donde interpretan los papeles que les lanzaron al éxito
Han pasado doce años desde que terminó la serie y a pesar de que mantenéis el contacto y tenéis ese chat de whatsapp ¿Cuéntanos ese primer día después de tanto tiempo todos juntos de nuevo? ¿Había la misma sintonía o todo había cambiado?
Era como una especie de déjà vu, ¿sabes? La primera vez que nos reunimos todos, hicimos una lectura como antiguamente. Y entonces era como muy raro, porque nadie tenía miedo de hacer el personaje, nos imitábamos a nosotros mismos. A los cinco minutos ya sonaba como si no nos hubiéramos ido de allí nunca. Y el reencuentro con los personajes ha sido muy emocionante, en el fitting, la gente lloraba, y había bromas ¡Lloraban también porque no le cabían las cosas! -ríe-. Veías lo que habían cambiado en diez años los cuerpos también, sí, sí, los cuerpos y las caras. También el efecto del decorado, que se reprodujo entero, fue increíble, notábamos las diferencias. Me decía: ¡Esto no era exactamente así!
¿Reprodujiste los decorados o estaban guardados?
No, no, se hicieron de nuevo porque todo eso se quemó. Era el mismo plató donde se grabó la serie, pero se montó todo de nuevo.
Aunque alguna vez se te pasó por la cabeza dejarlo, como nos dices, ¿Luisma ha sido el personaje de tu vida?
Sí, lo digo en la película, son los personajes más importantes de nuestra carrera, la de Carmen, la mía, y seguramente la de todos, porque es muy difícil estar en un trabajo con tanta repercusión y que haya calado así en la cultura de un país entero y fuera, porque también en el extranjero se ha visto y se ve mucho “Aída”.
De hecho, os vais Carmen y tú a 'hacer las Américas' ahora.
Sí, nos vamos y Canco también viene, nos llevamos al Barajas.
No sabía que tenía tanta repercusión allí la serie.
Muchísima, sobre todo el mundo cubano, en Puerto Rico, República Dominicana y en todo el Caribe, en Miami, se ha visto mucho y se sigue viendo y es religión, mucho más que en España. Aquí es una serie como hay otra, tipo Aquí no hay quien viva, pero allí es otro nivel. En otros países de Latinoamérica hubo versión propia, por ejemplo, en Chile, en Ecuador, con sus actores imitando todo, la ropa, los diálogos… Y se te hace rarísimo ver, por ejemplo, al Luisma de allí, el Mauricio Colmenero de Ecuador es igual que Machu Picchu… es todo muy loco.
¿Qué destacarías de Carmen Machi y de Miren Ibarguren?
¡Son dos Ferrari! Son las mejores actrices de España. Y es una suerte que sean tan amigas, tan cercanas, y que yo haya podido manejar esos dos cochazos, como digo yo. Son dos Stradivarius, porque como actrices hacen todo lo que tú les digas, cosas complicadísimas con una naturalidad increíble. Para mí es un lujo.
"He cambiado mucho. He engordado ¡menos mal! Porque yo pesaba un kilo -ríe-. Era un brote de soja. Me veo en los capítulos del principio y digo: “¡Pero mira qué bracines y qué piernitas!”. Y de repente, me he hecho hombre"
¿Qué ha sido lo mejor y qué lo menos buenos de ponerte detrás de la cámara y delante al mismo tiempo? Porque eso no ocurría en la serie, allí eras Luisma y a reír…p ero aquí habrás tenido que ponerte serio.
Y sobre todo actuar de Paco León, actor, y de Luisma. Porque, como sabes, la película es un rodaje donde hacemos de nosotros mismos que grabamos la serie. Lo mejor ha sido dirigir a compañeros tan increíbles, no solo como Carmen y Miren, sino como Eduardo, como Secun, como Mariano, Pepe, David, a todos. Y lo peor, lo que conlleva esa locura de tener que estar ahí con ellos. Porque claro, el director tiene mucha plancha, mucha faena y está preocupadísimo. Me daba mucha envidia porque ellos estaban de cachondeo, como tiene que estar un cómico, ¿sabes? bien juguetón, pero a mí me costaba mucho jugar y soltarme porque estaba preocupado. Estaba dirigiendo una película muy difícil, la verdad. Pero bueno, ha salido bien.
¿No te ha dado pena que Ana Polvorosa no se haya unido al proyecto?
Sí, me ha dado pena, pero ha tenido sus razones, la conozco tanto, la quiero tanto y la respeto tanto…es una actriz increíble. Para hacer esto hay que tener muchas ganas, como hemos tenido todos, de poder abrirte en canal y contar muchas cosas íntimas. Y a Ana no le apetecía, no estaba en ese momento y la entiendo perfectamente. Nosotros a nivel humano la hemos echado de menos, pero lo bueno es que en la película se la echa en falta y era difícil también, porque ella tenía mucha presencia. Me quedo con esas ganas de dirigirla, pero hay que respetar los momentos de cada uno y eso va a misa.
¿Cómo y en qué has cambiado desde aquel primer capítulo de Aída hace ahora ya la friolera de 21 años?
Pues mucho. He engordado ¡menos mal! Porque yo pesaba un kilo -ríe-. Era un brote de soja. Me veo en los capítulos del principio y digo: “¡Pero mira que bracines y que piernitas!”. Y de repente, me he hecho hombre. Y tengo una madure más…no tiraría yo para atrás. Aparte de que me he divertido, he hecho muchas cosas como actor, como director. Los años también traen cosas buenas y yo lo celebro.
¿Qué es lo próximo Paco, algo que puedas compartir con nosotros?
Ahora mismo estoy en los ensayos de una película que vamos a rodar ya, que se llama “La Roja”, en Barcelona. Es de Marcel Barrena, el director de “El 47, sobre la selección española de criquet, muy desconocida, pero fascinante.
