Es una de las damas de la música española. Gallega -de nacimiento-, asturiana de corazón -tenía apenas seis meses cuando sus padres se mudaron al Principado- y madrileña de adopción. A finales de los setenta, Luz Casal puso rumbo a la capital, con un sueño guardado en su maleta, dedicarse a lo que de verdad le apasionaba (ser artista), y se hizo realidad.
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Se convirtió en una de las grandes voces de nuestro país, a cientos de kilómetros del norte, pero su alma atlántica impregna muchas de sus canciones -incluso ha hecho suya Negra sombra, el tema que nació de un poema de Rosalía de Castro, y que es todo un tesoro en la tierra de Breogán (Galicia)-.
“Es que me he acostumbrado a estar bien en diferentes sitios. Creo que, si aplicas de manera alegre o armoniosa todo lo que te ofrece la vida, de todo puedes sacar partido”, nos dice. Lleva una vida entera sobre los escenarios -ya casi cinco décadas- y este verano se cumplirá un año desde que el rey Felipe VI le concedió el título nobiliario de marquesa de Luz y Paz. Toda una “sorpresa”, nos confiesa, aunque Luz tiene muchos otros reconocimientos, un Grammy Latino honorífico, la Medalla de las Artes de Francia, el Premio Nacional de Músicas Actuales…
Hablamos con la artista, que no responde a etiquetas, en la tercera gala benéfica Spotify Equal, que tomó por escenario el Teatro Joy Eslava de la capital el pasado martes, 27 de enero.
En esta gala, se reivindica el papel de la mujer en la industria musical. ¿Dirías que has tenido dificultades o que las mujeres siguen teniéndolo difícil?
Ahora mismo no me acuerdo y no es el momento de recordarlo… Pero yo creo que nunca es suficiente. Como mujeres, hemos conseguido muchísimas cosas. Pero no, nunca, nunca hay que estar… Hay que perder esa sensación de alerta. Hay que darle espacio al talento. Si eres mujer no se puede no dar las mismas oportunidades. Estamos en un mundo donde cada día necesitas, como en todas las relaciones, ponerle esfuerzo, estar atenta y como individuo intentar ser mejor; y como mujer, luchar por tus derechos, por tener las mismas oportunidades que cualquier persona, hombre, mujer o ‘galletita’. (Sonríe)
Tu último disco, Me voy a permitir, desde luego tiene un título que es toda una declaración de intenciones. ¿Era un disco que llevabas mascando mucho tiempo? ¿Te apetecía?
Tengo la sensación de que cada disco es como una especie de diario, entonces corresponde a un periodo determinado. En el caso de éste, la verdad es que ha sido bastante rápida su preparación. Podría decir que es de los discos de los que he hecho con mayor facilidad. Siempre cuesta. Siempre tienes una sensación de montaña rusa. Ahora estás muy segura, pero luego al día siguiente no… Pero ha sido bastante fácil de hacer.
"Carla (Bruni) dijo que quería estar, participar (en su último disco, Me voy a permitir) y creo que ha sido la guinda del pastel discográfico. Fue un un buen final para la grabación"
Leí que, al principio, lo habías pensado, precisamente, como una especie de homenaje a las mujeres, compositoras y demás…
Pero luego la cosa fue ‘desviándose’. Sobre todo porque empecé a tener canciones actuales que me representaban en mi presente. Y dije: bueno, se refleja, digamos, la parte interpretativa, no de cantante que canta lo que otros se hayan compuesto solamente. Y luego está la otra parte que se complementa, que es la de autora y compositora, productora y ese tipo de cosas. Así que se mezcló. Y la verdad es que yo creo que lo he conseguido sin mucho esfuerzo.
Hay una canción también de Charles Aznavour con Carla Bruni, Ella. ¿Cómo surgió esta colaboración?
Sí, el que esté una mujer compartiendo la voz y aporte es porque es una canción de amor dirigida a una mujer. Entonces yo sentí la necesidad de que hubiera una mujer. Y de manera muy casual y muy satisfactoria para todo el mundo, apareció Carla. Dijo que quería estar, participar y creo que ha sido la guinda del pastel discográfico. Creo que fue un un buen final para la grabación.
Más de 45 años formando parte de la ‘banda sonora’ de nuestras vidas. ¿Cómo te sientes?
¿Qué quieres que te diga? La sensación, desde luego, no es que tenga una gran mochila detrás. Tengo la sensación, y eso me ocurre en cada concierto, de que estoy como empezando. Sé que puede resultar un poco inverosímil, pero es como me siento. Entonces tengo ese afán de mejorar, de crecer, de seguir… Todo lo que he hecho antes, como que ya está hecho. Lo que importa es lo que haga en el día de hoy.
Y aparte de reconocimientos, ahora eres cantante y marquesa
Esa es otra sorpresa de la vida que no te esperas y que, cuando ocurre, es un reconocimiento. En mi caso, lo acepté de buen grado. Ahora, recuerdo en estos días que han dado condecoraciones en Francia, Caballero y demás, cuando me hicieron a mí, Caballero de las Artes y las letras, dije: ¡Guau! ¡Qué pasada! Cuando me subieron de categoría y me hicieron Comendadora, dije… Qué total. Bueno, son esas cosas que no son el día a día, no transforman tu vida, pero te dan de alegría. Y para mí es un honor. Sin ninguna duda.
