Numerosos familiares y amigos se han dado cita este viernes en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires en la Plaza de la República, en Roma, para dar su último adiós al gran Valentino, fallecido el lunes a los 93 años. Entre los asistentes al funeral se encontraba la actriz Anne Hathaway, que ha llegado del brazo de su marido, el actor Adam Shulman. Ambos iban vestidos de negro y la protagonista de El diablo viste de Prada no ha podido ocultar su emoción a la entrada del templo, decorado con flores blancas, uno de los colores favoritos del diseñador junto con, por supuesto, el mítico rojo Valentino, su seña de identidad. "Los amo y estoy cerca de ustedes en su dolor", ha dicho la intérprete al expresar sus condolencias a la familia del diseñador.
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Hathaway lamentó profundamente el fallecimiento de Valentino y así lo mostró en sus redes sociales. "Durante los últimos veinte años, ha sido un honor extraordinario haber conocido, amado y haber sido cuidado por el gran Valentino Garavani", comenzó diciendo. "Era un diseñador querido y de renombre mundial, un titán, pero también era mi querido y apreciado amigo, el que me enviaba flores por mi cumpleaños, el que hizo que mi mundo fuera mucho más agradable", añadió, recordando que cuando se casó en 2012 Valentino se ofreció a diseñar su vestido de novia. "Un gesto tan generoso que aún me emociona", confesó.
Frente a la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, destaca un cartel escrito a mano: "El mundo entero llora a Valentino. Hemos perdido la flor más hermosa".
Este mensaje ha dado la bienvenida a los asistentes al funeral, entre los que se encontraban Liz Hurley y su hijo Damian, así como a Ernesto de Hannover, muy recuperado de sus últimos problemas de salud; Alessandro Michele, director creativo de Valentino desde 2024; Anna Wintour; el empresario François-Henri Pinault; la modelo italiana Bianca Brandolini; el diseñador Tom Ford; la neoyorquina Olivia Palermo y su marido Johannes Huebl; y el matrimonio formado por Antoine Arnault, vicepresidente y CEO de Christian Dior, y la modelo Natalia Vodianova.
Como no podía ser de otra manera, Donatella Versace también ha acudido al funeral de Valentino, a quien estaba muy unida. "Valentino fue la primera persona que vi cuando anunciaron el fallecimiento de mi hermano. Él y Giancarlo acudieron a mí de inmediato. Tenía un corazón de oro y era un genio", ha dicho a la prensa.
El féretro de Valentino ha entrado a la basílica mientras sonaba Lacrimosa de Mozart. Tras el ataúd, caminaban las dos personas más importantes de su vida: Giancarlo Giammetti y Bruce Hoeksema.
El sacerdote Pietro Guerini ha sido el encargado de oficiar la ceremonia. En su homilía, ha dado las gracias a Valentino "por la belleza que trajo al mundo". "Nuestro agradecimiento y nuestra alabanza por el tesoro de belleza que ha sabido crear y compartir", ha pronunciado.
Tras las palabras del párraco ha sonado el Ave María de Schubert e inmediatamente después ha intervenido Giammett, expareja del fallecido. "Gracias a todos por estar aquí con nosotros, por Valentino. ¿Qué puedo decir? Quiero dar las gracias a Valentino por enseñarme la belleza. A través de él descubrí su significado. Una belleza que nos ha acompañado toda la vida. Nos conocimos de niños, soñábamos con las mismas cosas y logramos muchas de ellas. Siempre estará a mi lado en el camino que seguiré para que nunca lo olvidemos", ha dicho emocionado.
Hoeksema, por su parte, ha expresado: "No me despido, pero gracias por acompañarme". El que fuera pareja de Valentino se ha mostrado profundamente conmovido durante su breve discurso y, entre lágrimas, ha añadio: "Te amo".
Finalizada la ceremonia, el féretro de Valentino ha salido de la basílica mientras sonaba Il nostro concerto de Umberto Bindi. Entre los encargados de transportarlo se encontraban los hermanos Sean y Anthony, hijos de Carlos Souza, colaborador y amigo íntimo del fallecido. Ambos crecieron junto al modista, y la prensa los menciona como posibles herederos de la considerable fortuna de Valentino, a quien este quería como si fueran sus propios hijos.
Los restos mortales del diseñador descansarán para siempre en el Cementerio Flaminio, el más grande de Italia, en una tumba circular rodeada de amplios ventanales y jardines con flores.
