Fue una llamada inesperada la que llevó a Patricia Conde a aceptar El Desafío. “Susi (Caramelo) me llamó y me dijo: ‘Me ha pedido tu teléfono Jorge Ventosa, uno de los productores’. Le pregunté que para qué, no me imaginaba que sería para esto… Pensaba que a lo mejor era para ir a El Hormiguero a promocionar la película que teníamos en ese momento, pero no caí”… Y, una vez supo de qué se trataba, tampoco tardó en embarcarse en esta nueva aventura televisiva.
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Han pasado casi dos décadas desde que saltó a nuestras pantallas -como reportera en El informal-, pero continúa siendo uno de los rostros más queridos por los telespectadores. Y si algo nos ha demostrado, en todo este tiempo, es que hay pocos retos que se le resistan. Actriz, presentadora, empresaria, y, ahora intrépida concursante de un programa lleno de retos.
“Nosotros no lo hemos visto, lo hemos vivido”, nos contaba Patricia, que estaba “emocionada e impaciente” ante el estreno (el pasado viernes, 9 de enero). “Hablamos mucho en nuestro chat y vamos a intentar mantener la tradición de ver los programas, cada viernes, en la medida de lo posible”.
"A lo mejor soy muy coqueta y me gusta peinarme, maquillarme y vestirme bien, pero eso no quita que me guste, por ejemplo, ir al paintball con mi hijo y con sus amigos"
—Muchos concursantes, de otras ediciones, dicen que aquí se forma como una ‘mini familia’ que después se mantiene… Imagino que en esta ocasión no ha sido diferente
No, incluso más te diría, porque estamos muy unidos. Nos llevamos superbién. Todos hemos llegado a ser un equipo muy muy guay de personas que somos muy diferentes entre nosotros. Hemos conectado súper bien a pesar de ser muy distintos en muchas cosas.
—Nos han dicho que sois los más competitivos
Claro, es que la gente yo creo que confunde términos. Cuando dices que una persona es competitiva, lo primero que tiene en la cabeza es que compite con todos los demás. Creo que ocurre lo mismo, por ejemplo, con la ambición. Yo soy una persona ambiciosa, por supuesto, pero la persona ambiciosa quiere que le vaya bien a todo el mundo. Yo quiero que me vaya bien, pero quiero que le vaya bien a todo el mundo. Otra cosa sería la avaricia y el sólo quiero que me vaya bien a mí. Hay una competitividad que es muy -la de ‘os quiero ganar a todos, soy la mejor, apartad, me pongo la primera…-. A mí esa competitividad tan negativa no me gusta. Me gusta la competitividad con uno mismo y yo tengo mucha competitividad conmigo misma. Es decir, hasta qué punto esto me afecta, cómo puedo resolverlo, qué herramientas tengo y vamos a ejecutarlo de la mejor manera.
—Quien te convenció para venir fue Susi Caramelo. ¿Qué te dijo para que no te lo pensases?
A ver, me llamó y me dijo: “Me ha pedido tu teléfono Jorge Ventosa, uno de los productores”. Y yo le dije: “¿Para qué?” No me imaginaba que sería para El Desafío.
—¿Pensabas que sería para otro tipo de programa?
Me imaginaba… No sé, a lo mejor que era para ir a El Hormiguero a promocionar la película que teníamos en ese momento, pero no caí en El Desafío. Le dije: “¿Para qué es, Susi? Venga, va, dímelo…” Y ella que no. Le pregunté qué hacía y me dijo que hablase con él y luego le contase. Entonces llamo a Jorge y luego ya hablo con Susi, que me dice: “Patricia, te lo vas a pasar superbién. Yo te conozco, que eres una tía genial, súper luchadora, súper fuerte, valiente, te lo vas a pasar bien, de verdad… Que yo tampoco estaba convencida al principio, pero, conociéndote, vas a encajar superbién, ya verás que el equipo es fantástico, es maravilloso porque son cuidadores Es un equipo que te cuida y que quiere sacar lo mejor de ti, que no va a ver si puede…
—Sacarte de tus casillas por el show, ¿no? Como a lo mejor sucede en algunos realities
Nada, no tiene nada que ver. Esto no es un reality, es un programa de pruebas, muy exigente, y es un show que ahora mismo no se puede comparar con ningún otro programa de entretenimiento, pero en el que todos los que trabajan son gente increíble, de todos aprendes algo y, sobre todo, te muestran una parte de ti que a lo mejor tenías escondida, no conocías o no pensabas que fueses a ser así. Sacas esa valentía de no sabes dónde, ¿no? Y entonces, hasta que no te pones en esa tesitura, en tu vida normal… Porque en mi vida voy, hago mis programas, mis series, mis presentaciones, voy al cole a buscar a mi hijo, viene con sus amigos, les hago la merienda… No me pueden pasar estas cosas, nadie me puede poner al límite. Tienes que estar en un lugar así para poder indagar en todas esas emociones que como seres humanos tenemos dentro. Entonces, claro, tú imagínate que ya no solamente es el día de la prueba, el viernes, sino que de lunes a domingo estás entrenando mucho, muy duro, muy fuerte... Estás ensayando una y otra vez, incluso con lesiones: porque te lesionas y aun así sigues ensayando. No porque quieras demostrar nada a nadie, te lo quieres demostrar a ti mismo y dices: ‘Claro que soy capa, llevo un montón entrenando…’ Es mucho tiempo el que inviertes, sin darte cuenta de que de que algo dentro de ti te está llevando a querer hacerlo mejor. Y vas impulsado por la serotonina, por la oxitocina, por la adrenalina… todas esas sustancias maravillosas que segregan en el cuerpo cuando lo pones a prueba.
—Este es un formato totalmente diferente al que estamos acostumbrados. ¿Vamos a ver a una Patricia muy diferente?
Yo no sé realmente cómo me ve el público. Nunca lo he sabido. Me encantaría tener una pequeña idea, pero, bueno, la sociedad sí que te da pistas sobre con qué se queda la gente, las etiquetas que te suelen poner… Porque a lo mejor soy muy coqueta y me gusta peinarme, maquillarme y vestirme bien, pero eso no quita que me guste… Yo que sé, ir al paintball con mi hijo y con sus amigos, ponerme un traje militar y tirarme por el suelo a ‘disparar’ al enemigo… En juegos que no se esperan o que gane a todos los que están en la pista, en os karts… La gente a lo mejor no piensa que yo sea así.
"Me gusta conducir, y, cuando me dejas un coche, soy de las que pienso: cómo me gustaría ir a un sitio donde no hay nadie, una explanada para poder hacer algún trompo y poder meterle caña al coche"
—Ni piensan que te pueden gustar
Desde que soy pequeña veía a mi padre ver todas las carreras. Me hice fan de Valentino Rossi cuando era muy niña. Casi cuando él empezó, con 18-19 años, yo le seguí, y lo hago desde entonces. Hasta hoy. Porque me encanta la MotoGP. Me apasionan los deportes de motor. Me gusta conducir, y, cuando me dejas un coche, soy de las que pienso: cómo me gustaría ir a un sitio donde no hay nadie, una explanada para poder hacer algún trompo y poder meterle caña al coche.
—Esa parte aventurera
Sí, tengo una parte muy aventurera. No me importa tirarme en paracaídas. No es que te diga que lo quiera hacer todos los días.
—Pero que te gusta y que te atreves
Lo he hecho en varias ocasiones. Me metí en un simulador de un caza y me he expuesto a muchas aventuras a las que nunca he dicho que no, porque mi mente siempre me ha dicho: puedes hacerlo. O sea, siempre he tenido ese dominio de la intención de: puedes hacerlo. Y cuando he ido en contra de la intuición es cuando no me han salido las cosas muy bien.
—¿Cuál es la prueba más difícil que has tenido que afrontar?
La prueba más difícil para mí, sin duda, ha sido la apnea. Es durísima, durísima. Y ahora mismo pienso en ella y se me ponen los pelos como escarpias de lo mal que lo pasé. Porque es un proceso no de un día, sino que es un proceso, y ya ni siquiera de las horas que dura el entreno porque tampoco puedes entrenar mucho. Tú puedes someter al cuerpo a una apnea durante unos minutos al día y ya, no puedes entrenar mañana, tarde y noche.
—No es como hacer un entrenamiento normal
Entrenas a lo mejor una hora a respiración, entrenas la mente y luego te vas a tu casa, pero estás como si te hubiesen sedado. Yo soy muy tranquila, muy optimista y muy vitalista. Me gusta ver el lado bueno de las cosas, entonces, en el momento en el que te metes en esa disciplina, estás un rato pensando que te vas a tener que ‘ahogar’… De alguna manera estás sometiendo a tu cuerpo a un ahogamiento, aunque quieras decir apnea. Claro que es apnea y es una disciplina que practican en muchas partes del mundo. Hay muchas tribus que van a pescar a pulmón y a lo mejor se tiran diez minutos sin respirar y demás… Pero es tremendo, y, al final, es tremendo para el cuerpo, cuando lo sometes a algo que en el fondo no quieres hacer. Es algo que sí que es verdad, que a mí por lo menos me dejaba con la energía muy, muy baja, y pensando: No quiero hacerlo, pero tienes que hacerlo porque además es una prueba que es obligatoria para todos.
—Te 'reencuentras' con Pilar Rubio, con la que estuvisteis en Sé lo que hicisteis. Ella como reportera y ahora la tienes como como jurado. ¿Cómo ha sido?
Muy guay. Muy divertido. Muy bien. Nos hemos visto, obviamente, antes de encontrarnos en El Desafío, pero es un gustazo trabajar con Pilar. Siempre lo ha sido y me parece una mujer maravillosa. Ha sido una alegría increíble estar con ella durante todos estos meses. Una maravilla y un gran apoyo, sobre todo, el día de la apnea. Pilar fue un gran apoyo para mí y me ayudó muchísimo, más de lo que ella se imagina. Mira, se va a enterar cuando lo lea. Porque fue Pilar la que me dijo: ‘Esta noche, en el directo, que sepas que lo tienes que dar todo porque va a ser la última vez que lo hagas’. ¿Cómo que va a ser la última vez? ‘Hazlo y te lo quitas. Y no lo vas a volver a hacer porque sufrí mucho. Te entiendo. Me pongo en tu piel y yo también estaba horrorizada. Así que relájate, medita, tal… y cuando estés ahí abajo, piensa que es la última vez que lo vas a hacer y ya te lo vas a quitar’. Así que, gracias a sus palabras, pude hacer más o menos la prueba bien.
—Y tu hijo emocionado, me imagino
Los viernes por la tarde no tenía cole y estaba allí con nosotros. Se hizo amigo de todo el equipo.
—Y de Mumu, la perrita de Jessica
Mi hijo está alucinado, encantado, deseando verlo cada viernes ahora, a pesar de haber visto cada programa en directo. Allí se ha ganado el cariño de todo el equipo. Le adoran y él adora todos.
