Victoria judicial para la cantante

¿Qué ha cambiado y qué no para Britney Spears tras librarse de la tutela paterna?

La princesa del pop ha dado un paso de gigante en su lucha por la libertad, pero aún no está todo ganado

por L.F.S.
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Durante los últimos trece años, la vida de Britney Spears no era enteramente suya, y ahora su última victoria judicial le ha dado un espaldarazo fundamental para recuperar su independencia, aunque todavía queda camino por recorrer. La jueza encargada del caso Brenda Penny ha sentenciado que su padre, Jamie Spears, no puede seguir ejerciendo la tutela legal sobre su hija, en la que se amparaba para controlar sus finanzas, su tratamiento médico y hasta cualquier decisión personal, como casarse o tener hijos. Sus fans, creadores del movimiento Free Britney, o su pareja, el bailarín Sam Ashgari, han celebrado la noticia como una auténtica misión cumplida, pero ¿Qué supone realmente esta sentencia para la princesa del pop?

Britney Spears se compromete con Sam Ashgari días después de la victoria contra su padre

Después de mucho tiempo callada, dejando que la rumorología hablara por ella, este proceso judicial ha permitido por fin oir la voz de la cantante. “La tutela desde el principio no tiene sentido. Le pago dinero a la gente y ellos me controlan. Trabajé desde que tenía 17 años y esta tutela es abusiva. No siento que pueda vivir una vida plena”, explicaba contundente Britney, afirmando: "No estoy aquí para ser esclava de nadie". En esa declaración contó también que le gustaría ser madre de nuevo, -tiene dos hijos con su ex, Kevin Federline- pero no le ha sido permitido retirarse el método anticonceptivo que se lo impide. Su abogado, Mathew Rosengart, describió a su padre como un hombre "cruel, tóxico abusivo", que había traspasado los límites. De momento, la jueza ha estimado que, en efecto, su padre no debe seguir ejerciendo la tutela, que pasa a manos de un tutor temporal, John Zabel, elegido por su abogado y que ejercerá su función hasta el 31 de diciembre. No ha conseguido la autonomía total, pero al menos ahora es un hombre con formación y experiencia financiera escogido por su propio abogado asegurándose así que no se extralimite en la función provisional que le ha sido asignada. Queda así pendiente de evaluar si Britney está preparada para tomar plenamente las riendas de su vida, una vez que lo solicite formalmente, o debe seguir bajo algún tipo de control.

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El punto de inflexión

Este triunfo para Britney llega después de que en julio por primera vez se le permitiera eligir a su propio abogado, después de la renuncia del que había sido su representante legal durante trece años, Sam Ingham. Este paso ha sido fundamental para cambiar las tornas del caso. No solamente por la lógica aplastante de que elegir a su letrado aumenta sus posibilidades de éxito, sino porque solo el reconocimiento de este derecho apunta a que está en disposición de tomar sus propias decisiones, lo que ponía en cuestión entonces la necesidad de la tutela. Fue poco después de este punto de inflexión, cuando Jaimie Spears solicitó formalmente a la jueza dejar de ser su tutor legal en la que fue la primera gran victoria para la artista. No obstante, él esperaba que la suspensión no se produjera inmediatamente sino "cuando sea el momento adecuado" para garantizar una transición ordenada. Ese momento, según la magistrada ya ha llegado, pero para Jaimie esto tampoco ha supuesto el final. Rosengart ha pedido al tribunal que investigue al padre de Britney por haber colocado supuestamente un sistema de grabación en su casa que grababa sus conversaciones. La abogada de Jaime negó que hubiera pruebas al respecto. 

Ahora son varios los interrogantes que se abren: ¿volverá la princesa del pop a cantar? ¿Aumentará la familia? ¿Hablará en alguno de los muchos documentales que surgen sobre su vida? Casi todo lo que se ha ido de la cantante desde 2008 no ha salido de su boca. Fue ese el año en que tocó fondo, y en el que su ingreso en un centro psiquiátrico sirvió para amparar una tutela paterna que se prolongó durante trece años. Fue al calor del movimiento Free Britney y del proceso judicial que podría estar a punto de llegar a su final cuando comenzaron a proliferar documentales y podcast sobre su historia, pero ella ha advertido: "Mucho de lo que escucharon no es cierto". Ahora que la luz al final del tunel se ve más clara que nunca, tal vez decida regresar a los escenarios como su pareja, con el que se acaba de prometer, espera y quien sabe si lo hará contando, o más bien, cantando su historia. 

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