Es una dinastía que se remonta ocho siglos atrás, de ahí que siempre haya despertado gran fascinación entre las casas reales europeas. Son los Grimaldi, cuyos orígenes entre la nobleza y la aristocracia del viejo continente hay que buscarlos en Italia, país donde precisamente Alberto de Mónaco acaba de viajar para empaparse de esos lugares históricos que marcaron y definen a su familia. Para el soberano monegasco, ha sido una experiencia realmente emotiva y muy gratificante, recibiendo además el calor de los ciudadanos de los sitios por donde ha pasado.
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Su intensa agenda de actos oficiales durante el pasado viernes y el sábado, que se desarrollaba en las regiones del Piamonte y Liguria, arrancó en el municipio de Ceva. Mantenía primero a las 11.30 horas un encuentro con el alcalde de la localidad, Fabio Montinelli, y otras autoridades. Después, se dirigía al Teatro Marenco y pronunciaba un sentido discurso, procediendo a descubrir la placa que acredita la pertenencia de este pequeño pueblo de menos de 6.000 habitantes a la red de sitios ligados a la Casa Real de Mónaco.
Tras un intercambio de obsequios que clausuraba la ceremonia, el Príncipe ponía rumbo a la sede del ayuntamiento para firmar el Libro de Oro, tras lo cual pudo departir con los representantes de las instituciones. Los vínculos de su familia con esta comuna datan del siglo XVI, cuando en 1503 Sestarine Grimaldi, hija del señor Lambert de Mónaco, se casó con Charles Garessio, marqués de Ceva.
El hijo de Rainiero III y la recordada Grace Kelly se desplazaba al día siguiente hasta Millesimo, siendo recibido a primera hora de la hora de la mañana por su edil, Francesco Garofano. Tras cruzar simbólicamente el Ponte della Gaietta, acudía entonces al Museo Napoleónico. Justo después, se pasaba por el consistorio y conocía la sala donde el general Bonaparte, durante su campaña italiana, recibió las banderas tomadas de las tropas piamontesas tras las victorias francesas en dicho municipio y Montenotte en 1796.
Entre los siglos XIII y XV, varias generaciones de los Grimaldi -desde Lanfranco hasta Catalan, pasando por Rainiero II- contrajeron matrimonio con mujeres de la familia Del Carretto, que controlaba Millesimo. Unos lazos de sangre que, por lo tanto, convierten a estos últimos en antepasados directos del príncipe Alberto.
