Han pasado tres meses desde que el príncipe Guillermo de Luxemburgo se convirtió en Gran Duque de este pequeño país europeo. Está siendo una época marcada por las primeras veces para el monarca y su mujer, la gran duquesa Stéphanie. Este miércoles, ejercieron como anfitriones por primera vez al abrir el Palacio Gran Ducal para la tradicional recepción de Año Nuevo, una velada al más alto nivel.
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Los Grandes Duques recibieron al presidente, a los miembros de la Mesa de la Cámara de Diputados, al primer ministro, a representantes del Consejo de Estado, altos representantes del poder judicial, así como a personal del cuerpo diplomático acreditado en Luxemburgo y representantes de las instituciones europeas. El objetivo de esta gala, en la que Guillermo y Stéphanie han sido anfitriones por primera vez, ha sido intercambiar felicitaciones, opiniones y saludos con las más altas autoridades del país. En total, 300 invitados acudieron a esta recepción, incluyendo las parejas de los asistentes.
Para esta cita, la Gran Duquesa escogió un vestido de gasa rosa fucsia con mangas transparentes y escote en V, que acompañó del espectacular aderezo de perlas y citrinos, todo un homenaje a la Casa de Nassau, la dinastía que está vinculada a Luxemburgo desde 1890. Los dos lucían la banda naranja de la Orden del León de la Casa de Nassau, la única compartida tanto por el gran duque de Luxemburgo como por el rey de los Países Bajos.
En cuanto a joyas, Stéphanie apostó sobreseguro con la tiara bandeau de perlas y citrino, que ya se la puso en mucha ocasiones cuando aún era princesa. Se desconoce el origen de esta tiara y la historia de cómo llegó al joyero gran ducal. La primera vez que se vio en público fue en 1976 sobre la cabeza de la princesa Margarita, hermana del gran duque Enrique. La Princesa la llevó en el banquete de Estado ofrecido por su padre durante la visita de la reina Isabel II de Reino Unido a Luxemburgo. Esta pieza suele lucirse con pendientes y collar a juego, como hizo la gran duquesa Stéphanie en esta ocasión.
El color naranja de las piedras de citrino, posiblemente topacio, recuerda al color naranja de la Orden del León de la Casa de Nassau. El naranja y el azul son los colores del antiguo Ducado de Nassau, donde vivió Adolfo antes de convertirse en gran duque de Luxemburgo. El color naranja también se asocia con la Casa de Orange, la rama de los Reyes de Países Bajos, quienes también fueron grandes duques de Luxemburgo hasta 1890.
