A sus 41 años, Félix de Luxemburgo, segundo hijo de los grandes duques Enrique y María Teresa se ha convertido en todo un hostelero dedicado al negocio del vino. Un proyecto que lleva a cabo en compañía de su esposa, la princesa Claire con la que se casó el 17 de septiembre de 2013 y con la que tiene a sus tres hijos Amalia, de 11 años, Lia, de 9, y Balthazar, que este miércoles cumplió dos añitos. Siempre discreto, el hermano del príncipe Guillermo, actual monarca de este pequeño país europeo, ha hablado con Forbes sobre sus negocios y su verdadera pasión: los viñedos que tiene en Francia y que gestiona con su mujer.
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Desde hace 13 años, el príncipe Félix ha sabido hacer de su segundo hogar, un gran negocio. Habitualmente vive con su familia en Fráncfort, pero en cuanto puede se va a Château les Crostes, enclavado en las colinas de Lorgues, en la Provenza (Francia) donde gestiona sus viñedos y un pequeño hotel. En el reportaje en la revista estadounidense de negocios y finanzas, Félix cuenta que esta finca remonta sus orígenes al siglo XVII y que en aquel entonces estaba plagada de olivos, pero que una helada histórica los destruyó, lo que hizo que los nuevos cultivos fueran viñas. "En 1998 mi suegro compró la propiedad y lanzó las primeras cosechas de rosado. En 2013, Claire y yo decidimos asumir la gestión de la finca para continuar lo que él había construido", recuerda.
A pesar de que es Príncipe y de que participa en algunos actos oficiales de Luxemburgo, lo cierto es que su vena empresarial y emprendedora lo ocupa todo. "Ser príncipe es un título, pero no es así como me defino del todo. Mi educación me inculcó un sentido de servicio y responsabilidad", cuenta en Forbes donde asegura que esa mentalidad la aplica en el Château, donde tomda un producto y lo transforma.
Con 29 años, Félix se adentró en un mundo desconocido para él, el de la enología y todo lo que eso conlleva, pero "fue un honor heredar ese legado" a la vez que una responsabilidad. Aunque trabajó durante varios años en una empresa de organización de eventos "me apasiona emprender", exclama, aunque le llevó un tiempo comprender el negocio del vino.
Para llevar a cabo esta empresa, una semana al mes gestiona con sus equipos in situ: el director del château, el director comercial y el director de producción, así como una veintena de empleados. "Superviso todo y coordino a los equipos para que la finca funcione a la perfección, y luego implemento estrategias y presupuestos", cuenta.
Así es trabajar con su mujer
En esta andadura, cuenta con la ayuda de su mujer, aunque reconoce que no siempre es fácil trabajar juntos porque "tenemos personalidades y visiones diferentes" y su objetivo es claro, convertir su finca en toda una referencia en Francia y en el resto del mundo a través de una gestión medioambiental sostenible sin pesticidas, por ejemplo.
Pero no solo el negocio de Félix y Claire se circunscribe a los viñedos, el Château incluye un hotelito, abierto hace unos cuatro años, con 12 habitaciones para los viajeros que busquen tranquilidad. "Quería un equilibrio entre un hotel de cinco estrellas y una casa de huéspedes: confort de alto nivel con el ambiente cálido de una casa familiar". Los huéspedes pueden disfrutar de su piscina, cancha de tenis y parque infantil y en la zona se ha hecho conocido como lugar elegido por las parejas para celebrar su boda.
