Sundance es el festival de cine independiente más importante del mundo. Se celebra cada enero en Utah (Estados Unidos) y funciona como un gran escaparate para nuevas voces, documentales con vocación social y proyectos que buscan prestigio más que taquilla. El príncipe Harry y Meghan Markle han estrenado allí su nuevo documental, Cookie Queens, lo que les aleja de ser vistos como celebridades para ser valorados como productores ejecutivos dentro de un circuito creativo serio, que marca tendencia y es un sello de calidad. Así que los duques de Sussex, tras varias producciones con Netflix, han conseguido una legitimidad que marca el primer gran triunfo tras su salida de la Corona británica y les acerca, todavía más, a la cultura estadounidense.
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Fue este fin de semana cuando los duques de Sussex llegaron a Park City para la proyección de su nueva película, que cuenta la historia de Ara, Olive, Nikki y Shannon Elizabeth: cuatro Girl Scouts que en la temporada de venta de galletas se esfuerzan por ser la "reina de las galletas", es decir, y una pieza más de un sistema que maneja un negocio de 800 millones de dólares en el que la infancia y la ambición chocan.
Tal y como se explica en de Sundance, un festival más cerca del documentalismo social que del entretenimiento comercial, la película que dirige Alysa Nahmias ofrece una "ventana sincera" que muestra sacrificios económicos y familiares. Aunque todavía no hay críticas por parte de la prensa especializada, los medios estadounidenses generalistas hablan de "buena acogida", "interés" y "excepcionalidad" en la presentación, en referencia al momento en el que Meghan Markle subió al escenario para agradecer el interés por su película. "Mi esposo, yo y Archewell Productions nos sentimos muy orgullosos y privilegiados de poder apoyar a Cookie Queens", dijo la duquesa con pasado de actriz.
Este proyecto no solo los reposiciona como creadores, les sirve para impulsar su faceta de activistas sociales, y conectar con ciertos valores relacionados con la cultura estadounidense
Cookie Queen no es el primer proyecto de Harry y Meghan, pero sí el que más lejos ha llegado y cuya distribución nada tiene que ver con los anteriores. Harry & Meghan, Corazón de Invictus, Con amor, Meghan y Polo fueron producidos bajo su acuerdo con Netflix, mientras que en Live to lead se limitaron a participar con su relato. Con esta película, además de conseguir la legitimidad que han perseguido en la industria desde que dejaron atrás su tiempo con la realeza, Meghan Markle cierra un círculo, ya que ella misma fue chica Scout y es una identidad que ha formado buena parte de su relato. "Como antigua chica Scout, con mi madre como líder de tropa, tengo una afinidad personal por esta película y estoy orgullosa de que todas nuestras conversaciones y colaboraciones hayan llevado a Archewell Productions a asociarse con este galardonado equipo para producir ejecutivamente este documental increíblemente cautivador", declaró en Deadline en diciembre.
"Cuando vimos por primera vez las primeras imágenes de este documental, inmediatamente quisimos participar. El punto de vista creativo, el tono atrevido, pero humano, la dirección, y la mirada detrás de escena a una tradición tan nostálgica y al mismo tiempo moderna como es la temporada de galletas de las chicas Scout son absolutamente irresistibles", añadió la duquesa que, hasta ahora, es la que lidera la voz cantante en esta promoción, manteniéndose Harry en un segundo plano.
Tampoco hay que olvidar que este proyecto, que se viene a estrenar coincidiendo con el giro estratégico que Harry y Meghan están dando a sus proyectos, empresariales y filantrópicos, les acerca todavía más a la cultura estadounidense. Este proyecto no solo los reposiciona como creadores, además les sirve para distanciarse de su pasado con la realeza sin perder su propósito de mantenerse como activistas, todo ello conectando con valores relacionados con la cultura estadounidense. Aunque el movimiento scout nació en Inglaterra a comienzos del siglo XX, su versión estadounidense ha adquirido características propias y una presencia muy reconocible en la vida social del país, un movimiento que se asocia con parte de la narrativa del emprendimiento, afán de superación, meritocracia e infancia como motor de cambio. Unas ideas con las que Harry y Meghan se van asociando de forma progresiva.
