Especialmente emotivo ha sido el funeral de Irene de Grecia en la Catedral de Atenas, al que ha asistido la mayoría de la realeza griega y española, solo algunas excepciones por motivos de salud. Los Reyes Felipe y Letizia llegaron a la capital helena en la tarde del domingo y lo hicieron acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en lo que es su primera aparición pública en un acto de la máxima solemnidad y unión familiar en la tierra de sus antepasados, donde nació la reina Sofía como princesa griega y donde reinaron sus bisabuelos, Pablo y Federica de Grecia. Un viaje triste, como son todos los viajes a Tatoi en las últimas décadas, pero en el que han sido acogidos con muestras de cariño, mientras han estado pendientes de la tragedia ferroviaria que ha sucedido en Córdoba.
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Con la tristeza reflejada en el rostro, igual que el sábado por la mañana en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid, hasta tres generaciones de la familia han llegado al templo ateniense para despedir a la querida tía Pecu, como la llamaban sus sobrinos por su carácter excéntrico y "peculiar". Con ellos mantuvo siempre una relación estrecha que se extendió también a la siguiente generación, la de Leonor y Sofía, un vínculo forjado en la convivencia diaria: la princesa Irene vivió desde los años ochenta en el Palacio de la Zarzuela y vio crecer tanto a las hijas de Felipe VI como a los hijos de las infantas Elena y Cristina.
Pocos minutos después de la llegada de la reina Sofía -arropada por sus nietos y recibida con los habituales "¡Viva la Reina!", que la acompañan cada vez que regresa a su tierra, incluso en los momentos más dolorosos- hicieron su entrada los Reyes, seguidos por sus hijas. La Familia Real tuvo que detenerse en dos ocasiones antes de alcanzar la puerta de la catedral, donde les esperaba Pablo de Grecia, jefe de la Casa Real helena, para saludar a los congregados y agradecer los aplausos dirigidos a Felipe VI y a los suyos.
Para don Felipe y doña Letizia se trataba de un escenario ya conocido -lo vivieron en enero de 2023 durante el funeral del rey Constantino-, pero para la princesa de Asturias y la infanta Sofía era la primera vez que recibían el cariño directo de los griegos y la máxima atención de los medios allí presentes. En cambio, para su abuela, la reina Sofía esto es algo habitual, la colmaron de cariño en estas mismas puertas en la triste despedida de su hermano y también en la boda de su sobrina, la princesa Teodora. Igual que sucedió en febrero de 2025 durante la segunda boda del príncipe Nicolás, que fue la última vez que se pudo ver en público a la princesa Irene.
