El estado de salud de Irene de Grecia es crítico y su inseparable hermana, la reina Sofía, ha cancelado su agenda para no moverse de su lado. Solo se separó de ella el pasado sábado y fue para despedir en una misa en París a su otra "hermana", Tatiana Radziwill, que falleció el 19 de diciembre a los 84 años. Aunque eran primas segundas, su relación fue siempre fraternal y no podía faltar al último adiós celebrado en la iglesia de Santo Tomás de Aquino, aunque fuera con el corazón encogido.
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En las imágenes exclusivas de doña Sofía en el funeral de su querida prima es visible su tristeza y emoción. Algo lógico dada la estrecha relación que las unía, pero ahora sabemos que había algo más: una profunda preocupación por quien dejaba por unas horas en Zarzuela. Arropándola en este duro momento estaban sus tres hijos: el rey Felipe, al que veíamos fundiéndose en un abrazo con Alexis Fruchaud, hijo de Tatiana, y las infantas Elena y Cristina. También viajaron a París Pablo de Grecia, jefe de la casa real griega, su madre Ana María de Grecia, y su hermana Alexia.
La familia real española y griega transmitieron su pésame a Jean-Henri Fruchaud, viudo de Tatiana, al que saludaron con gran afecto, y a sus hijos Alexis y Fabiola. La misa coincidió con otro servicio religioso muy importante para ellos, el que tuvo lugar en Atenas en memoria del rey Constantino en el tercer aniversario de su muerte.
La reina Sofía estuvo al lado de Tatiana hasta el último momento. Según pudo saber ¡HOLA! por fuentes cercanas a la casa real, cuando supo que el estado de la Princesa, hija de Eugenia de Grecia y del príncipe Dominico Radziwill, era delicado, la madre de Felipe VI no lo dudó ni un instante y viajó en secreto a París para acompañar en completa intimidad a su prima, que siempre fue, en definitiva, una compañera de vida. No se hubiera perdonado no estar junto a ella y bajo ningún concepto quiere que eso suceda con la princesa Irene.
Igual que ya hiciera con su hermano, Constantino de Grecia, al que no dejó de visitar en Atenas cuando su salud comenzó a deteriorarse, doña Sofía no deja sola a su hermana. Tiene una verdadera determinación por estar al lado de los suyos en los momentos difíciles y, sobre todo, quiere evitar a toda costa que la peor de las noticias le pille lejos, como sucedió con la muerte de su madre, Federica de Grecia.
Si bien es cierto que en aquel 6 de febrero de 1981 nada hacía presagiar el fatal desenlace de la reina helena, que se sometió a una sencilla operación estética cuando un infarto de miocardio acabó con su vida, su hija no olvida que se encontraba en Baqueira cuando conoció la noticia. Apenas le dio tiempo a poner un pie en la estación de esquí, donde fue con su marido para descansar un fin de semana. Nada más bajar del helicóptero recibió una llamada informándole de que su madre acababa de morir. El rey Juan Carlos recuerda este triste episodio en su libro Reconciliación, en el que explica que su suegra se había quedado ese fin de semana con sus nietos en Zarzuela y aprovechó para hacerse un retoque. La reina Sofía viajó de vuelta a Madrid nada más conocer la noticia, mientras que el Rey la acompañó al día siguiente ya que tenía una reunión importante en la estación pirenaica.
Aquella pérdida marcó profundamente a la reina Sofía que atraviesa un momento difícil con la salud de su hermana en pleno declive y poco después de despedir a su prima segunda, amiga y confidente. Le consuela haber estado al lado de Tatiana hasta el final, como lo está ahora de Irene de Grecia que padece desde hace tiempo una enfermedad cognitiva. La última vez que vimos a la princesa Irene en público fue el 7 de febrero de 2025 en Atenas, durante la boda de su sobrino, el príncipe Nicolás de Grecia y Chrysi Vardinogiannis.
