El segundo aniversario del reinado de Federico y Mary de Dinamarca ha coincidido con el mayor desafío planteado hasta la fecha. El relevo en el trono danés está establecido, igual que los mecanismos y normas que rigen la nueva institución, manteniendo la aceptación popular que tenía su madre, la reina Margarita. Sin embargo, estos albores de su reinado se han visto directamente afectados por la tormenta política que arrecia sobre Groenlandia por las intenciones estadounidenses de tomar poder en el Ártico y en un territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca. En este escenario, Joaquín de Dinamarca, el único hermano del rey, ha dado un paso al frente desde Washington.
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Hay que recordar que desde el año 2023 y tras una etapa como agregado de Defensa en la embajada danesa en París, el príncipe Joaquín se trasladó a vivir a los Estados Unidos para incorporarse en un puesto superior en la embajada danesa en Washington. Entonces, la corte real aclaró que su papel allí sería "fortalecer la cooperación de la industria de defensa con Estados Unidos y Canadá". Aunque no faltaron las voces que vieron en este traslado una forma de alejar una figura que siempre había sido polémica por su insatisfacción con el papel que la institución le otorgaba como segundo. Unas impresiones que, en parte, fueron impulsadas por el propio Joaquín que comentó con la prensa danesa que no era totalmente libre para tomar sus decisiones.
Lo que en un principio pareció una forma de poner tierra de por medio tras la decisión de la reina Margarita de retirar los títulos reales a cuatro de sus ocho nietos -los hijos de Joaquín-, una medida que molestó profundamente a toda su rama familiar, hoy se interpreta de otra manera. Desde que comenzó el reinado de su hermano Federico, la impresión es distinta: las relaciones familiares parecen mejores que nunca y el papel de Joaquín en Estados Unidos ha adquirido una dimensión inesperada.
El príncipe Joaquín, en su rol oficial en Washington D. C., ha recibido a la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, para una visita que se produce justo antes de una reunión trilateral entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos en la Casa Blanca. Jesper Møller Sørensen, embajador de Dinamarca en EE. UU., ha sido quien ha publicado la foto del encuentro.
Motzfeldt ha reiterado que Groenlandia no quiere ser propiedad ni parte de Estados Unidos, reafirmando su pertenencia al Reino de Dinamarca. El primer ministro del territorio autónomo ha ido incluso más lejos al insistir en que, si hubiera que elegir entre EE. UU. y Dinamarca, Groenlandia elegiría a Dinamarca. La presencia del príncipe Joaquín subraya su papel creciente en la diplomacia de defensa danesa en un momento especialmente delicado tanto para Dinamarca como para la OTAN, debido a los insistentes intereses estratégicos de Trump en el Ártico. Este es el primer gran desafío para el reinado de Federico X, que ha intensificado su presencia en una isla con la que la monarquía danesa mantiene una relación históricamente sensible: un vínculo que Margarita cuidó durante 50 años y que aún estaba en fase de consolidación cuando el escenario geopolítico ha tomado un rumbo muy distinto justo cuando el rey Federico cumplía su segundo año en el trono.
