Psicología

Montse Lapastora, psicóloga, sobre el trauma por abandono como el de Ana Peleteiro: "Puede llegar un momento en el que pueden comprender, pero el daño ya está hecho"


La atleta ha confesado en 'Universo Calleja' que no tiene trauma por ser adoptada, pero sí por haber sido abandonada


Ana Peleteiro© GTRES
Actualizado 4 de febrero de 2026 - 18:15 CET

La atleta Ana Peleteiro es medallista olímpica, un logro que no se consigue solo con preparación física, sino también mental. Teniendo en cuenta su fortaleza, más que demostrada, llama la atención que asegure que tiene un trauma por abandono: “Yo no tengo trauma por ser adoptada, pero sí que tengo un trauma por ser abandonada”, confesaba a Jesús Calleja en su programa Universo Calleja, emitido este martes en Telecinco. Explicaba que no supo que lo que arrastraba era un trauma por abandono hasta que no fue adulta.

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El motivo es que ella siempre pensó, según le cuenta, que su madre biológica había fallecido en el parto y, por tanto, no sabía que realmente la había entregado en adopción tras su nacimiento. Aunque toda la vida había visto y entendido su adopción con naturalidad porque sus padres así se lo transmitieron a ella, no fue hasta que tuvo 21 años cuando su madre le contó que la mujer que la dio a luz la entregó en el hospital a los dos días de nacer.

¿Se puede tener un trauma por abandono sin saber que se fue un niño o una niña abandonada al nacer? “Siempre”, responde con contundencia Montse Lapastora, psicóloga clínica, especialista en adopción, trauma y apego, directora de Psicoveritas y miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. “El trauma del abandono a un bebé que ha sido separado de su madre a las dos horas o a los dos días de nacer, como ella, ella no se acuerda, pero su cerebro sí”.

Cuando un niño no ha tenido a su mamá durante el primer día, su cerebro queda como en estado de alerta.

Montse Lapastora, psicóloga clínica, especialista en adopción, trauma y apego

Lapastora detalla que, cuando se produce esa separación, se produce una herida primaria: “el cerebro registra ese abandono, y eso va a tener consecuencias a corto, medio y largo plazo en la vida del adoptado”, afirma. Por eso el trauma no se produce por la adopción en sí, sino por el hecho previo de haber sido abandonados. “La adopción es una medida de protección”.

El trauma por abandono en niños adoptados: así les afecta

La psicóloga experta en adopción nos cuenta que, en casos de adopciones de bebés o de niños muy pequeños, los primeros años no suelen tener grandes dificultades desde el punto de vista emocional porque ellos no se acuerdan de lo ocurrido antes de llegar a su familia de adopción. “Pero cuando ellos empiezan a tener pensamientos abstractos, a conceptualizar, juntan la palabra abandono con la adopción y piensan 'o sea, para que me adoptaran, tuve que haber sido abandonado’; si tú cierras los ojos y piensas ‘mi madre me abandonó’, es muy doloroso”, expone. “Es verdad que puede llegar un momento en el que pueden comprender, pero el daño ya está hecho, la herida ya está, el abandono ya se dio”.

Lapastora nos enumera el tipo de dificultades que suelen presentar niños adoptados a causa del trauma por abandono, si bien puntualiza que no se da tanto en aquellos que han sido adoptados tan pequeños como Ana Peleteiro: problemas de aprendizaje y, sobre todo, baja autoestima y dificultades de vinculación. “Les cuesta mantener amigos; los puede tener, claro, pero les cuesta mantenerlos, y cualquier tipo de cambio les genera muchísimo dolor. Si a ti y a mí nos ha dolido mucho que nos deje un novio o con una novia, para ellos es mucho más dramático porque se conecta con esa herida del abandono”.

La psicóloga pone un ejemplo muy esclarecedor de ese sentimiento y bastante habitual, como que, con cinco años o siete años, un día su papá llega tarde a buscarles al colegio, entran en pánico. “Ellos no saben por qué, pero su cerebro vuelve a conectar con el abandono y piensan ya no va a volver, me van a volver a abandonar”. De ahí que todo lo que tenga que ver con separaciones genere muchísima inseguridad; incluso, una simple mudanza y aunque sea para bien, puede generar inseguridad a estos niños, según nos indica.

Además, la especialista detalla que suelen ser niños muy activos, muy inquietos y muy desregulados porque, “cuando un niño no ha tenido esa mamá durante el primer día, su cerebro queda como en estado de alerta”. Y, en muchas ocasiones, a estos niños se les diagnostica un TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y en realidad no tienen este trastorno. “Son niños muy inquietos, pero no es tanto un TDAH porque son niños que pueden ver una película, que pueden estar tranquilos jugando al Lego, pero luego es como si su cerebro estuviera en estado de alarma pensando por dónde me va a venir, qué me va a pasar, otra vez me van a abandonar”.

© apeleteirob
Ana Peleteiro, de pequeña, junto a su madre

Cómo ayudar a niños adoptados a superar el trauma por abandono

Montse Lapastora comenta que hay muchas maneras de trabajar el trauma por abandono y que, en la mayoría de los casos, suele ser necesaria la psicoterapia en algún momento de la vida del adoptado, ya sea siendo niño o ya habiendo entrado en la edad adulta. Y nos habla de técnicas como el neurofeedback, que pueden ayudarles mucho: “nosotros, en el centro de Psicoveritas, hacemos un electroencefalograma cuantitativo, que es un mapa cerebral para ver cómo está ese cerebro de activado, y a lo mejor te dice ‘pues este niño tiene estas ondas muy activadas en esta parte, hay que cambiarlas a través del neurofeedback’”. Asegura que es muy sencillo hacerlo, que simplemente hay que ir cambiando esas ondas, esa actividad, si bien deja claro que no se trata de una terapia completa, ni mucho menos, “pero sí que les ayuda a relajarse, a estar más tranquilos, a mejorar la atención”.

Hace hincapié en que, cuando una familia adopta a un hijo, lo primero es trabajar el vínculo. En caso de que no sea bebé, de que sea ya algo más mayor, “lo primero es estar en casa sin escolarizar, sin nada, y luego todo lo que tiene que ver con trabajar el cuerpo: jugar, jugar, jugar”. También habla de los beneficios del deporte en este sentido porque, a parte de la actividad, hace que el organismo genere una serie de hormonas que son buenas para el cerebro (de satisfacción, de bienestar…). “Y, por supuesto, decir la verdad siempre”, subraya.

Por otro lado, Montse Lapastora señala que “hay padres retraumatizadores y padres reparadores”, y que deben saber de que su hijo puede presentar algunas de las dificultades que hemos dicho anteriormente, que va a ser más activo, que va a tener otro ritmo. “La crianza adoptiva no tiene nada que ver con la biológica; la enseñanza que hemos tenido todos no suele funcionar”. También, en lo que a terapia se refiere, cambia todo, puesto que en ellos no suele ser efectiva la psicología cognitivo condultual. “Hay que saber que un niño adoptado tiene una serie de necesidades diferentes”.

Y pone un ejemplo de una situación muy común en cualquier familia, sean los hijos adoptados o no, como el de un niño que pide a su madre o a su padre un helado. “Tienes que trabajar con mucha mano izquierda, diciéndole sí, pero no”, propone. En este sentido, en el ejemplo del helado, en lugar de decirle que no directamente, lo más adecuado sería responderles sí, claro, cuando acabemos de comer, yo doy el que más te guste porque “el ‘no’ para ellos es un representante de no valgo, no me quiere, me van a abandonar”, aclara. “Esto no pasa en un niño que no ha vivido ese trauma de la separación”.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.