Cómo lograr que el estudio sea un reto para tu hijo: Ferran Ballard y Alejandra Scherk tienen las claves basadas en la neurociencia


Menos tiempo, más resultados. Es la premisa de la que parten estos expertos para garantizar que el momento del estudio sea realmente efectivo para tus hijos. Estas son sus recomendaciones.


Alejandra Scherk y Ferran Ballard© Carlos Ruiz B.k.
29 de enero de 2026 - 18:17 CET

Estar horas y horas delante de los libros no garantiza el éxito, y mucho menos el aprendizaje. En la era de la distracción, aprovechar de la manera más efectiva el tiempo que se pasa estudiando es esencial. Pero muchas técnicas para enfrentarse a las materias están obsoletas, y los padres no siempre saben cómo ayudar a sus hijos.

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Partiendo de este punto, y basándose en la neurociencia, Ferran Ballard y Alejandra Scherk, expertos en programas de aprendizaje, han escrito Aprender con estrategia (Ed. Cúpula), un libro donde aportan herramientas útiles para organizar la mente, enfocar la atención y comprender a fondo lo que se estudia. Hemos charlado con ellos.

© Getty Images

¿Cuál es el principal problema por el que los estudiantes no sacan el máximo provecho al tiempo empleado?

Alejandra: Al final es porque no saben cómo estudiar o cómo aprender bien. Los profesores muchas veces enseñan qué estudiar, pero no cómo. Y al no tener una guía clara sobre qué técnicas son las más efectivas, vemos a muchísimos estudiantes que lo que hacen es centrarse en lo que les sale intuitivamente, que muchas veces son técnicas pasivas: releer, volver a copiar un texto, subrayarlo todo. Entonces gravitan hacia técnicas que les salen de forma natural, que muchas veces son cómodas porque releer nos da sensación de familiaridad y tenemos este punto de "mamá, me lo sé todo",  pero que realmente no les están ayudando a estudiar. Tendrían que cambiar a técnicas eficaces que, aunque puedan ser un poco más difíciles o no son tan intuitivas, que de verdad les ayuden a exprimir cada segundo que están delante de los apuntes o del ordenador o del tema en cuestión que quieren aprender.

© Ed. Cúpula

En el libro se desmonta la trampa de que "estudiar más es aprender mejor". ¿Cómo establecer el tiempo idóneo para adquirir conocimientos?

Ferran: Primero de todo lo que hemos de determinar son las acciones que tenemos que hacer exactamente. Por ejemplo, entender que tardas menos en hacer y estudiar un esquema, por ejemplo, que en estudiar directamente el texto. Y mucha gente acaba estudiando directamente el texto porque piensa que tardará más en hacer el esquema y luego estudiar ese esquema, pero no es así. Y luego también para aprovechar mejor el tiempo lo que deberíamos tener es un cuaderno de bitácora. Un cuaderno de bitácora es aquel cuaderno que se utiliza en la marina mercante para controlar los tiempos y para organizar las actividades y controlar los tiempos de las cosas. Y lo que deberíamos hacer es tener uno de los estudios y poder decidir qué, y poder ver cuánto tiempo tardamos en hacer cada actividad y así poder cada vez optimizarla más y organizarnos mejor. Porque así, por ejemplo, si yo sé cuánto tardo en memorizar cuatro, cinco páginas, pues cuando me dicen el examen el lunes que lo tengo para el viernes, sé exactamente cuánto tiempo voy a tardar y en consecuencia me voy a poder organizar correctamente para poder estudiarlo bien.

A menudo, los estudiantes olvidan lo que han memorizado de forma rápida para los exámenes. ¿Dónde está el secreto para que esas enseñanzas se queden fijadas y para siempre?

Alejandra: Pues al final el secreto es usar las técnicas adecuadas, técnicas eficaces para memorizar y para repasar la información que hemos memorizado. Respecto a memorizar, la clave es que memoricemos comprendiendo y no repitiendo como un loro, que es un poco la sensación que tenemos. Lo que buscamos con el método Ballard y lo que promulgamos durante todo el libro es que tú memorices trabajando la información, comprendiéndola, haciéndote preguntas. Porque al final todo ese procesamiento activo es lo que le va a permitir a tu cerebro recordar bien la información. Si solo te dedicas a repetir, a releer, a usar técnicas pasivas, te vas a olvidar. A lo mejor puedes llegar al examen y aprobarlo, una cosa no quita la otra. Puedes aprendértelo todo de lorito, llegar a la presentación y ¡flash!, hacerla. Pero la información no se queda de forma permanente en la memoria, es muy débil, luego será muy difícil recuperarla y por eso es clave el repaso. 

Hay que memorizar con tiempo, un tiempo antes de nuestra prueba, ya sea una presentación en el trabajo, un examen en la universidad, una oposición, lo que sea, y luego repasar evocando al menos tres veces. Entonces, ¿qué queremos decir con esto? Repasar no es releer, no es mirar mi libro y leérmelo y decir "ah perfecto, me lo sé todo". Es mirar una pregunta que nos vayan a hacer en la presentación oral o en el examen, y sin ningún apoyo, sin mirar nada, intentar recordar toda la información e idealmente decirla en voz alta, como si fueras un profesor. Explicar toda la información y ver de qué te has acordado, qué cosas han fallado, qué no has transmitido bien. Y repasando así varias veces antes de tu prueba es como consigues que la información se quede grabada en la memoria. Eso de empollárselo todo el día antes es receta infalible para olvidarte de todo. Es importante hacerlo con tiempo e ir repasando.

© Adobe Stock

Las pantallas han fragmentado la atención de los más jóvenes. ¿Cómo atrapar su atención cuando tienen que ponerse a estudiar?

Ferran: Primero de todo hay que entender que los jóvenes sí saben concentrarse porque pueden estar cinco horas seguidas viendo una serie o jugando a un videojuego, así que el problema no es tanto la atención, es el tipo de estímulo que tienen delante. Así que nosotros lo que creemos es que la clave es hacer que su estudio sea atractivo mentalmente, o sea que les llame la atención. ¿Y esto cómo se consigue? Pues haciendo que sea un reto, con objetivos claros y sobre todo que tenga esa sensación de progreso, que van construyendo ese aprendizaje. 

Además, también hay que tener en cuenta que depende mucho del concepto que se denomina como autoeficacia. O sea, que si el alumno cree que no tiene una buena técnica para estudiar y que por lo tanto no va a poder aprender las cosas, no va a querer ponerse a aprender. Entonces, si él tiene una buena técnica para aprender y después el aprendizaje se le hace atractivo, ahí sí que podrá estar atento y pasar horas delante de los apuntes. Y luego también lo que es imprescindible es reducir las distracciones para poder tener mayor atención. Distracciones como las visuales, las auditivas, las digitales y también las mentales. Si tenemos, por ejemplo, el móvil cerca cuando estudiamos, notificaciones o no tenemos un objetivo concreto a la hora de estudiar, pues todo esto lo que hará es que el cerebro fracase en la misión de aprenderlo todo.

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Habéis establecido un método en el que hay 8 pasos para estudiar con éxito. El primero es tomar apuntes. ¿Es más beneficioso hacerlo a mano o puede ser a través del ordenador?

Alejandra: Es más beneficioso hacerlo a mano. ¿Por qué? Porque a mano vas a recordar mejor la información. Al escribir a mano lo que estamos haciendo es involucrar más áreas cerebrales. Entonces, requiere una actividad mayor. Y, además, escribir a mano es costoso, tú no puedes escribir todo lo que oyes, no vas tan rápido. Entonces intentamos economizar y nos obliga a seleccionar lo más importante. Como no puedo escribirlo todo, hago un esfuerzo adicional en centrarme en qué es lo que de verdad quiero escribir para recordarlo, para llevármelo en mi agenda. Dicho esto, vivimos en el siglo de la tecnología, no podemos negarnos a utilizar el PC. A veces, va a ser más práctico utilizar el PC, por ejemplo, si no tenemos a mano una libreta o un boli, o a lo mejor en una sesión donde hay muchísima información, es un orador súper sintético y queremos anotarlo todo y no podemos ir tan rápido escribiendo a mano. Oye pues en estos casos tener un PC delante y poder mecanografiar te va a permitir apuntar la información que al final es lo más relevante.

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"El verdadero reto de la memoria no es guardar cosas, sino recuperarlas cuando las necesita", comentáis en el libro. ¿Cuáles son los grandes errores cuando el estudiante memoriza un contenido? 

Ferran: El primer gran error es memorizarse sin comprender, porque la memoria en su mejor versión es comprender. Así que cuando no se entiende lo que se memoriza, la información no se integra y se pierde con facilidad. Así que, de entrada, comprender lo que tenemos delante. Y el segundo error es memorizar muy cerca del examen, estudiando todo unos días antes sin repasar ni ponerse a prueba. Porque ponerse a prueba, repito, es lo fundamental y es en lo que siempre insistimos a los estudiantes que tienen que hacer. Este tipo de estudio, el de estudiar muy cerca del examen leyendo y releeyendo, puede servir para salir del paso, pero luego no crea un recuerdo duradero, o sea te lo acabas olvidando con el paso del tiempo. Sobre todo, entender que si tú no comprendes el material que tienes delante y no practicas la recuperación para ver que realmente lo tienes interiorizado, la memoria no responde cuando más lo necesita y cuando llegas al examen acabas diciendo aquello de "me he quedado en blanco" y en casa me lo sabía muy bien.

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La cultura del esfuerzo parece estar en crisis en las generaciones más jóvenes. ¿Aprender va ligado ineludiblemente al esfuerzo?

Ferran: Sí, pero con matices. Aprender va ligado al esfuerzo, pero nos han hecho creer que cuantas más horas dedicamos mejor aprendemos, o sea como si el aprendizaje fuera solo una cuestión de acumular tiempo o de llegar a las famosas 10.000 horas para obtener la maestría en algo, y no funciona así. El esfuerzo que realmente importa y el que tenemos que buscar es el esfuerzo cognitivo, el que implica pensar, comprender, equivocarse, volver a intentarlo. Además, ese esfuerzo lo que tiene que tener es que la persona se tiene que ver capaz de hacerlo. Y eso es la autoeficacia que he mencionado antes y tiene que ver esa sensación de progreso cuando se está esforzando, que cada vez va avanzando más. Si no hay autoeficacia, es decir, que la persona no ve que lo puede conseguir ni ve una situación de progreso, difícilmente empezará a esforzarse.

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¿El método de estudio va siempre ligado a las calificaciones obtenidas?

Alejandra: No siempre. La realidad es que, si hay muy poco contenido y el examen no es muy complicado, tú puedes sacar una buena nota teniendo una mala técnica de estudio o de aprendizaje. Por ejemplo, en el colegio, son unos cuantos temas, el examen no es muy complicado, ahí un estudiante puede llegar al examen y sacar un buen resultado. Y lo mismo aplicaría de hecho en otras etapas, por ejemplo, una formación del trabajo que nos hacen de unas horas y luego nos pasan un examen, o alguna certificación que se saca en unos días. El tema es que, si el temario es muy extenso y muy complejo, entonces sí. Si tú sacas una buena calificación es que tienes una buena metodología de aprendizaje porque en esos casos hay tanto temario que es prácticamente imposible sacar una buena nota si no tienes un buen hábito de estudio. Y nosotros lo hemos visto en nuestra práctica al final. 

Nosotros tenemos un curso de técnicas de estudio para adolescentes en la última etapa escolar y nos llegan alumnos que eran muy buenos estudiantes, que les iba bien, pero que de repente están sacando malas calificaciones, les está costando mucho, dedican muchísimo tiempo y no tienen el resultado que quieren. ¿Y por qué es? Porque tenían una técnica que no era muy buena, pero para los cursos iniciales, en la etapa escolar inicial iban tirando. Y cuando el temario se hace más largo, más complicado, ahí es donde su método empieza a hacer aguas. Y, de hecho, lo mismo ocurre en la universidad al final, gente que llega a la universidad que venía de ser buen estudiante en el colegio, muchas veces no saca buenas notas y es porque tenían una técnica mala. Y ya para acabar te diré que todos los primeros de promoción que hemos conocido, que al final hemos entrevistado a muchísimos para comprender cómo estudian, pulir el método, testar algunos elementos, todos ellos, el primero de promoción pero el top 5% de promoción también, tienen una muy buena técnica de estudio, ya sea porque se la han enseñado o porque intuitivamente han llegado hasta ella, pero todos hacen los pasos correctos y hacen un aprendizaje activo que de verdad les cunde y que les lleva a esas notas tan brillantes.

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¿Qué consejos dais al estudiante los días previos al examen?

Ferran: Lo primero es que hay que cuidar los básicos: respetar los descansos entre horas de estudio, dormir bien, comer de forma regular y si es posible también hacer algo de ejercicio físico. Eso es lo fundamental. Y después insistimos en una idea ya dicha, pero es ponerse a prueba, o sea los días previos no son para releer sin parar sino para intentar recordar sin mirar, detectar lagunas y afianzar lo que ya está. Eso es lo que hará realmente que el estudiante aprenda de verdad.

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