Los niños, desde que son muy pequeños, están expuestos a mensajes directos o indirectos que cuestionan su aspecto físico. En muchas ocasiones, ni siquiera los progenitores y otros adultos de referencia son conscientes de esa exposición, pero existe, y afecta directamente a la autoestima de nuestros hijos. Si además sufren algún tipo de burla en el colegio por parte de otros compañeros, pueden pasarlo verdaderamente mal, llegando incluso a creer que hay algo mal en ellos, en su aspecto o en su forma de ser. ¿Cómo protegerlos de este tipo de mensajes y mofas? El libro Me quiero mucho (Ed. Beascoa), de Lucía Serrano, autora e ilustradora de libros infantiles que han ayudado a miles de familias (y a psicólogos) a cambiar la mirada de sus hijos, es una magnífica herramienta para ello. Explica a los niños la presencia, por todas partes, de esos mensajes -lo cual es clave para evitar que crean que deben tener una determinada presencia física-, pero también les ayuda a entender qué implican las burlas.
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De todo esto hemos hablado con la autora, quien da consejos muy sencillos y muy necesarios para proteger la autoestima de los niños, para enseñarles a hacerse fuertes ante los comentarios dañinos de sus iguales (ya sean estos comentarios malintencionados o no) e indice en la necesidad de que los padres sean ejemplares al respecto, en lo que debemos y no debemos hacer en casa para ayudar, de verdad, a nuestros hijos.
No podemos enseñar a tratar bien a nuestras criaturas si no viven en un ambiente respetuoso.
¿Por qué es necesario trabajar la autoestima con los niños desde que son pequeños?
Por muchos motivos, algunos más obvios, como que la autoestima es la herramienta que nos va a permitir vivir nuestra vida con plenitud, va a ayudar a que tengamos una buena salud mental. Pero hay otros motivos menos obvios: en la sociedad de consumo, el mensaje que nos rodea desde que nacemos es que no somos suficiente, y gracias a ese mensaje se nos puede vender lo que sea.
Tener una buena autoestima sirve para protegerse de todo esto. Y hay que entrenarla desde que nacemos. Porque los mensajes que la pueden minar están ahí desde el primer momento.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo pueden los padres ayudarles en este sentido?
Con el ejemplo. Esto es lo más importante. Si transmitimos un mensaje de palabra, pero nos contradecimos con nuestros actos, las niñas y niños que nos rodean captarán lo segundo. Es imposible ser siempre coherente. Pero también podemos explicarles en un lenguaje que entiendan el porqué de nuestras incoherencias. Las personas adultas podemos equivocarnos también.
Es muy importante que nos miremos y revisemos qué les estamos transmitiendo con nuestra manera de actuar porque, por desgracia, hemos crecido normalizando las dietas; tener una báscula en el baño para vigilar constantemente cualquier cambio en nuestro peso; hemos normalizado comentar el aspecto físico ajeno y el propio. Y las niñas y niños son esponjas, como lo fuimos nosotras en nuestra infancia.
¿Qué papel juega el centro escolar en la formación de la autoestima de los niños durante sus primeros años de vida? (Infantil y primeros cursos de Primaria)
La escuela no es un lugar aislado de la sociedad. Y por este motivo en el aula pueden reproducirse mensajes o patrones que dañan la autoestima, como en todas partes. Educar en la diversidad es esencial. También tenemos todas las herramientas que nos da la coeducación para no reproducir estereotipos de género; tenemos que ser conscientes que los estereotipos de género no son inocuos y hacen daño. Yo diría que muchas escuelas ya trabajan en esta dirección.
Pero la escuela poco puede hacer si en las casas no inculcamos valores como el respeto o la empatía. Y sobre todo si en casa no se marcan límites. Muchas veces acabamos pidiendo a las escuelas que hagan magia. Y es en casa donde tenemos que trabajar muchísimo.
¿A qué edades es más habitual que los niños empiecen a burlarse de otros por su aspecto físico?
Las niñas y niños comentan el aspecto físico de sus iguales desde edades muy tempranas. Es habitual. Al principio lo hacen si algo les llama la atención; más adelante, si observan que esos comentarios causan un efecto en quien los oye, los repiten más. Creo que es una parte normal en la socialización en la etapa de infantil. Y ahí es donde es imprescindible esa figura adulta de referencia que marque unos límites muy claros. Que ayude a entender por qué no se debe hablar del aspecto físico de nadie, que potencie la empatía y que no dé espacio a estos comportamientos. Porque, si no se trabaja desde infantil, es muy probable que en la primaria ya sea demasiado tarde. Y aquí es donde aparecen problemas más graves.
¿Por qué lo hacen en la mayoría de los casos?
Como decía antes, en la etapa de infantil se hace por provocar una reacción. Muchas veces no hay más razón que esa. Aunque también depende de la madurez de la criatura. En cualquier caso, sea cual sea el motivo, es muy importante transmitir con firmeza que ese comportamiento no se admite bajo ningún concepto. No hay que quitarle importancia pensando que “Son cosas de niños” (o niñas). Esa frase hace mucho daño.
¿Qué implican estas burlas al niño que las recibe?
Depende. Si cuentan con el apoyo de otras niñas o niños, puede que consigan pasar de ello. Pero estas burlas pueden generar una dinámica de grupo en la que unos se unan a quien se burla; otros se conviertan en observadores cómplices; y la niña o niño que recibe las burlas acabe aislándose. Y esta situación ya es más seria. Así que, igual que es importante trabajar la autoestima y el respeto hacia los demás, hay que enseñar que no actuar ante una situación de maltrato es ser cómplice de la agresión.
Hemos normalizado comentar el aspecto físico ajeno y el propio, y los niños son esponjas.
¿Qué se puede hacer para evitarlas? ¿Cómo ayudar al niño que se burla de otro para que sea consciente de que debe dejar de hacerlo?
Lo primero, y lo más importante, es el ejemplo que damos en casa. No podemos enseñar a tratar bien a nuestras criaturas si no viven en un ambiente respetuoso. No podemos enseñar empatía si no la practicamos en el día a día. Y, sobre todo, los límites en casa tienen que estar muy claros. Y todo esto desde que nacen. Tiene que ser su normalidad. Así, cuando más adelante enfrenten conflictos en un grupo de iguales, tendrán esas herramientas.
A veces se equivocarán, por supuesto, es con derecho a equivocarse, pero necesitan esa base sólida para poder aprender. Les resultará más fácil aprender a hacerlo de otra manera si cuentan con esa base sólida.
¿Cómo ayudar al niño objeto de burla? ¿Qué herramientas darle para afrontarlas lo mejor posible?
Lo primero de todo es cortar inmediatamente esas burlas. Tengo la impresión de que a veces nos centramos en que las niñas y niños que han sufrido burlas tengan herramientas para sobreponerse a ellas. Y es necesario tenerlas, pero la atención ha de dirigirse hacia quien agrede. Ni una burla más.
En cuanto a las víctimas, les podemos explicar por qué hay palabras que duelen más que otras; también les podemos recomendar pedir ayuda, hablar, buscar a otras niñas y niños que si les traten bien. Pero, insisto, lo primero es intervenir para que esa burla no se repita. Tanto en casa como en el aula, podemos ayudarnos de cuentos infantiles.
Por suerte hay muchos títulos que tratan estos temas de las maneras más diversas. Los libros ayudan a crear ese espacio de reflexión, ese lugar seguro donde hablar de todo lo que nos preocupa. Y muchas veces ver en un cuento que a un personaje le está pasando algo parecido a ti, y cómo lo soluciona, ayuda a sentirse arropada o arropado.
¿Cómo enseñar a los niños a hablarse a sí mismos de manera amable?
Hablándoles de manera amable. Tenemos que ser conscientes de que los mensajes que les decimos pueden repetirse en su cabeza durante toda su vida (o hasta que puedan ir a terapia para desactivar esos mensajes).
También les ayudamos si nos ven hablarnos de manera amable a nosotras mismas, con nuestro propio ejemplo. Y, ayudándoles a detectar esos mensajes que nos rodean por todas partes -desde el mundo audiovisual, la publicidad, etc.- que no nos ayudan a querernos. Que sepan que no están solas y solos, que nos pasa a todas, porque todas recibimos esos mensajes.
¿Cómo les protege esa manera de hablarse?
Ayuda a tener claro que mereces ser tratada bien y a poner límites a los comportamientos abusivos. Y tener la capacidad de poner límites es indispensable en la vida. Como se dice en el libro Me quiero mucho, aprender a hablarse con cariño, compasión, y amabilidad es todo un superpoder.
