La diseñadora Mariana Barturen se lleva las manos a la cabeza cuando alguien resta importancia a una pieza tan relevante para una novia como es el velo. Es un accesorio que suma, equilibra, eleva y potencia la silueta nupcial para alcanzar la perfección. Así lo entiende ella y así lo ha defendido durante sus tres largas décadas de trayectoria profesional. Hablamos de un complemento envuelto en su propia mística y protocolo, que cuenta historias de tradición, esconde secretos artesanos y se rige por normas muy concretas, que poco o nada tienen que ver con la manera en la que muchos la conciben hoy.
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La sombrerera observa las cabezas de sus novias como si fueran auténticos planos de arquitectura, de esos “que permiten construir piezas con las que ocurren cosas”. “Se pueden crear velos con los que estés más alta, más sinuosa, con los que parezca que vuelas, con los que estés más interesante”, asegura. Porque, como ella misma defiende, “hay muchas cosas que pueden ocurrir con un velo: lo importante es descubrir cuáles son las que tú necesitas para ser una novia magnífica”. Desde su mirada experta, en la que vestir la cabeza es tan importante como el propio vestido, Barturen nos revela las claves, aciertos y errores que conviene tener en cuenta a la hora de elegir el velo perfecto.
Para una novia que empieza de cero y no sabe si quiere velo o no, ¿qué es lo primero que debería hacer para salir de dudas?
Lo primero que recomiendo es buscar a un profesional del velo que te pueda orientar en tus dudas, vestir bien tu cabeza y sacar lo mejor de ti. Hay que tener claro es que este accesorio es una parte del traje de novia y es lo que viste la cabeza. Entonces, al igual que no le pides a quien te diseña el vestido que te diseñe el zapato, deberías hacer lo mismo con el velo, porque existimos profesionales del velo. Esa es la única fórmula para hacerlo bien. Poner un trozo de tela con una peineta no es poner un velo. ¿Zapatero a tus zapatos? Pues con la cabeza pasa lo mismo.
¿Hasta qué punto el diseño del vestido condiciona la elección del velo? ¿Es el velo el que se tiene que adaptar al vestido o puede suceder al revés?
El velo y el traje se han de diseñar a la vez. No empezamos con el vestido y luego ya terminamos con el velo, no. Si tienes un velo que te apetece llevar, volvemos a lo mismo: contacta con un profesional donde puedas probártelo correctamente en cabeza. Si todo es correcto y finalmente nos decantamos por ese velo, tendrás enseñárselo al diseñador que está haciendo tu vestido, explicarle cómo va puesto y así empezar a armar y moldear las dos cosas a la vez. Digamos que es un proceso conjunto.
¿Qué errores sueles detectar en las novias a la hora de elegir y colocar el velo? ¿Hay algún detalle que marca la diferencia entre un velo bien colocado y uno que “no termina de funcionar”, aunque sea precioso?
El error básico es que se cuenta siempre con un profesional para diseñarte el vestido o los zapatos, pero no se hace lo mismo con el velo. Un velo ha de ser magnífico, debe volar, estar bien situado, que vaya a favor de la tesitura de tu cabeza, de tu tamaño, de tu peinado… Es toda una historia aparte que hay que diseñar y decidir. Siempre digo que “la cabeza también va a la boda” y creo que es una parte fundamental, porque en el 90% de las fotos sales de hombros para arriba. Es algo que tiene que estar muy pensado y muy bien rematado para conseguir un look limpio y perfecto. Un trozo de tela puesto en la cabeza, no es un velo.
¿Cómo dirías que es el velo perfecto y cómo se debe colocar correctamente?
El velo perfecto es aquel que está pensado para que se ajuste a una cabeza en concreto. Porque no todos los velos se montan de la misma forma: varían según la cabeza, según cómo vas peinada, según los adornos del pelo... Si llevas tocado, por ejemplo, el velo debe ir preparado y ahormado con una horma que se ajuste a la del tocado. Lo que nunca hay que hacer es poner el tocado encima del velo. Con lo cual, para que exista el velo perfecto, debemos examinar su historia, el peinado, la cabeza… y tratarlo todo en conjunto desde el principio.
En una ceremonia religiosa, ¿sigue siendo imprescindible llevar velo?
El velo es algo de lo que puedes prescindir, ya que entra en la categoría de accesorios, como su propio nombre indica. Sin embargo, la realidad es que la cabeza de la novia es, como poco, el 50% del look total. Por eso recomiendo trabajar siempre a favor de la novia. El velo es una herramienta para estar más guapa, parecer más alta, más ligera, para parecer que vuelas… Si una pieza que hace que tu cabeza esté majestuosa, ¿quién no querría utilizarla? Yo, si fuera la novia, lo tendría claro.
Llevar velo e ir velada: ¿son dos conceptos que van de la mano o no necesariamente?
Hay muchos velos que no necesariamente llevan veladura, como las mantillas, encajes antiguos, las piezas familiares… Están confeccionados con un material con los que no se puede cubrir el rostro y se montan de una forma diferente a los que llevan veladura. Estos últimos, sin embargo, suelen estar confeccionados en tul transparente. Ambos casos son perfectamente válidos.
¿Hay algún tipo de velo que recomiendes especialmente para una ceremonia por la Iglesia?
Lo único recomendable es que la silueta de la novia sea perfecta y para ello, vestir la cabeza es imprescindible. Todo aquello que te pongas en la cabeza, ya sea un velo, un tocado, un sombrero… lo que hace es rematar la silueta de la novia.
¿El tipo de velo se debe adaptar, sí o sí, al tipo de iglesia en la que se celebre la boda (una pequeña ermita, una iglesia en el centro de la ciudad, una catedral…)?
Por supuesto, el tipo de iglesia tiene que ver con el tipo de velo y el tipo de traje. No tiene sentido que te cases en una ermita pequeñita con un vestido voluminoso y una cola de cinco metros. Pues lo mismo pasa con el velo. Sería ridículo llevar un velo maravilloso de encaje y si vas a caminar hacia el altar sobre un pasillo estrecho y no se va a poder ver en todo su esplendor. Sin embargo, si te casas en una catedral, ahí sí necesitas elementos que ocupen el espacio. Hay que jugar con el orden arquitectónico y acompasar esa dimensión con tu vestimenta.
En el caso de una boda civil, ¿crees que el velo sigue teniendo sentido? ¿Qué aconsejas a una novia que tiene ilusión por llevarlo, pero duda por el contexto?
A mí, por ejemplo, un velo cortito para una boda civil –puede ser un tocado con velo a los ojos o un velo capita hasta los codos– me parece ideal. Imagínatelo con un traje de chaqueta monísimo en color crudo… ¡es exquisito! Eso sí, cuanto menos “de novia” sea tu traje, más difícil será hacer un look bonito. Para llegar a eso, hay que trabajarlo mucho, peinarte muy bien y que todo esté muy bien estudiado.
¿Qué tipos de velos y tejidos te piden actualmente las novias con más frecuencia?
Lo que está muy de moda ahora y, efectivamente, no funciona, son esos materiales demasiado rústicos. ¡Es como casarte con una sábana por encima de la cabeza! Se te pega, se te mete en la boca, no ves cuando andas y, además, pesa. El velo que siempre funcionó es el de tul, un tul ilusión. Es el único tejido que se mantiene flotando por fuera de tu cabeza, que te permite ver, que no se te pega a las pestañas, que no se pega al pelo y que hace lo que hace un velo, que es flotar. Si son velos que no llevan veladura - una mantilla antigua, un encaje maravilloso, un manto bordado… - hay que armarlos muy bien para que también se queden suspendidos y levantados fuera de tu cabeza.
A nivel personal, ¿tienes algún favorito? ¿Por qué?
A nivel personal, me encanta que la novia le dé la misma importancia a la cabeza que al vestido, pero me pasa igual con una novia que con una invitada. Creo que la importancia a la cabeza es exactamente igual en cualquiera de los que van a una boda. Es importantísimo Y me gusta que la traten como tal.
Muchas novias heredan velos antiguos. ¿Cómo se puede adaptar un velo de herencia para que encaje con un vestido actual sin perder su esencia?
Si tienes la suerte de tener una de esas piezas magníficas, tienes que ir a ver a un profesional de los velos antes de ponerte a probar trajes. Es importantísimo. Primero tendríamos que hacer una propuesta de cómo quedaría ese velo en la cabeza de la novia y, a partir de ahí, se trabaja. Una vez que tengamos claro que el velo funciona, tenemos que fijar una historia. Entonces empezamos a “componer” la cabeza de la novia: los pendientes, el peinado, cómo encaja el velo, el tocado, si el tocado es parte del velo o se lo va a poner después de la ceremonia… Todo esto se lo tienes que contar luego al diseñador del traje para que lo tenga en cuenta y él desarrolle una pieza de vestir, un vestido que acompase esa historia que acabamos de crear para la cabeza.
¿Qué tipo de velos encajan mejor en una novia minimalista?
Cualquier velo funciona con una novia minimalista. El velo es un velo y siempre que esté bien pensado y bien ejecutado el cosido y el armado, será una pieza exquisita para cualquier traje minimalista. Hay que probar y mirar en qué nos afecta a nuestro óvalo de cara, a la dimensión de nuestra cabeza… Como yo digo siempre cuando pruebo a mis clientas: esto es un tema de arquitectura de cabeza.
¿Y en las novias que busquen un look más clásico?
Tanto un look clásico como uno moderno pueden ser muy minimalistas o muy barrocos. Independientemente del estilo, lo que va a determinar la pieza que vas a usar, el volumen de la misma y la cantidad de detalles que incorporemos, será tu cabeza y tu pelo, dos cosas fundamentales a tener en cuenta.
5 claves básicas que las novias deberían tener en cuenta al elegir su velo
- Lo primero, los velos nunca deben sobrepasar la cola de tu traje y tiene su lógica. Imagínate un velo que vale 25.000 euros, que está bordado a mano durante dos años por una persona, puntada a puntada… lo raro es que te apetezca arrastrarlo por el suelo, rasgarlo y estropearlo, ¿verdad? Por eso, los velos antiguos bordados nunca sobrepasan la cola, porque la cola es la base de tela que salvaguarda el velo.
- Recuerda también que los velos larguísimos que se suelen ver ahora no son velos. Es muy fácil coger un trozo de tela y colgarlo de la cabeza. Los velos hay que coserlos, rematarlos, patronarlos; llevan capas, no es una sola estructura de tela. También van hormados, con unas hormas que hacen que podamos coser el velo en ella y se sujete perfectamente con unos interiores para que se adapten a tu cabeza. Cuando coses un velo, lo coses a conciencia.
- Otra cosa importante es el material del velo: elige uno que te permita ver, que no se te pegue a la cabeza, no se te enganche en las pestañas ni se te meta a la boca.
- También debes saber que el velo se tiene que adaptar a tu peinado y nunca al revés. Recuerda que el velo trabaja para ti, tú no trabajas para el velo.
- Por último, ten en cuenta tus sensaciones: un buen velo siempre te hará sentir ligera, como si flotaras. Eso será un trabajo bien hecho.
