Es habitual oír a los proveedores del sector nupcial hablar acerca de la importancia que un menú tiene en la experiencia de los invitados a la boda. Esos bocados, platos y el maridaje que seleccionan los novios determina que el recuerdo que quede de la jornada sea más o menos positivo. Pero para que se acierte con la elección de los ingredientes de este día es conveniente que los prometidos sepan qué deben tener en cuenta en la prueba de menú. Y es que esta jornada es determinante para que el día de la boda vaya todo rodado. Hoy te descubrimos todo aquello que los expertos recomiendan conocer antes de tomar una decisión tan importante, la de elegir a uno u otro catering.
Para ti que te gusta
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Para disfrutar de 5 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.
Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.TIENES ACCESO A 5 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
¿Cuánto tiempo dedicamos al aperitivo y con qué orden salen los bocados?
No todos los caterings funcionan del mismo modo y de eso serán conscientes los novios si asisten a más de una prueba de menú. Algunos deciden dar más peso al banquete y otros al aperitivo, todo ello determinado por el tipo de cocina en el que se esté interesado y el formato de boda que se desee (tipo cóctel o en convite). Entre una hora y media y dos horas para el aperitivo puede estar dentro de lo normal si luego se procede a sentar a los invitados.
En cuanto a los diferentes bocados que pueden degustarse en el postre, es importante definir un orden claro. Por lo general saldrá primero lo frío y posteriormente lo caliente. En consecuencia se pueden evaluar los diferentes caterings que se prueben no solo por su cocina, también por la cantidad de propuestas, por su mayor o menor elaboración y por su forma de disponerlas durante el aperitivo.
¿Hasta cuando puede cerrarse la lista de invitados (y cuándo se abona el servicio)?
Lo ideal para los novios es protegerse en cuanto a imprevistos y también frente a esos invitados que fallen a última hora. En el contrato con el catering siempre debe aparecer la fecha límite en la que se cierra el número de comensales y se abona el servicio. Esto debe definirse con claridad en la prueba de menú. Normalmente, debe dejarse fijada la lista de asistentes entre 7 y 15 días antes del enlace. Así se estima el número final de invitados sin penalización. Conviene, además, pactar un margen de cortesía ante bajas de último minuto y conocer la capacidad de reacción del catering si hay un aumento inesperado de confirmaciones.
¿Qué alternativas existen para alergias e intolerancias?
Al hacer esta pregunta nos garantizamos la seguridad ante problemas médicos. Por un lado, conviene que los novios se conciencien de hacer un cuestionario sobre alergias e intolerancias a sus invitados y, por otro lado, es buena idea consultar para descubrir si el catering cuenta con protocolos estrictos contra la contaminación cruzada, para evitar trazas peligrosas y si es capaz de ofrecer platos alternativos que mantengan el mismo nivel gastronómico que el menú principal, huyendo de opciones básicas, sosas o improvisadas. También es relevante conocer si el personal de sala tiene un sistema claro para identificar y servir correctamente al invitado que cuenta con restricciones alimentarias. El objetivo es que se logre una experiencia amena (no excluyente) y sin riesgos para su salud.
¿Cuántos jamones se servirán?
Si los novios se plantean ofrecer jamón ibérico a sus invitados durante el aperitivo, deben aclarar las condiciones del mismo con el catering. La pareja tiene dos opciones. Por un lado, puede traer sus propios jamones de confianza, en cuyo caso asumirá el riesgo de que estos sean de la calidad que desean y en la cantidad necesaria para el número de invitados confirmados. Por otro, puede acordar con el catering este servicio, para lo que deberá conocer qué tipo de producto será, de qué región y marca concreta.
Aparte, los prometidos pueden apostar por poner un cortador en directo o servir todo el jamón pasado en platos. En ambos casos necesitarán un profesional del corte para dejar listo el jamón. Puede ser uno que ofrezca el propio catering o, por el contrario, un cortador en el que confíen los protagonistas. Es posible encontrar una buena base de expertos en la materia acostumbrados al corte en bodas y eventos.
¿Puede cambiarse la guarnición o salsa de un plato?
Atrévete a preguntar si un plato te ha parecido delicioso, pero crees que hay algo que se pueda cambiar. La realidad es que los caterings de boda son expertos en elaboraciones de gran nivel, pero sobre gustos no hay nada escrito y quizá puedan hacer ligeras modificaciones en su oferta, para ese día tan especial. De esta forma también se puede estudiar la flexibilidad culinaria y capacidad de personalización de la empresa. Se trataría de una opción ligeramente más a medida de lo normal que, en ocasiones, no supone un inconveniente para los profesionales y chefs.
¿Qué opciones de menú vegano o vegetariano existen?
Algunas parejas se plantean ofrecer un menú vegetal al 100%, porque ellos son vegetarianos o veganos. Aunque es una propuesta creativa, no todos sus invitados tienen que sentirse cómodos con esta idea, por eso es importante que la selección de bocados sea equilibrada y no simple. Es interesante buscar un catering que pueda garantizar una experiencia culinaria de gran nivel, sin distinciones en la calidad o el diseño del emplatado.
¿Cuántos camareros habrá por mesa?
En la elección del catering no solo cuenta su apuesta en materia de gastronomía, también su calidad en el servicio. La agilidad es un valor en alza. Lo ideal es que se disponga de un camarero por cada 8 o 10 comensales, aunque es más común encontrar uno cada 12 invitados. Un número adecuado de profesionales garantiza que los platos lleguen a la temperatura correcta, las copas nunca estén vacías y se atiendan peticiones especiales al momento. Al plantearlo, aseguras que el ritmo del banquete sea fluido, evitando esperas prolongadas que empañen la experiencia.
¿Cuántas botellas de vino habrá por mesa?
El vino, ya sea blanco o tinto, no es una elección que los novios deban dejar al azar. Un buen maridaje puede marcar verdaderamente la diferencia. Por ello, no solo basta con elegir una buena bodega, también conviene degustar una copa junto a cada plato y servirlo en la cantidad apropiada. Además, los expertos hablan de que, por cada 8 o 10 comensales, es preciso contar con tres o cuatro botellas de cada variedad elegida.
¿La presentación del menú será igual que el día de la celebración?
Esta pregunta busca confirmar la coherencia visual y logística. El objetivo es asegurar que el diseño, las vajillas y el tamaño de las raciones mostrados en la prueba sean exactamente los mismos que recibirán los invitados. Es clave para detectar si el catering puede mantener ese nivel de detalle al escalar la producción de 6 a 200-300 platos simultáneamente. Además, permite aclarar si elementos decorativos vistos en la prueba están incluidos en el precio o si se han colocado solo para el día de la prueba de menú, a fin de evitar sorpresas estéticas o cargos extra el día de la celebración.
¿Qué marcas se incluyen en la barra libre?
En un correcto servicio, durante las horas de barra libre que se acuerden, todos los invitados deben tener opción a beber sin cambiar de opción. Es decir, si empiezan con una marca, pueden querer terminar con la misma y no verse obligados a cambiar de producto porque se ha agotado. En algunos casos, los novios tienen preferencia por unas opciones frente a otras y lo ideal es que sean esas que más les gustan las que imperen el día de la boda.
¿Qué alternativas no alcohólicas se pueden encontrar en la barra libre?
En 2026, aconsejan los expertos, buscamos que la barra libre no se limite a refrescos básicos, sino que ofrezca una experiencia sofisticada para quienes no consumen alcohol, como embarazadas, conductores, personas medicadas o aquellos que simplemente prefieren no beber. Esto asegura que todos los asistentes se sientan integrados en el ambiente festivo, sin renunciar a un buen cóctel —los mocktails— o alguna bebida de moda (sin alcohol).
¿Se incluyen detalles decorativos en el precio del menú?
En ocasiones, el menú incorpora la elección de menaje, mantelería y decoración floral de las mesas dentro de lo que dispone el catering. Conviene conocer qué está incluido en ello y qué no. También es posible que dentro de la prueba de menú, pueda dejarse espacio para descubrir todo ese material, desde la mantelería a la vajilla, pasando por la cristalería. En materia floral, no suele está incorporado un servicio completo de floristería, sino uno básico, por lo que se aconseja revisarlo.
