Consejos para dar un discurso de 10 en una boda civil

Tener los nervios bajo control, estructurar un texto de menos de cinco minutos y practicar, practicar, practicar, son algunas de las claves para no 'morir en el intento' al hablar en público

por hola.com

En las ceremonias religiosas, la tradición la marcan las lecturas: los testigos o invitados tienen ese pequeño momento de protagonismo leyendo unas palabras a la pareja, y muchas veces son los propios novios quienes eligen los textos. En las ceremonias civiles, la cosa se complica: las intervenciones de los invitados suelen utilizarse para darle a la ceremonia un carácter íntimo y privado, a menudo son los propios invitados quienes elaboran el discurso, y suelen hacer referencias a la amistad que les une a la pareja, a su historia de amor o a otros momentos que les hayan resultado especiales.

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Dar este tipo de 'micro'-discursos no resulta igual de fácil para todo el mundo: hablar en público es todo un arte que muchas veces requiere de nervios de acero, muchas horas de ensayo y algo de valor, especialmente si no es algo que se haga habitualmente. Hace relativamente poco, Melania Trump se ponía en el ojo del huracán al ofrecer un discurso en la campaña electoral de su marido que resultaba ser casi un calco del que había dado Michelle Obama años antes: una pesadilla de PR (o relaciones públicas), que bien podría extrapolarse a una boda si metemos la pata con la dicción, cometemos un error sintáctico en nuestro discurso, decimos algo inapropiado o simplemente nos bajamos un texto de Internet idéntico al de todas las bodas.

¿Por qué leer en una boda, pues? La respuesta es sencilla: los discursos son una manera de incluir a seres muy queridos en la celebración, incluso si se han quedado fuera del grupo de bridesmaids o testigos. También, si son lecturas sencillas, podemos asignar esta tarea a los niños. Si tienes el honor de hablar en tu próxima boda, aquí van algunos tips para dar el discurso perfecto:

1. No lo dejes para el último minuto. Ya sea un texto o un pequeño speech, hay que ensayar y hay que ensayar con tiempo. En el primer caso, es mejor ir con la lección prácticamente aprendida, es decir, practicar tantas y tantas veces para no cometer errores con la dicción (o al menos, reducir esa posibilidad al mínimo): llevarlo por escrito es 100% aceptable, pero practicar permite ir sobre seguro. En los discrusos escritos por nosotros mismos el tiempo de preparación debe ser aún mayor: calcula un mínimo de tres semanas.

2. Evita Internet. Hay muchísimas lecturas y discursos estándar que se pueden bajar de la red. Ese, sin embargo, no es el objetivo: los novios que invitan a sus invitados a leer o dar un pequeño discuros en la ceremonia de la boda esperan que sea un momento inolvidable, y la magia se pierde cuando el texto está sacado de un cajón, especialmente si es virtual. Las citas no sólo no están prohibidas, si no que son un recurso estupendo para echar a rodar el discurso, a modo de calentamiento, o cerrarlo por todo lo alto, aunque es mejor intentar que sean lo más cálidas posible y que realmente resuenen con los novios y con el tipo de ceremonia: no vale cualquier cosa.

3. Si tienes miedo a hablar en público, practica desde mucho antes delante de alguien. Encontrar ese rostro conocido entre la multitud y centrar tu atención en él o ella puede hacer que calmes los nervios y focalices la atención en el texto. Respira hondo, y recuerda qe si cometes un fallo no pasa nada. Practicar en voz alta con alguien, además, permite darle a la voz inflexiones más naturales que cuando se lee directamente del papel, como un robot. También permite estructurar mejor el discurso con palabras que sean propias de una conversación del día a día, sin excesos en el lenguaje, y hablar de forma pausada, alta y clara, para que todos te entiendan.

4. Antes de lanzarte a escribir páginas y páginas de un discurso interminable, asegúrate de que tienes feedback constructivo al que poder consultar. Los discursos y lecturas breves, si buenos, son dos veces buenos. Tener a alguien que te guíe cuando el texto es demasiado largo o farragoso ayuda a poner la lectura en perspectiva, y sobre todo recortar renglones innecsarios. Intenta que el escrito sea cálido, llegue a la gente y sobre todo capture la imaginación de los invitados. Una anécdota a tiempo vale más que mil florituras del lenguaje.

5. Utiliza el humor, pero sin pasarte. Las anécdotas comprometidas es mejor dejarlos aparcadas para otra ocasión: intenta contar una historia estructurada, con principio, medio y final, sin sobrepasar el límite de los cinco minutos y con alguna nota de humor si se tercia. Los chistes privados, además, excluyen a todos los invitados que no formaron parte de esas historias. El tip 'pro' definitivo: cerra de la misma manera que has empezado, o haciendo referencia al inicio.

6. Volviendo al parelalismo entre los discursos políticos y de boda, el pasado julio la edición americana de 'Vogue' recurría al responsable de los primeros discursos de los Obama, Jon Favreau, para elaborar una pequeña lista de tips en torno al discurso de boda perfecto. El experto en oratoria ponía a la misma altura unos speeches y otros al hablar del contenido. "La historia que cuentes es más importante que las palabras que escribas. Tu labor con el discurso es trasladar a los invitados por un pequeño viaje de emociones que les haga reír, llorar y aprender algo nuevo sobre la pareja".