La capital francesa acoge del 26 al 29 de enero su semana de la Alta Costura, una de las citas más importantes en el mundo de la moda, que ha dado comienzo con los desfiles de firmas como Schiaparelli, Georges Hobeika o Rahul Mishra. A las 15:00 era el turno de Dior, con una colección que llevaba meses ocupando los pensamientos de prescriptores y expertos.
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Y es que este ha sido el debut de Jonathan Anderson en la Alta Costura de Dior, firma en la que ejerce como director creativo desde el 2025, cuando se despidió de Loewe y sustituyó a Maria Grazia Chiuri. Una cita que ha tenido lugar en el Museo Rodin —enclave habitual de la maison— y que que no han querido perderse invitadas de excepción, algunas, veteranas ya en el front row de la firma francesa.
Lo hemos comprobado con españolas como Alex Rivière, que ha aparecido en las inmediaciones de este icónico enclave, confiando en un sobrio conjunto en color negro. Una opción elegante y cómoda formada por un traje de americana oversize y pantalón de sastre negro, que ha acompañado con camisa blanca y unos cómodos mocasines.
También con presencia royal ha contado esta presentación, a la que ha asistido Beatrice Borromeo, amiga de la firma. La esposa de Pierre Casiraghi ha sorprendido por su curiosa elección, una opción de lo más relajada para un evento tan exclusivo como este: ha aparecido enfundada en unos sencillos vaqueros en denim claro, un básico con el que le ha resultado muy sencillo combinar su blazer negra entallada con bordados florales de colores. A juego, la aristócrata ha estrenado el Dior Bow Bag, el nuevo bolso que Anderson ha creado con el característico detalle de lazo, tan representativo de Dior y muy presente en la colección prêt-à-porter que presentó en octubre del pasado año.
Zita D’hauteville, protagonista del nuevo número de FASHION febrero, ha escogido un traje para el desfile, aunque el suyo, en una versión más relajada que el que veíamos lucir a Alex Rivière. De estilo pijamero y con estampado de cuadros, lo ha llevado con una gruesa bufanda de pelo blanco y ha puesto el toque de color con su bolso Lady Dior en verde.
Modelos como Karlie Kloss o Carla Bruni también se han sentado en el front row, ambas de riguroso negro y decantándose por vestidos largos. Y por el tono más oscuro de la paleta optaba también Rihanna, quien ha aparecido por sorpresa. La cantante, que en septiembre dio a luz a su tercer hijo, optaba por un vistoso vestido semitransparente con un maxiabrigo para combatir las frías temperaturas parisinas.
Mucho más colorido ha sido el conjunto por el que Deva Cassel se decantaba. La hija de Monica Bellucci y de Vincent Cassel, ha optado por una camisa azul claro, un chaleco con estampado verde azulado y marrón, de inspiración setentera, y pantalones anchos beige con cinturón negro.
Jonathan Anderson ha presentado una colección que entiende la moda como memoria viva y ejercicio de sensibilidad, un diálogo entre pasado y presente en el que la naturaleza adquiere un valor simbólico. El ciclamen —presente en pendientes, bordados y detalles tridimensionales sobre las prendas— actúa como hilo poético y también como guiño muy especial: fue la flor que John Galliano, antiguo director creativo de Dior durante una de sus etapas más icónicas, regaló a Anderson antes de su llegada a la firma. Un gesto cargado de continuidad creativa que conecta dos visiones distintas de la Alta Costura, unidas por la emoción, la teatralidad y el amor por el oficio.
Si en su colección prêt-à-porter los lazos marcaron el ritmo, en esta ocasión las flores han sido las grandes protagonistas, cubriendo vestidos de faldas voluminosas y un espectacular diseño blanco de larga cola con inspiración nupcial. El guiño a la silueta New Look de Christian Dior reaparece reinterpretado en faldas en forma de A, bajos acampanados y estructuras casi geométricas que evocan, por momentos, la imagen de una menina contemporánea. Volantes, transparencias y capas ligeras aportan ligereza a una colección donde conviven la delicadeza y la precisión técnica, mientras la influencia japonesa se deja sentir en la pureza de las líneas y en la sofisticación contenida de las formas.
