Si hay un lugar en el mundo donde se respira lujo, ese es St. Barths. O St. Barthélemy, como recuerdan los locales con una sonrisa paciente ante la confusión permanente de su nombre. La isla francesa del Caribe se ha convertido desde hace años en refugio predilecto de celebrities, modelos, socialités e influencers, un territorio donde los bolsos Birkin conviven con pies descalzos sobre la arena y donde nadie se sorprende si entras a comer con un bikini bajo un vestido de crochet. En este escenario de opulencia ha aterrizado Alba Díaz, hija de Vicky Martín Berrocal, con una maleta que dice mucho más que “vacaciones”.
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Una maleta con hilo conductor californiano
Aunque los looks de Alba son variados, hay un nombre que se repite y articula todo el viaje: Monday Swimwear, la firma nacida en Beverly Hills que destila esa estética californiana que inevitablemente remite a The O.C. y al imaginario 90210. Una elección coherente para St. Barths, donde ese lujo despreocupado encaja como una segunda piel. En su caso, Alba lo adapta con un punto más urbano, atrevido y actual, heredado sin duda del magnetismo de su madre, pero reinterpretado desde su propia generación. En cuanto a los complementos, ha elegido un bolso de Saint Laurent.
Dorado, crochet y una silueta ajustada
Uno de los looks más comentados del viaje es el vestido palabra de honor Montego, un diseño dorado de crochet con brillo, escote pronunciado y anilla central metálica que actúa casi como joya integrada. Ajustado, con aberturas laterales y un punto semi-transparente, es el tipo de pieza pensada para días que empiezan en la playa y terminan de noche, cuando la isla baja la luz pero sube la temperatura. Un vestido atrevido, sí, pero perfectamente alineado con el entorno.
Vestidos y bikinis a todo color
El color es otro de los grandes protagonistas de esta escapada. Alba se aleja de los neutros y apuesta por tonos vibrantes, como el vestido Cozumel, un vestido amarillo de espalda baja que puede llevarse por delante o por detrás y que combina con bikini a juego. En azul aparece el modelo Montenegro, de manga larga, crochet, escote profundo y aberturas laterales altas. Aquí suma accesorios clave: sombrero negro, gafas de sol noventeras y pendientes maxi dorados de Dolce & Gabbana, elevando el look de playa.
Blanco, brillo y noches caribeñas
Para una cena, Alba opta por un registro más minimalista pero igual de impactante: el vestido Provence, un vestido largo blanco, ajustado, de tirantes finos y abertura trasera. Una silueta que funciona como lienzo perfecto para accesorios: bolso de mano plateado lleno de brillo y pendientes XL.
Del campo a la playa: el vichy se reinventa
Una de las sorpresas del viaje es la reinterpretación del vichy, tradicionalmente asociado al campo, ahora trasladado a la playa paradisíaca. Alba combina la camisa La Jolla, camisa oversize, con el pareo o sarong St. Tropez y el pañuelo Monday, todo en el mismo estampado. El resultado es un look coordinado con un toque urbano y muy Instagram-friendly, que demuestra cómo una tendencia puede cambiar completamente de contexto sin perder fuerza.
Más allá del viaje: un momento vital clave
Este viaje llega en un momento especialmente dulce para Alba Díaz. A su consolidación como influencer se suma una noticia ilusionante: la compra de su primer piso en Madrid, que está reformando por completo con la ayuda de su madre. Un proyecto que simboliza independencia, crecimiento y una nueva etapa vital. St. Barths, además de un destino exótico, es también una pausa dentro de su proceso de crecimiento personal y profesional.
