Suelen decir de ella que es una de las Grimaldi más discretas, pues al contrario que su prima Carlota Casiraghi, Pauline Ducruet ha conseguido disfrutar de una privacidad inusual para tratarse de una familia como la suya. La hija de Estefanía de Mónaco y Daniel Ducruet no protagoniza titulares impactantes ni soporta a diario el escrutinio de los paparazzi, un privilegio por el que su madre ha luchado.
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Convertida en diseñadora y al mando de su propia firma de ropa, la aristócrata de 31 años hace su vida entre Nueva York, París y Mónaco. Y se ha convertido en invitada asidua de citas tan importantes como Paris Fashion Week, a cuyo front row suele llevar conjuntos de lo más atrevidos.
Sin embargo, cuando se trata de acudir a actos oficiales en Mónaco, apuesta por combinaciones mucho más discretas: siempre elegantes, en colores neutros, pero también con un punto de comodidad que roza aquella libertad de estilo que la propia Estefanía de Mónaco defendió en su juventud, siempre a contracorriente de lo que se esperaba de una princesa europea.
Algo que hemos podido observar este fin de semana, cuando junto a sus hermanos Louis y Camille, Pauline ha acudido a la Festival Internacional de Circo de Montecarlo, acompañando a su madre, presidenta de honor de este espectáculo que también cautivaba a Rainiero III (creador del festival), y que toca muy de cerca a la familia. Recordemos que la propia Estefanía de Mónaco llegó a vivir en una caravana junto a sus tres hijos en un campamento circense de Zúrich, durante su relación con el trapecista Franco Knie.
Calzado cómodo con traje 'oversize'
Ni el clásico salón de tacón nude, ni sandalias kitten heels y tampoco bailarinas: Pauline Ducruet ha decidido huir en esta cita de los zapatos habituales entre las royals, y en su lugar, ha optado por dos modelos cómodos que también encajan con un look formal como el suyo.
El domingo apostaba por unos mocasines marrones de aires retro y piel de efecto desgastado, a tono con el dos piezas de pantalón de pinzas y chaqueta amplia que lucía, junto a una camisa azul de manga larga debajo.
El sábado sorprendía con un traje negro con estampado de rayas verticales, que conjuntaba con un body de pronunciadísimo escote en U bajo la chaqueta. Y, de nuevo, prefirió defender el calzado bajo, apuntándose a una de las botas más virales de la temporada. La nieta de Grace Kelly escogía un diseño cincel, aquellas botas que se caracterizan por su puntera geométrica, ligeramente cuadrada y con borde frontal definido, como si de esta herramienta se tratase.
El toque de color lo aportaban sus joyas, una combinación de colgantes con cadena de oro, entre los que destacaba una redonda amatista, y unos pendientes geométricos.
Este tipo de trajes con pantalón holgado y americanas de amplias mangas con hombreras, parecen haberse convertido en uno de los looks preferidos de Pauline, especialmente si se trata de eventos celebrados en el Principado. Prendas oversize que recuerdan especialmente a aquellas que Estefanía de Mónaco lucía durante la década de los 80, cuando su carrera como cantante estaba en auge y se unió a aquella estética andrógina que adoptaban algunas estrellas musicales. La princesa ha continuado escogiendo estos trajes anchos con calzado cómodo tantos años después, siempre a favor de la ropa práctica y no tan dada a los vestidos de gala.
