Durante los meses de invierno, los mortales nos refugiamos en casa. Pero las celebridades, como Brooks Nader y sus hermanas, hechas de otra masa madre, hacen las maletas —sí, en plural, porque necesitan varias— y ponen rumbo a un destino aún más frío. Parece que todos han llegado a un acuerdo tácito: Aspen, la pequeña joya de Colorado, se convierte en su refugio de temporada. Una asamblea a la que nosotros ni fuimos invitados ni se nos concedió poder de decisión. Porque, seamos sinceros, si nos hubieran dejado, nos habríamos marcado un Heidi Klum y despidiendo el año en la playa de St. Barths.
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Ahora, viendo cómo se han presentado las celebridades —con looks que, seguramente, habían sido concebidos en sus cabezas hace medio año— entendemos por qué eligieron Aspen. La ciudad no solo se transforma en un idilio invernal, sino que sus aceras se convierten en una pasarela constante. Los vecinos solo tenían que colocar sus sillas —abrigo y manta en mano, por supuesto— y disfrutar del desfile clandestino que estas celebridades se organizan por su cuenta. Hasta ahora pensábamos que algo así solo ocurría en Saint-Tropez, pero Aspen parece estar ganando terreno en el mapa del glamour.
En el terreno de la prensa rosa también hubo jugo. Brooks Nader ha esquivado las preguntas sobre la naturaleza de su relación con Tom Brady, expareja de Gisele Bündchen, y también se le ha vinculado con Carlos Alcaraz. Según reveló, el pasado mes de septiembre, la propia hermana de la modelo, el romance sí habría existido, pero lo cierto es que no hay confirmación oficial.
La modelo estadounidense apareció —y se dejó fotografiar— junto a sus hermanas. La genética no perdona: todas parecían recién salidas de un editorial de Victoria’s Secret… perdón, Gisele.
La modelo lució unos conjuntos que nos obligaron a mirar la fecha de publicación del fotógrafo; de no hacerlo, habríamos jurado que se trataba de una actriz de los años 30, cuando Hollywood era tendencia y el star system marcaba la pauta. Y no, no se trataba de Marlene Dietrich vestida por Travis Banton, ni de Jean Harlow y Joan Crawford con diseños de Adrian. Era, en realidad, una posada imprevista —aunque no lo creáis, hay quienes son fotogénicos— de una celebridad con sus hermanas.
También al clan Nader se unió la esquiadora olímpica Lindsey Vonn, quien acudió a la cita reservada en el restaurante Casa Tua para desplegar una cena festiva y celebrar la ocasión con todo el glamour que merece la festividad. Un abrigo con estampado print protagonizó su look y nos recordó —una vez más— que la noche ochentera sigue más viva que nunca: juegos de volúmenes, mangas farol, tonos metalizados, pedrería y animal prints (como en este caso).
Al desfile nocturno, y casi para las mismas fechas, coincidieron también Kim Kardashian, Bella Hadid, Mariah Carey y Lauren Sánchez. Hadid encarnaba a la poderosa mujer Thierry Mugler, con esos guantes largos y pantalón efecto piel en tono negro, dominando la noche con su aura imponente. Carey, por su parte, proclamaba su estatus con unas botas XL de logomanía Gucci. ¿Existe algo más ochentero que los accesorios que llevan la logomanía como bandera? Ya no está Tom Ford al frente, pero Demna claramente toma nota.
Por su parte, Kardashian y Sánchez integraron de manera paralela abrigos de pelo a sus atuendos. Una tendencia que ha dominado la moda invernal en los últimos años y que, por lo que se ve, no muestra señales de desaparecer.
No sabemos si este año nos uniremos al destino invernal de las celebridades, pero estas tendencias ya figuran en nuestras listas de compra para las rebajas. Mientras tanto, nos queda soñar con ese destino y empezar a fichar abrigos imposibles y botas XL. Porque aunque no todos podamos esquiar en Aspen ni cenar en Casa Tua con Lindsey Vonn o Bella Hadid, la moda nos permite acercarnos un poco a ese mundo.
