Cristina Pedroche (37) sí lleva tacones, pero son anatómicos y cuidan el pie


El fisioterapeuta Jesús Serrano y Lorena Gasco, diseñadora de los tacones de Pedroche en las Campanadas nos cuentan qué tiene que tener un tacón para adaptarse al pie y no al revés


Cristina Pedroche en el estreno de "Las Hijas De La Criada"© Getty Images
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
3 de febrero de 2026 - 12:00 CET

Durante décadas, el tacón ha sido un símbolo incuestionable de elegancia, presencia y feminidad. Sin embargo, en un momento en el que cada vez más mujeres se preguntan qué impacto tiene el calzado en su salud y bienestar, el debate empieza a cambiar: ¿es posible replantear incluso un accesorio al que estamos ya tan acostumbradas?

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© Cortesía de Ray Musgo

El diseño de los zapatos que Cristina Pedroche lució en las campanadas fue una elección excepcional, pero también un reflejo de una conversación mucho más amplia sobre la vuelta a lo natural. Para profundizar en este cambio de mirada hablamos con Lorena Gasco, fundadora de Ray Musgo; con Jesús Serrano, divulgador y experto en biomecánica del pie; y con Alejandro Martínez (@lejancitos), podólogo infantil y cofundador de la marca de calzado barefoot Lejan.

© Cortesía de Ray Musgo

Zapato anatómico y zapato barefoot: no son lo mismo

Uno de los grandes errores al hablar de calzado respetuoso es pensar un zapato barefoot y uno anatómico son lo mismo. Jesús Serrano lo aclara de forma directa: "Todos los zapatos barefoot son anatómicos, pero no todos los zapatos anatómicos son barefoot".

Según el experto, un zapato anatómico respeta la forma natural del pie, especialmente en la zona de los dedos, pero puede incorporar suela, amortiguación o cierto desnivel (drop). Este matiz es clave para entender por qué un tacón nunca puede ser saludable, aunque sí pueda diseñarse desde una mayor coherencia corporal.

© Ray Musgo

Qué tiene que tener un zapato para ser barefoot de verdad

Desde su experiencia como podólogo infantil, Alejandro Martínez explica que un barefoot real debe parecerse lo máximo posible a caminar descalzo: "Para que un zapato sea barefoot todas sus características tienen que ser lo más cercano a no llevar calzado". Estas son las claves fundamentales:

  • Puntera ancha, para que los dedos se abran y trabajen libremente, “nada de pies en forma de triángulo”
  • Suela fina y flexible, que permita sentir el suelo y moverse con naturalidad.
  • Drop cero, sin desnivel entre talón y punta.
  • Sin refuerzos rígidos ni estructuras que ‘sujeten por ti’.
  • Ligero y adaptable, que acompañe el movimiento y no lo limite.

Lo resume de forma sencilla: "Un barefoot real es el que no obliga al pie a adaptarse al zapato, sino que deja que el zapato se adapte al pie". Para Alejandro, "el calzado respetuoso ha llegado para quedarse, porque responde a algo muy sencillo: nuestros pies están diseñados para moverse, no para ir comprimidos". 

© Ray Musgo

Cada vez más adultos buscan algo más que estética: "Buscan un calzado que mejore la función del pie, que permita una pisada más natural y que se note en el día a día: más comodidad, más estímulo, más función". A su juicio, es poco probable que lo acabe llevando todo el mundo pero sí asegura que la mayoría terminará "como mínimo, probándolo". 

"Lo que sí está cambiando es la forma de elegir", dice el experto. "Ya no se elige solo por estética, sino también por cómo te hace sentir al final del día". Está de acuerdo con esto Carlos García, fundador de Flamingos, que señala que "el error histórico del calzado respetuoso ha sido parecer "especial". "Nuestra estrategia es la normalización: diseñamos zapatillas que querrías llevar aunque no fueran barefoot. Cuando el cliente ve una silueta retro que le apasiona y luego descubre que, además, es la más saludable que ha tenido nunca, la venta es más sencilla. La salud no debería ser un sacrificio estético, y nosotros simplemente hemos eliminado ese conflicto", explica.

© Ray Musgo

Entonces, ¿qué pasa con los tacones?

Aquí el mensaje es unánime. Jesús Serrano lo afirma sin rodeos: "El pie en esa posición, con el talón tan elevado, sufre mucho. Los tacones nunca son saludables y tienen que ser de forma residual".

Alejandro Martínez coincide y lo explica desde la experiencia corporal: "Cuando te acostumbras al barefoot, tus pies recuperan fuerza y sensibilidad… y eso hace que un tacón alto o un zapato estrecho se note mucho más". Esto no significa que si te pasas al barefoot nunca más vayas a poder llevar tacón. Simplemente es que, como dicen los expertos, tu cuerpo (no solo tus pies) se va a molestar antes. Para ellos, "lo ideal es que sea una elección puntual, no un hábito diario”.

© cristipedroche

El caso Cristina Pedroche: un tacón pensado al detalle

Lorena Gasco, de Ray Musgo, explica que el punto de partida para diseñar los zapatos de tacón anatómicos que Cristina Pedroche llevó para presentar las campanadas fue la conexión que siempre ha existido entre la forma de pensar de la diseñadora y la del fisioterapeuta Jesús Serrano, que han colaborado en otras ocasiones.

© GTRES

Cristina Pedroche tenía claro que quería un tacón para un momento muy concreto y simbólico. "Desde ahí, el reto fue ver hasta dónde podíamos llegar sin traicionar esa idea de respeto al pie", confirma Lorena. "No se trataba de convertir el tacón en algo ‘saludable’, sino de hacer la versión más coherente y honesta posible dentro de una elección excepcional".

© Agencias

Qué se cambió en el diseño para respetar más el pie

El mayor cambio fue conceptual: "No adaptar el pie al zapato, sino el zapato al pie de Cristina", explica Lorena. Esto implicó:

  • Diseñar una planta con la forma real de su pie, especialmente en la zona de los dedos.
  • Crear más espacio en el antepié, algo muy poco habitual en tacones.
  • Trabajar una base de apoyo más estable, tanto delante como en el propio tacón.
  • Ajustar altura y ángulo para evitar una postura extrema innecesaria.
  • Un ajuste milimétrico del empeine y las tiras, hecho a medida.

"Mantener una estética potente y elegante sin traicionar la anatomía del pie era el verdadero reto", reconoce Lorena. 

Un mensaje que va más allá de una noche concreta

Para Ray Musgo, este proyecto no va de tendencias, sino de coherencia: "No creemos que los tacones tengan que desaparecer, pero sí que dejen de ser la norma y pasen a ser algo puntual y consciente".

Alejandro Martínez lo resume con una idea que conecta todo el debate: "La clave no es prohibirse nada, es que tus pies vuelvan a ser tuyos". Y quizá ahí esté el verdadero cambio: no en dejar de llevar tacones, sino en empezar a escucharnos desde los pies. La moda lo lograra cuando, como dice Carlos García, trate "la anatomía del pie como un elemento de diseño, no como un obstáculo". "No "disfrazamos" el pie, lo liberamos. El equilibrio llega al usar materiales (maíz, bambú) que son naturalmente flexibles. La ergonomía nos dicta la forma (el toe box ancho, la suela plana) y la herencia estética de los 70, 80 y 90 nos marca el estilo. El resultado es un zapato que respeta la biomecánica del pie y es bonito y además para todos los registros que necesites", apunta.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.