El cáncer, en primera persona

Una paciente, Consuelo López Martín, nos habla de cómo ha afrontado ella la enfermedad, con motivo del Día Mundial del Cáncer, que se celebra hoy

por Pilar Hernán

"Todo comenzó en julio de 2014. Yo fui a una consulta rutinaria, a hacerme una revisión, porque yo quise, no porque ningún médico me lo prescribiera. Me hicieron una colonoscopia, y me encontraron un cáncer de colon”, nos explica Consuelo. No había síntomas previos. Así es muchas veces el cáncer. Llega sin previo aviso. “Yo estaba perfectamente, trabajando. Y tan sólo una semana después me operaron, todo fue muy rápido. Y al hacerme la operación de colon, vieron que tenía, además, metástasis en el hígado”. Doble golpe. No es difícil ponerse en la piel de esta mujer de Toledo, que tenía, además, múltiples antecedentes de cáncer en su familia. “Cuando tienes antecedentes, puedes tener más miedo, pero no puedes vivir con ese miedo, porque al final te haces daño”. Además, si hay algo que ha cambiado, es el pronóstico ante una enfermedad como el cáncer. Las cosas no son igual que hace 10 años y los avances en el campo de la investigación no paran de sucederse, tal y como se constata en el Día Mundial del Cáncer, que se celebra hoy.

'La palabra que nadie quiere oír'
Consuelo López Martín, natural de Toledo, tenía 53 años en el momento del diagnóstico. En cifras, es uno de esos alrededor de 30.000 nuevos casos anuales de cáncer colorrectal. “Lo primero que me comentó el médico fue que me iba a decir la palabra que nadie quiere oír, cáncer”. Es, tal vez, el peor momento para muchas personas, cuando golpea la frase 'por qué a mí'. Pero lo cierto es que si algo nos transmite esta paciente es que hay que seguir, continuar el camino con esperanza. “Te quedas un poco de piedra, pero había que luchar. Nunca pensé que me iba a morir, nunca. No me dio miedo. Yo pensaba en el día a día, y que sea lo que Dios quiera”.


Después vino todo el proceso, duro proceso, de ocho meses con sesiones de quimioterapia, una nueva operación ya en Madrid y más sesiones de quimio. Todo con el objetivo de acabar con un cáncer "duro, complicado". Para, finalmente, vencerlo. Hoy por hoy han pasado ya cerca de dos años y Consuelo transmite al otro lado del teléfono alegría de vivir. Y eso que la vida a veces no lo pone fácil en esa lucha. Su hermana también escuchó el diagnóstico: en su caso, cáncer de pecho. Será cuestión de familia, pero lo cierto es que ha tomado la misma determinación y se halla en plena cruzada contra la enfermedad.

¿Cambia la vida?
¿Hay un antes y un después del cáncer? “Cambió un poco”, nos explica, “pero la verdad es que no dejé de hacer mi vida normal. Yo entraba, salía, salvo el tiempo de la operación y los días de la quimio, los demás días fueron normales, yo hacía mi vida normal, más cansada, más deteriorada, pero yo no dejaba de arreglarme e intentar hacer mi vida…”. Algunas pequeñas cosas sí cambian, y Consuelo se ha tomado muy en serio, por ejemplo, los buenos hábitos en su alimentación. Aunque hay momentos en los que se baja la guardia. Es humano. “Estas navidades me he pasado un poco y he ido a una revisión y todo se ha alterado un poquito. Hay que cuidarse. Eso sí que lo tengo que hacer”, nos dice.

El momento de la revisión
Una vez que te diagnostican un cáncer, las revisiones son una especie de 'seguro de vida'. Consuelo, que reconoce que su mayor apoyo en esta dura travesía han sido sus dos hijos, se somete a ellas más o menos cada tres meses. “Mi cáncer era bastante complejo, un tumor muy grande y me tienen muy vigilada”. Es ahí cuando los fantasmas de la enfermedad vuelven. “En los momentos de las revisiones sí que surge el miedo. Cuando vas a por los resultados y pasas al cirujano o al oncólogo, vas con cierto miedo”, reconoce. Pero vuelve a dar una lección de entereza y de ganas de vivir: “Si sale alguna cosa en alguna revisión, pues lucharé contra ello. No puedes pensar que te vas a morir, porque si lo piensas, te mueres”.

Frente al cáncer, esperanza
Hoy, en el Día Mundial Contra el Cáncer, el testimonio de Consuelo López Martín es una llamada de esperanza. “Afronto el futuro con optimismo. Yo nunca pensé en tirar la toalla. Veía que estaba mal, pero sabía que esto tenía un final, sabía que era algo temporal, y cada ciclo que me daba decía, ¡uno menos! El futuro no lo miras a largo plazo, lo miras cada día, porque no sabes lo que te va a pasar mañana. Yo antes, cuando era joven, sí que miraba a largo plazo, en qué iba a pasar en 20 años incluso. Ahora no. Estamos aquí, hay que vivir el presente”, nos comenta.

Vivir el presente porque el temor a una recaída es uno de los mayores temores. “Puede volver a surgir, porque el cáncer no avisa y puede volver. Eso me da miedo. Porque se pasa, pero volverlo a pasar cuando ya sabes lo que es, sí, da un poco de miedo”. Pero no hay margen para el desánimo. De nuevo, una visión en positivo: “Si viene hay que afrontarlo”. Cuestión de actitud. Y es que ¿cuántas veces hemos oído eso de que la actitud es fundamental para luchar contra una enfermedad como ésta? Pues, tantas y tantas experiencias demuestran que algo hay de cierto.

El papel del oncólogo
Como también lo hay a la hora de confiar y establecer un vínculo con el oncólogo. Consuelo tuvo la suerte de encontrarse en el camino con el doctor Antonio Cubillo, jefe de Servicio de Oncología Médica HM-CIOCC y miembro del Comité Científico de la Fundación INTHEOS, con el que tiene un nexo ya de cercanía. Una fundación cuyo objetivo es ofrecer una terapia personalizada para cualquier tipo de cáncer, centrando su acción, sobre todo, en la investigación. Una labor enorme que cobra especial relevancia en días como hoy y con testimonios como el de Consuelo. Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer, acaban de lanzar su campaña #MarcasContraElCancer, en la que invitan a los anunciantes a que se unan a esta iniciativa con el objetivo de recaudar fondos destinados al tratamiento e investigación de pacientes con cáncer. Una enfermedad cuyas cifras siguen aumentando: la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) estima que en el año 2020 habrá 246.713 casos nuevos de cáncer, de los que 97.715 serán mujeres y 148.998 varones. Hasta ahora este incremento se explicaba por el aumento de la población, la eficacia de las técnicas de diagnóstico precoz (cribado) y los hábitos de vida. Ahora, cada vez cobra más relevancia un nuevo aspecto: el envejecimiento de la población.

Su mensaje
Para finalizar, le preguntamos a Consuelo qu´r le diría a un paciente recién diagnosticado, que esté pasando por lo mismo que ella aquellos días del verano de 2014. “Le diría que se deje ayudar por los especialistas y que no piense nada, que vaya viviendo día a día, y que esto se pasa. Que es un año malo, dos, y que se puede curar. En el caso concreto del cáncer de colon hay muchos avances, mucha gente se ha curado. No hay que hundirse ni encerrarse”, nos dice. Nos quedamos con esta lección de vida de Consuelo, a la que dedicamos un día como hoy.

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