Saca las garras (y el buen gusto): así se usa el "animal print" en casa


Este patrón puede ser atrevido, divertido, elegante o incluso delicado. Todo depende de cómo, dónde y con qué lo combines.


Sillón y puf con tapicería de estampado de piel de vaca© DFS
30 de enero de 2026 - 12:00 CET

Hubo un tiempo en que el "animal print" parecía condenado a vivir en el limbo del kitsch: o lo amabas o lo evitabas como si fuera una moda peligrosa. Pero los estampados inspirados en pieles, manchas y plumas llevan años pidiendo pista en la decoración… y por fin la tienen. Lo mismo los vemos en salones modernos que en dormitorios serenos, en casas de campo o en pisos urbanos con mucho diseño.
 

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¿La clave? Saber elegir el tipo de motivo, la intensidad del dibujo y, sobre todo, la pieza en la que lo colocas. Porque no es lo mismo un sofá entero que un sillón, ni una pared forrada que un cojín bien puesto. Los hay suaves y casi neutros, y otros tan potentes que cambian el aire de una habitación entera. Y sí, siguen teniendo ese punto atrevido y exótico que tanto nos gusta, pero ahora vienen con un plus de elegancia. Sigue leyendo y verás cómo domar esta tendencia sin que se te vaya de las manos.

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© DFS

Una butaca que rompe el hielo

Cuando hablamos de estampado animal en tapicería, en seguida aparece el miedo: "¿y si me canso?", "¿y si no pega con nada?". Por eso, empezar por una pieza pequeña –o al menos con una que no sea protagonista absoluta– es la jugada más inteligente. Un sillón o una butaca permiten introducir el "print" sin hipotecar todo el salón. Además, los dibujos tipo piel de vaca, con manchas grandes y tonos naturales, funcionan casi como un neutro con personalidad.
 

Este sillón de la firma DFS, de líneas limpias y modernas, es justo eso: una pieza que suma calidez y textura sin robarle el sitio al resto. Si tu sofá es liso (gris, beis, blanco roto o incluso azul marino), esta butaca entra en escena y lo complementa. Es el típico mueble que hace que el salón parezca más vivido y menos "de catálogo".

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© Feathr

El lado más sofisticado de la selva

Este papel pintado de la firma Feathr, con motivos de leopardo sobre fondo azul, demuestra que lo exótico también puede ser refinado. Cuando ese mismo azul se repite en el sofá, el dibujo asoma en algunos cojines y aparecen toques dorados en muebles y complementos, se crea un hilo conductor que recorre todo el salón. Nada va por libre. Y eso es justo lo que evita que el papel quede como un "pegote": se integra, suma y hace de pegamento entre las piezas. El resultado es un espacio con mucha personalidad y un puntito teatral que engancha nada más entrar.

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© Icon Home

Un toque desenfadado

Hay piezas que permiten introducir el "animal print" de una forma más relajada y un puf es una de ellas. No ocupa tanto espacio visual como un sofá ni tiene el peso decorativo de una butaca, así que es perfecto para jugar con un estampado potente sin miedo a que se coma el resto de la decoración.

Este diseño de la firma Icon Home, con manchas de leopardo, es ideal para poner un punto de contraste que anime el ambiente.

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© IKEA

Mariposas para una versión más poética

No todo el mundo quiere manchas de leopardo o rayas de cebra. Y aquí entran en juego otros estampados inspirados en la naturaleza, igual de llamativos pero más suaves. Las alas de mariposa, por ejemplo, tienen un punto gráfico y artístico que las aleja del rollo salvaje.
 

En este caso son tres cuadros PJÄTTERYD de IKEA, colocados en una composición equilibrada. Frente a los prints más potentes, este tipo de motivo es más delicado y menos invasivo. 

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© John Taylor

Tapicerías que elevan ambientes neutros

En interiores en los que dominan los tonos suaves, introducir una pieza con carácter marca la diferencia. Y si no fíjate en este dormitorio de una vivienda de la inmobiliaria John Taylor: el banco tapizado en piel de potro tipo patchwork rompe la monotonía de los beis y grises, y al estar rodeado de una decoración serena, el resultado es elegante y nada estridente. 

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© Lime Lace

Paredes con print, pero con cierto control

Si la idea de empapelar una pared entera con "animal print" te da vértigo, hay soluciones intermedias. Crear cuarterones con molduras y rellenarlos con papel estampado es una de las más decorativas. Divide visualmente, equilibra y hace que el diseño se vea más sofisticado. 

El papel de la firma Lime Lace, usado de esta forma, pierde ese efecto de "demasiado" y gana en elegancia. Es ideal para salones clásicos renovados o dormitorios con un punto chic, donde quieres algo especial.

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© Tikamoon

Cojines que ponen la chispa

Los complementos textiles son el terreno de pruebas perfecto. Cambias, quitas, pones… y listo. Los cojines de la colección Féline de Tikamoon, con estampado animal en tonos vivos, funcionan como contrapuntos cromáticos en decoraciones contemporáneas. Sobre un sofá neutro o una butaca lisa, ponen una nota de color.

En este caso, se ha colocado un cojín rectangular y otro con forma de rulo junto a uno de los brazos del sofá, pero hay muchas fórmulas: puedes agrupar tres cojines de distintos tamaños en un lateral; combinar un par de cojines grandes detrás de otros más pequeños para jugar con las alturas; o distribuir cojines en ambos lados del sofá. La clave está en mezclar formas, texturas y estampados, que parezca natural y a la vez pensado.

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© Mindthegap

El glamour de las plumas

Las plumas de pavo real tienen algo magnético. En un papel pintado, sobre fondo oscuro, se vuelven casi teatrales. El modelo Metropoli de Mindthegap –firma que distribuye Ganjuega con esa profundidad y con el brillo sutil de las plumas para crear un ambiente envolvente. Es perfecto para un despacho, un comedor o un rincón de lectura donde quieras un aire sofisticado y un poco misterioso. No es un estampado que pase desapercibido, pero sí uno que habla de gusto y atrevimiento bien entendido.

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© La Redoute Interiéurs

La versión dulce para los peques

El "animal print" también tiene su lado amable. Estos cos cojines de suelo de La Redoute Interieurs, con estampados en tonos pastel, son ideales para crear un rincón de lectura relajado y desenfadado en habitaciones infantiles o cuartos de juego. 

En este caso, se han colocado tres cojines, cada uno con un color y estampado diferente, pero todos dentro de la misma gama pastel, combinados con textiles lisos para suavizar el conjunto y colocados sobre una alfombra de fibra natural. El resultado es una decoración muy natural y ligeramente selvática: los motivos animales parecen sacados de un cuento, con menos contraste y más suavidad, y un look sereno que invita a tumbarse, leer o jugar. 

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© Conforama

El contrapunto perfecto

Un sofá blanco es precioso, pero a veces pide algo más. Los cojines Foxtail de Conforama, de pelo sintético en tonos marrones, son ese complemento perfecto. El contraste es limpio y elegante, y cuando añades toques negros alrededor –ya sea en un cuadro, un mueble o una lámpara–, el conjunto gana estilo y un punto de modernidad.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.