La cocina perfecta comienza con el orden: 10 ideas para organizarla eficientemente por zonas
Una cocina organizada no es la que parece de revista, sino la que te hace la vida más fácil. Estas 10 claves (para cocinas pequeñas y grandes) lo cambian todo.
Las mejores cocinas son las que están bien pensadas, sean grandes o pequeñas. Porque cuando el orden responde a una lógica (la de tus gestos cotidianos), la cocina se convierte en un lugar amable: se cocina mejor, se limpia antes, se compra con más cabeza y hasta apetece poner la mesa. La clave está en organizar por zonas y por uso, apoyándote en un mobiliario que trabaje contigo y en accesorios discretos que multiplican el espacio. Sobre estas líneas, cocina diseñada por Alberto Torres Interiorismo.
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Empieza por lo invisible: depurar antes de ordenar
Antes de comprar cestas y separadores, haz el gesto que más espacio crea a la hora de ordenar la cocina: sacar todo y decidir qué se queda. Duplicados, utensilios que no usas y alimentos olvidados ocupan el lugar de lo que sí necesitas a diario. Un truco útil: si dudas, crea una caja de cuarentena y date un mes; lo que no eches de menos, probablemente sobra. Cocina con península y frente de almacenamiento en columnas y office en un proyecto de Albert Ramoneda Studio.
La manera más eficaz de ordenar una cocina es pensar el espacio como un mapa de zonas: almacenamiento (despensa y nevera), preparación, cocción, lavado y servicio (rincón desayunador o emplatado). No importa si es pequeña: incluso en una pared lineal puedes crear microzonas. Cuando cada zona reúne lo que necesita, se reduce el caos y aumenta la fluidez. Cocina de Cocinas Río con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.
El orden más duradero es el que te ahorra pasos. Coloca los utensilios de cocción cerca de la placa, las tablas y cuchillos cerca del área de preparación y los vasos cerca del fregadero o del lavavajillas (para guardar sin dar vueltas). Este criterio vale oro en cocinas pequeñas, donde cada movimiento cuenta, y también en cocinas grandes, donde los metros extra pueden volverse kilómetros si no hay lógica. Cocina diseñada por Santos Estudio Bilbao con mobiliario de la firma Santos.
Encimera despejada, pero no vacía: crea estaciones bonitas
Una encimera llena agobia; una encimera vacía, a veces, es poco práctica. El punto medio funciona: deja solo lo que tenga uso diario y una presencia decorativa (un bote de utensilios, una tabla bonita apoyada, una bandeja con aceite y sal). En cocinas pequeñas, convierte una esquina en estación de café o desayuno para evitar que todo se disperse. En cocinas grandes, una bandeja o carrito ayuda a acotar y mantener la calma visual. Esta cocina pertenece a una casa diseñada por el estudio Tinda's Project con estilismo de Mar Gausachs.
El gran cambio: pensar en cajones (y no solo en armarios)
Si estás renovando, prioriza cajones anchos y profundos: son más accesibles y evitan apilar en altura. Para cocinas pequeñas, los cajones bien compartimentados sustituyen a varios módulos y hacen que quepa más de lo que imaginas. Para cocinas grandes, los cajones (en isla o península) son perfectos para concentrar lo más usado y dejar los armarios altos para lo secundario. Mobiliario de la firma Mobalpa.
El secreto está dentro: separadores, bandejas y organización vertical
La diferencia entre ordenado hoy y ordenado siempre suele estar dentro del cajón. Usa separadores ajustables para cubiertos y utensilios, bandejas para paquetes pequeños (tapas, pajitas, velas), y apuesta por la organización vertical: sartenes con separadores, tapas en archivadores, tablas de cortar en soporte. El resultado es mayor comodidad porque todo queda a la vista, organizado y se coge con una mano sin que se desmorone. Proyecto de Natalia Zubizarreta Interiorismo.
Armarios que funcionan: extraíbles, cestas y puertas bien aprovechadas
En los armarios de la cocina, manda la accesibilidad. Si puedes, incorpora bandejas extraíbles, cestas metálicas o baldas regulables: transforman el módulo en almacenamiento útil. Y no olvides el interior de las puertas, allí se pueden instalar ganchos para paños, soportes para tapas, organizadores estrechos para especias. En cocinas pequeñas, esos rincones pueden dar mucho juego. Propuesta de organización en la cocina, con mobiliario de Kvik.
Despensa ordenada (y bonita): botes, cajas y etiquetas
La despensa se organiza mejor cuando se entiende de un vistazo. Agrupa por categorías (desayuno, pastas/arroz, conservas, repostería) y guarda lo pequeño en cajas para que no se escape por la balda. Los botes transparentes funcionan especialmente bien para básicos (pasta, legumbres, cereales) porque ayudan a controlar cantidades. Y etiquetar es clave. Todo hace que no tengas que comprar de más porque hay alimentos olvidados que caducan. Proyecto de despensa diseñado por el estudio de interiorismo Coblonal.
Nevera y congelador: orden para tirar menos (y cocinar más fácil)
La organización del frío es la gran olvidada y, sin embargo, es la que más se nota en el día a día. Dedica una zona a listo para comer (yogures, fiambres), otra a ingredientes (verduras, proteínas) y otra a sobras en recipientes iguales y apilables. Un consejo simple: coloca delante lo que hay que consumir antes. Proyecto de la interiorista Silvia Trigueros con mobiliario de BC3 Cocinas.
El reto de la organización no es el espacio, es mantener el sistema
En una cocina, con relación a su mantenimiento, el peligro es dispersarse. Es decir, ordenar y luego, en el día a día, no respetar la organización. Para que esto no suceda, crea puntos claros (zona de preparación potente, zona de cocción con todo a mano, almacenaje en columnas) y, si la casa lo permite, una pequeña zona de apoyo para electrodomésticos y despensa. Funciona especialmente bien un hábito mínimo. Te recomendamos 5 minutos al final del día para devolver cada cosa a su zona.