Los consejos de la interiorista Mireia Torruella para que tu dormitorio se sienta más cálido este invierno: de la iluminación a los textiles


Convertir tu dormitorio en un cálido refugio es más fácil de lo que imaginas, especialmente si aplicas los consejos de la interiorista Mireia Torruella, del estudio de Júlia Brunet. Ponlas en práctica y verás cómo no querrás salir de la cama


Mireia Torruella del estudio de interiorismo Júlia Brunet. © Mercé Gost para Júlia Brunet
20 de enero de 2026 - 7:00 CET

Cuando bajan las temperaturas, el dormitorio se convierte en ese refugio del que cuesta salir. No se trata solo de abrigarse bajo las mantas, sino de crear un espacio acogedor y cálido en el que disfrutar del mejor descanso. Un dormitorio de invierno invita a quedarse en la cama. Y la clave para conseguirlo está en combinar texturas, colores y materiales que lograrán ese increíble efecto de bienestar.  

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Según la interiorista Mireia Torruella, interiorista del estudio de interiorismo Júlia Brunet, “un dormitorio de invierno siempre debe transmitir calma y protección”. Optar por textiles como lana, lino grueso y algodón, junto a una paleta de tonos neutros, multiplica la sensación de abrigo. Otro factor clave es la iluminación. Y es que cuando los días son más cortos, una luz cálida y regulable favorecerá que puedas desconectar y relajarte con mayor facilidad.  

Un dormitorio de estas características no solo mejorará tu descanso, sino que reforzará la sensación de hogar y elevará tu comodidad en casa. Desde un cabecero tapizado hasta una buena alfombra bajo los pies, cada elemento cuenta. Hemos hablado con Mireia Torruella, quien nos ha dado sus mejores consejos para convertir tu habitación en un auténtico refugio de invierno, para que puedas disfrutar sin prisas.

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© Pia Capdevila

Por qué adaptar tu dormitorio al invierno

Transformar tu dormitorio para estos meses en los que hace más frío no es solo una cuestión estética, sino de confort y bienestar. Durante los meses fríos, el cuerpo necesita ambientes más cálidos y envolventes que inviten al descanso. Un dormitorio preparado para el invierno sube la temperatura visual. Y ayudándote de la iluminación, los materiales y los colores conseguirás crear una atmósfera reparadora. 

Texturas cálidas –como el punto grueso o la lana– y una paleta serena transformarán la habitación en un auténtico refugio. Además, ajustar la iluminación con puntos cálidos y elegir una ropa de cama que te mantenga caliente mejorará el confort térmico y la calidad del sueño. 

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© Carlos Garralaga para Estudio Faas

Cómo preparar el dormitorio para el invierno

Para la interiorista Mireia Torruella, “la clave está en trabajar bien los materiales, una iluminación cálida y una distribución que invite al descanso. La sensación de refugio se consigue cuando el espacio está pensado para bajar el ritmo, sin excesos y con todo lo necesario al alcance”.

Puedes lograr ese equilibrio mediante detalles que no solo se vean, sino que se sientan. Un cabecero tapizado en lino natural aportará esa calidez que necesita el invierno, pero también la frescura que demanda el verano. Sin duda es una pieza que siempre funciona. 

¿Y las cortinas? Claro que también influyen. Una buena idea es poner doble cortina: unas tipo visillo que mantengas todo el año junto con unas gruesas que filtren la luz exterior. Las hay incluso que actúan como aislante térmico. No se trata de recargar el espacio, sino de elegir piezas que transmitan calma y coherencia visual.  

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© Maria Pujol para Tinda's Project

Textiles que suben la temperatura

En un dormitorio de invierno, hay una serie de textiles que no pueden faltar para crear sensación de calidez, con cuidado de no sobrecargar el espacio. “Los textiles naturales son imprescindibles. Lino lavado, algodón de buena calidad para las sábanas y lana ligera para el plaid, por ejemplo, aportan calidez visual y confort real sin resultar pesados. Es importante elegir pocos, pero bien seleccionados, y jugar más con las texturas que con la cantidad”, nos dice Torruella.

Una manta colocada con cuidado al pie de la cama aportará calidez visual, pero también te abrigará si echas una cabezada o te tumbas en la cama a leer un libro. Es un básico que nunca falla. 

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© Enric Badrinas para Júlia Brunet

La iluminación que más le conviene al invierno

La iluminación es un factor clave para elevar el confort del dormitorio durante los meses más fríos. Para la interiorista del estudio de interiorismo de Júlia Brunet: “La iluminación es fundamental. En invierno, la luz debe ser cálida, indirecta y regulable”. 

No te limites a encender la luz de la lámpara de techo que, aunque aporte personalidad y carácter, no será suficiente para crear ese ambiente cálido. “Lámparas de lectura, luces ambientales y pequeños puntos de apoyo ayudan a crear un ambiente íntimo y envolvente. Evitar una iluminación general demasiado intensa es clave para favorecer el descanso. Ya sea en verano y en invierno”, enfatiza la experta. 

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© Juan Carlos Lagares para CM4 Arquitectos

Una luz cálida

La temperatura de la luz en el dormitorio es también muy importante. Y es que determina, casi sin que nos demos cuenta, cómo descansamos y cómo percibimos el espacio. Una luz demasiado fría puede resultar poco acogedora y puede activar en exceso, mientras que una luz cálida favorecerá la relajación y preparará al cuerpo para dormir mejor.   

Para la iluminación general del dormitorio, apuesta por una luz cálida, en torno a 2.700-3.000 K, que cree un espacio envolvente, sereno y agradable, ideal para un dormitorio de invierno. En las mesillas o puntos de lectura puedes utilizar también luz cálida, pero con buena calidad y suficiente intensidad para leer sin forzar la vista.   

Si cuentas con un cabecero de obra, coloca unas tiras o apliques LED integrados que bañarán la pared y crearán una luz indirecta muy suave, perfecta para una atmósfera íntima antes de dormir.

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© Jordi Folch para Brákara Studio

La importancia del color

Mientras que en verano es aconsejable emplear colores que aporten frescura, como el azul o el verde, en invierno hay varios colores que dan mejor resultado para reforzar esa sensación de refugio invernal. Según Mireia, “funcionan especialmente bien los tonos neutros y envolventes: blancos rotos, beiges, arena, tierras suaves o grises cálidos”. 

Deja esos colores para los textiles más grandes, como la funda del edredón y las sábanas, mientras que puedes emplear los cojines o el plaid para añadir ciertos toques de color. También cálidos, por supuesto. Rosas empolvados, terracota, el mostaza suave, el verde oliva o el óxido reforzarán esa sensación de calidez. 

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© Amador Toril para María Acha Interiorismo

Materiales que aportan calidez

“En cuanto a materiales –dice la interiorista–, la madera natural, los tejidos naturales y los acabados mates ayudan a construir espacios serenos y atemporales”. Cierto que no es cuestión de renovar el dormitorio por completo cada temporada, sino que puedes adaptar ciertos muebles y elementos clave para dar calidez al ambiente invernal sin grandes inversiones.

Cambia las fundas de los cojines por lino grueso o lana bouclé en tonos tierra, coloca un plaid de cachemira al pie de la cama o añade una alfombra de fibras vegetales que caliente los pies al levantarte. Un cabecero de madera de roble sin tratar o una mesilla con sobre en cerámica mate ganarán protagonismo con solo un cambio de accesorios. Estos pequeños cambios mantienen la esencia del espacio, pero adaptándolo al frío con calidez táctil y visual.

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© Maria Pujol para Tinda's Project

Cuida tu cama

Si hay un elemento que central en la decoración del dormitorio es la cama. Y es que la ropa de cama y textiles como las mantas, el plaid o los cojines son clave para sumar calidez. Según Mireia Torruella: “La ropa de cama es protagonista. Es el primer contacto con el espacio y debe invitar al descanso. Las capas aportan confort y permiten adaptar el dormitorio a diferentes momentos del día. Siempre desde la contención: pocas piezas, bien combinadas y en armonía con el conjunto”.

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© Alejandro Gomez Vives para Lidia Molina

Cuidado con los excesos 

Hay ciertos errores habituales que se pueden cometer al intentar hacer un dormitorio más cálido. Según la experta, “uno de los más comunes es sobrecargar el espacio con demasiados textiles, colores o elementos decorativos. La calidez no está en la acumulación, sino en la coherencia. Otro error es descuidar la iluminación o elegir materiales sintéticos que no aportan confort real”.

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© Yael Vallès para Laura Martínez Interiorista

Más allá de la decoración

Aunque textiles, materiales y luz son clave para lograr esa calidez, hay otros factores que también importan. De acuerdo con Mireia, “el orden es esencial para el bienestar. Un dormitorio bien distribuido, con circulaciones claras y sin obstáculos, transmite calma automáticamente. Menos muebles, bien colocados, permiten que el espacio respire y favorecen una sensación de equilibrio y recogimiento muy necesaria durante los meses de invierno”.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.