A pocos kilómetros del pequeño pueblo de Faringdon, en el condado de Oxfordshire —el mismo que inspiró a Lewis Carroll para crear el mundo de Alicia en el país de las maravillas—, se alza Buscot Park, con vistas al rio Támesis. Se trata de una de las casas de campo más exquisitas y ricas en la historia de Inglaterra. Catalogada como edificio de Grado I en el Reino Unido, esta idílica finca ha sido durante más de un siglo el hogar de los protagonistas de nuestra historia de hoy: la familia Henderson.
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Es Lord Charles Michael Henderson, casado con Sarah Caroline Askew, quien ostenta, con orgullo, el título aristocrático de barón de Faringdon. A sus 88 años, continúa su legado con el apoyo de su hijo mayor, James Henderson —heredero del título y futuro cuarto Lord Faringdon—, con quien comparte la mansión junto a su mujer, Lucinda Hanson.
Son ellos quienes nos reciben hoy, acompañados por sus tres hijos: Annabel, casada con Hugh Sancroft-Baker y padres del pequeño Felix; George, llamado a convertirse, en el futuro, en el quinto Lord Faringdon, casado desde hace un año con Georgie Hamilton Briscoe, y Frederick, el menor de los tres hermanos.
Entre las paredes de la fabulosa mansión se encuentra una de las colecciones privadas de arte más importantes del Reino Unido, con obras de Rembrandt, Botticelli, Rubens, Murillo y Burne-Jones
Además de vivir aquí todo el año, la familia atesora en Buscot una de las colecciones privadas de arte más importantes del Reino Unido: la colección Faringdon. Entre sus tesoros figuran obras de Rembrandt, Botticelli, Rubens, Murillo y Burne-Jones, así como muebles de renombrados diseñadores como Robert Adam y Thomas Hope.
Buscot Park no es solo un santuario de belleza; también ha sido un refugio de profunda humanidad. Durante la guerra civil española, el segundo Lord Faringdon ofreció asilo a adolescentes vascos evacuados tras el bombardeo de Guernica, así como a destacados intelectuales exiliados, como Luis Cernuda, Pedro Garfias y Arturo Barea, que pudieron encontrar aquí consuelo e inspiración en el apacible paisaje de Oxfordshire.
Hoy, James y Lucinda, junto a sus hijos, desean compartir con nosotros el pasado, el presente y el porvenir de un legado extraordinario.
Habla James Henderson
—¿Cuándo pasó Buscot Park a ser propiedad de su familia?
El primero de mi familia en llegar aquí fue Alexander Henderson —quien, con el tiempo, se convertiría en el primer Lord Faringdon—, en 1889. Lucinda y yo vivimos aquí desde hace ya diez años. Cuando era niño, vivíamos cerca, en Barnsley Park, y solíamos venir con frecuencia a visitar a mi tío abuelo Gavin, el segundo Lord Faringdon.
Durante la guerra civil española, el segundo Lord Faringdon ofreció asilo a adolescentes evacuados tras el bombardeo de Guernica, así como a destacados intelectuales exiliados
—¿Qué significa para usted ser el próximo Lord Faringdon?
Seré el custodio de Buscot Park en nombre de toda mi familia y lo que más deseo es que pueda seguir disfrutándose como hasta ahora, con nuestros jardines y nuestra colección de arte. Me encanta ver cómo quienes nos visitan disfrutan de todo esto.
—¿Siente el peso de la responsabilidad al asumir este legado?
Somos muy afortunados: la casa y el parque están en excelente estado, así que no nos enfrentamos a las mismas presiones que otras familias con sus casas históricas.
—¿Qué mejoras o renovaciones destacaría desde que la propiedad pasó a manos de su familia?
Pienso que lo más destacado ha sido la creación de los jardines y su evolución; también, por supuesto, la consolidación de nuestra colección de arte.
"Conocí a Lucinda en la Universidad de Cambridge, donde estudiaba Historia del Arte, así que, como es lógico, en lo que respecta a esta casa, ¡está incluso mucho mejor documentada que yo!"
—¿Qué parte del jardín considera más representativa del espíritu de Buscot Park y cuál es su rincón favorito?
La vista hacia el Jardín del Agua es icónica. Me gusta especialmente el sonido tranquilo de la fuente y del agua fluyendo hacia el lago.
—¿Como comenzó su historia con Lucinda y qué camino están siguiendo sus hijos?
Conocí a Lucinda en la Universidad de Cambridge, donde estudiaba Historia del Arte, así que, como es lógico, en lo que respecta a esta casa, ¡está incluso mucho mejor documentada que yo! En cuanto a nuestros hijos, cada uno de ellos está siguiendo su propio camino profesional.
Los muros de Buscot Park aún guardan el secreto de un misterioso asesinato sin resolver que tuvo lugar en la era victoriana e inspiró relatos y libros de Agatha Christie
—¿Cómo es vivir aquí?
Lucinda se encarga de todo lo relacionado con la gestión diaria y siempre está presente. Yo trabajo en Londres la mayor parte de la semana, pero siempre vuelvo para pasar la noche. Y mis padres también viven aquí, pero en una casa más pequeña, independiente y muy cómoda. Ellos siguen todavía al frente del cuidado de los jardines, que son su gran pasión.
—Además de Buscot Park, tienen una residencia en Londres que alberga parte de la colección.
Efectivamente, nuestra casa de Brompton Square, en Knightsbridge. Mis padres suelen instalarse allí cuando se trasladan algún día a Londres.
—Durante la guerra civil española, su familia acogió a jóvenes evacuados tras el bombardeo de Guernica. ¿Qué recuerdos o documentos conservan de aquella época?
Gavin, el segundo Lord Faringdon, llevaba un diario y guardaba correspondencia y recortes que documentan esa etapa. Unos 55 adolescentes vascos vivieron en Buscot Park entre 1938 y 1939, en una casa en nuestro jardín, que hoy llamamos Basque Lodge. Podían explorar los bosques, nadar en la piscina (si no había huéspedes) y hasta montaron una obra de teatro, titulada El toro solitario, en nuestro pequeño teatro.
—Después de siglos de historia, ¿hay alguna anécdota ocurrida aquí que pueda compartir?
Se me viene a la mente un caso que conmocionó a la sociedad victoriana de la época y que más tarde inspiró libros y relatos de Agatha Christie. Florence, la hija mayor de Robert Tertius Campbell —un empresario australiano y pionero agrícola—, quien fuera el segundo propietario de esta casa, vivió en Buscot Park. Su segundo marido, Charles Bravo, murió en 1876, en circunstancias misteriosas, mientras ella se encontraba presente. Se llevaron a cabo dos investigaciones oficiales y, a pesar de que nunca se presentaron cargos, muchos en la época insinuaron que ella podía haber sido la responsable. Fue uno de los grandes escándalos sin resolver de la era victoriana.
"Somos muy afortunados. La casa y el parque están en excelente estado, así que no nos enfrentamos a las mismas presiones que otras familias con sus casas históricas"
—¿Les gusta recibir invitados?
¡Claro! Disfrutamos recibiendo amigos en casa. Nos encanta organizar cenas, especialmente cuando van acompañadas de conciertos en nuestro pequeño teatro. También suelen venir para eventos de caza o carreras de caballos durante el invierno.
—¿Tienen nuevos proyectos o sueños aún por cumplir?
Sí, tenemos muchas ideas. Queremos seguir ampliando y enriqueciendo la colección, desarrollar rutas por nuestros bosques y el parque para que los visitantes puedan disfrutarlos durante todo el año y también nos encantaría que nuestras futuras generaciones puedan disfrutar aquí incluso más de lo que lo hacemos nosotros ahora.
