Elegir con acierto la ropa de casa es esencial para conseguir interiores más cómodos y también elegantes, tanto en el dormitorio como en el salón. Pero, además, es igualmente importante cuidarlos adecuadamente y saber cómo lavarlos para mantenerlos perfectos. Toma nota de las siguientes recomendaciones y consigue que tus toallas, sábanas y el resto de elementos textiles estén siempre como el primer día.
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La calidad es esencial
Si tus toallas están viejas, descoloridas y ya no secan como antes, puede que haya llegado el momento de cambiarlas. Y eso que puede parecer una tarea banal es, en realidad, una cuestión importante. Elegir unas toallas de calidad es fundamental para lograr que te duren más tiempo y sean más absorbentes y agradables de usar. Para comprar toallas de calidad hay que tener en cuenta el tejido, su gramaje, el tacto que ofrecen, etc.
En lo que se refiere al tejido con el que están confeccionadas, las toallas pueden ser de algodón, lino, tencel, etc. Las mejores son las de algodón 100%, un tejido natural que absorbe muy bien la humedad y es duradero. Aunque menos frecuente, el lino es ligero y fresco, perfecto para el verano, mientras que el tencel es suave, absorbente, muy recomendable para pieles sensibles.
Además de seleccionar el tejido adecuado, también es importante fijarse en el gramaje y la suavidad de las toallas. El gramaje determina la capacidad de absorción de la toalla. Opta por toallas a partir de 400 gr/m2. En cuanto a la suavidad, conviene decidirse por toallas de rizo americano, con bucles formados por un solo hilo, o de rizo doble (los bucles están formados por dos hilos entrelazados). Las de rizo doble son las de mejor calidad, aunque también son más caras.
¿Cómo lavar las toallas?
Para conseguir que las toallas queden perfectas lavado tras lavado, has de saber cómo tratarlas. Sigue las siguientes recomendaciones para lavarlas a máquina y se mantendrán en perfecto estado.
- No laves las toallas junto con otras prendas de ropa. Mejor programa una colada con toallas solamente.
- No sobrecargues la lavadora, ya que el tambor sufrirá y las toallas no quedarán perfectas si no hay espacio suficiente en el interior de la lavadora.
- Procura no pasarte con el detergente para evitar que queden restos de jabón en las fibras del tejido.
- Evita la lejía y otro tipo de productos blanqueadores, ya que pueden dañar las fibras de las toallas.
Prescinde del suavizante
Es verdad que el suavizante aporta a las toallas una suavidad extra, pero lo hace a costa de recubrir las fibras con una película que hace disminuir la capacidad de absorción de las toallas. El suavizante hace que tus toallas sequen mucho peor. Existen posibles alternativas al suavizante. La más adecuada es el vinagre de limpieza (o vinagre blanco en su defecto). Pon un poco en el cajetín del suavizante y ayudará a eliminar los restos de jabón de tus toallas, y a suavizarlas sin dejar rastro de olor en ellas.
Así se secan las toallas
A la hora de secar las toallas, estas pueden tenderse al aire libre sin problema. Basta con sacudirlas antes de colgarlas en el tendedero. En poco tiempo estarán secas y podrás recogerlas para doblarlas. Otra opción es utilizar la secadora, especialmente si vives en una zona de clima húmedo o no tienes espacio en casa para tender. Si usas la secadora para secar las toallas, programa un ciclo de secado a baja temperatura, ya que así sufrirán menos. Una temperatura de secado muy alta puede dañar las fibras de algodón. Cuando las toallas se hayan secado, sácalas de la secadora y sacúdelas antes de doblarlas para que queden más esponjosas.
Un consejo: usar bolas de lana específicas para la secadora es una buena idea ya que consiguen que la ropa quede más suave, reducen el tiempo de secado hasta un 30% y eliminan la electricidad estática en la ropa.
Hacer la colada de sábanas y ropa de cama
No hay nada como unas sábanas limpias y suaves para conseguir un descanso reparador. Por eso has de mantener una buena higiene de lavado con la ropa de cama, para lo que pueden ayudarte los siguientes consejos:
- Cambia las sábanas una vez a la semana y lávalas adecuadamente en la lavadora.
- Aunque la temperatura necesaria para eliminar virus y bacterias es de 60ºC, normalmente no hace falta someter las sábanas a agua tan caliente. Bastará con que las laves a 40ºC si son blancas y a 30ºC si son de color durante 1 hora y media. Quedarán muy limpias.
- No llenes la lavadora en exceso. Es aconsejable dejar un espacio de un palmo entre la ropa y la parte superior del tambor.
- Usa la cantidad de detergente recomendada y no añadas suavizante, ya que apelmaza las fibras de los tejidos.
- Si tus sábanas blancas están amarillentas puedes añadir al tambor un cacito o dos de percarbonato. No conviene utilizar lejía ya que hace que las sábanas blancas amarilleen y, además, debilita las fibras de algodón.
Eliminar manchas de las sábanas
¿Qué hacer si se ha producido un percance durante la noche y se han manchado las sábanas? En ese caso, hay que atender esos accidentes de forma específica tratando las manchas antes de lavar. La forma de hacerlo estará en función del tipo de mancha de la que se trate (sangre, orina, sudor, vómito...). Una fórmula general para eliminar la mayoría de las manchas de las sábanas es espolvorear bicarbonato de sodio y después aplicar agua oxigenada, dejando actuar unos 30 minutos. Después ya puedes lavar las sábanas en la lavadora de la manera habitual.
Si la mancha es de sangre, prueba con agua oxigenada y frota la mancha con agua fría, antes de meter las sábanas en la lavadora. Para eliminar las manchas amarillas de sudor prepara una mezcla con agua caliente, percarbonato y jabón en escamas. Extiende esta mezcla en la zona afectada y frota ligeramente antes de dejar actuar durante una hora. Transcurrido este tiempo, ya puedes lavar las sábanas de la manera habitual.
Cuando las sábanas han cogido un desagradable olor a humedad puedes eliminarlo poniendo medio vaso de bicarbonato en el tambor de la lavadora antes de meterlas. Programa el ciclo de lavado habitual y verás como no queda rastro de suciedad ni de olor.
Lavar almohadas y edredones
Aunque cambiemos las fundas cada semana, conviene lavar las almohadas al menos dos veces al año, cada seis meses. En verano no habrá problema en hacerlo, ya que se secarán en poco tiempo. En invierno, si el tiempo no acompaña, lo mejor es airearlas con frecuencia. Las almohadas de algodón o de pluma pueden lavarse en la lavadora, al contrario que las de espuma viscoelástica.
Para lavar en casa los edredones y los nórdicos, has de tener en cuenta su tamaño. Si se trata de edredones muy grandes, no conviene meterlos en la lavadora ya que podrían estropearla. Ten en cuenta que un edredón aumenta considerablemente su peso cuando está empapado. Es mejor que lo laves en una lavadora industrial o de mayor tamaño, como las de las lavanderías, o que lo lleves a la tintorería.
Cortinas, ¿cómo y cuándo lavarlas?
Aunque no lo parezca, las cortinas acumulan mucho polvo entre sus pliegues. Quizá no se produzcan manchas en ellas, pero sí se ensucian bastante. El polvo no se ve, pero está ahí y por eso es importante lavarlas con cierta frecuencia. En general, las cortinas se lavan en la lavadora con un programa corto y un centrifugado suave, y siempre con agua fría para evitar que se arruguen en exceso. Utiliza un detergente apto para prendas delicadas. En cuanto el programa de lavado termine saca las cortinas de la lavadora y cuélgalas directamente húmedas para que se sequen al aire. De esta forma te evitarás tener que plancharlas.
Conviene elegir para las cortinas tejidos sintéticos con mezcla de algodón y poliéster, ya que las de lino o algodón 100% salen de la lavadora completamente arrugadas y te costará tiempo y esfuerzo plancharlas. Si es tu caso, lo mejor es usar una plancha vertical con función de vapor.
Mantener a punto los cojines
Ya se trate de los cojines del sofá o de los que adornan tu cama en el dormitorio, es importante lavarlos con cierta frecuencia. Para hacerlo sin esfuerzo, ten la precaución de elegir fundas de cojín de tejidos que puedan lavarse en la lavadora. Cuando tengas que hacerlo, sigue las instrucciones de la etiqueta para seleccionar la temperatura y el ciclo de lavado correcto. En general lo mejor es usar un programa delicado y en agua fría, poniendo las fundas del revés, y sin añadir suavizante. Tiende las fundas de los cojines y plánchalos antes de volver a colocar dentro el relleno.
Adopta hábitos de lavado que sean sostenibles
Al igual que haces en todos los ámbitos de tu vida, merece la pena tratar de lavar tus textiles de hogar de la forma más sostenible posible, y con el menor gasto de energía y agua. El planeta te lo agradecerá. Para ello puedes poner en práctica estas recomendaciones:
- Acostúmbrate a poner cargas completas en la lavadora para lograr una mayor eficiencia en el consumo energético. Tampoco es necesario llenar en exceso el tambor, ya que de lo contrario no obtendrás buenos resultados.
- Utiliza, en lo posible, productos de limpieza ecológicos y naturales, como detergentes biodegradables.
- Lava la ropa en agua fría, siempre que sea posible ya que reduce el consumo energético, y sécala al aire cuando puedas.
- Evita productos químicos y limpiadores agresivos y emplea alternativas más naturales como bicarbonato, vinagre de limpieza, agua oxigenada, etc.
