10 muebles atemporales con estilo propio que siguen siendo un acierto año tras año


¿Buscas piezas que encajen con tu estilo hoy, mañana… y siempre? Aquí hay asientos, estanterías y lámparas que lo resisten todo, y tú también querrás en tu casa


Comedor con mesa redonda de madera y sillas de diseño© Florian Boehm/Vitra
13 de enero de 2026 - 7:40 CET

Hay muebles y complementos que tienen algo especial. No solo destacan por su diseño –que también–, sino porque se adaptan con una facilidad pasmosa a casi cualquier estilo decorativo. Son piezas que no dependen de la tendencia del momento, que envejecen bien y que ayudan a recrear espacios personales, vividos y con carácter propio.

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En este artículo hemos reunido asientos, lámparas y sistemas de almacenaje que comparten ese gran atractivo: funcionan igual de bien en un piso urbano que en una casa con alma mediterránea, en interiores contemporáneos o en mezclas más eclécticas. Algunas son nombres habituales en cualquier conversación sobre diseño, pero otras son iconos más discretos, menos obvios, que demuestran que lo atemporal no siempre es lo más repetido. Sigue leyendo, porque aquí empieza tu guía de clásicos que nunca fallan.

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© Nacho Uribesalazar para Casa Decor

La butaca Imola, de BoConcept

La Imola, diseñada por Henrik Pedersen para BoConcept, es de esas butacas que entran en casa y se convierten en protagonistas absolutas de la estancia. Sus curvas –inspiradas en una pelota de tenis– le dan un aire muy reconocible, casi escultórico, pero sin caer en lo frío ni en lo "demasiado diseño". Es una pieza con carácter, sí, pero pensada para vivirla, no solo para mirarla.

Nació a finales de los 2000 y ahí sigue, intacta y sin pasar de moda, porque hace algo muy difícil: mezcla diseño potente con comodidad real. Te sientas y lo entiendes al instante. El respaldo alto y envolvente te recoge, te acomoda y te dice: "vale, ya puedes parar un rato".

La versión giratoria es perfecta para salones con vida: un momento miras por la ventana, al siguiente te giras hacia la tele o te unes a una charla sin moverte del sitio. Si te va más lo clásico, la base de patas metálicas le aporta un aire elegante y tranquilo, de esos que nunca fallan. 

Colócala junto a una ventana, una lámpara bonita y una manta cerca… y ya tienes el rincón favorito de la casa. Y si le sumas el reposapiés, el mensaje es claro: aquí se viene a sentarse, a relajarse y a quedarse un poquito más.

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© HAY

Las estanterías Pier System, de HAY

Pensado para adaptarse al ritmo real de una casa, el sistema Pier System de Ronan y Erwan Bouroullec es modular, flexible y sorprendentemente fácil de ajustar a lo que necesites en cada momento: más libros, más vajilla, más espacio para decorar… o todo a la vez.

Su estructura de aluminio y sus baldas de acero crean un conjunto ligero, limpio y con ese punto industrial suave que encaja igual de bien en un salón que en un comedor o una entrada. No pesa visualmente, pero sí tiene presencia.

¿El mejor truco para sacarle partido? No saturarlaMezcla libros con objetos que te representen, una pieza de cerámica, una planta que caiga un poco… y listo. Así deja de ser solo una estantería y se convierte en algo mucho más interesante: un reflejo bonito y ordenado de tu vida.

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© Jordi Canosa

La lámpara Cesta, de Santa & Cole

Diseñada por Miguel Milá en los años 60, nació casi por casualidad y acabó convirtiéndose en uno de los grandes iconos del diseño español. Y no es difícil entender por qué.

Su estructura de madera de cerezo envuelve con delicadeza el globo de cristal opal, creando una luz cálida, suave y muy acogedora. De esa que no deslumbra, pero lo hace todo más bonito. Funciona igual de bien sobre una mesa auxiliar que apoyada en el suelo, junto a un sillón o incluso en una de las baldas de la estantería, como vemos en este proyecto de la interiorista Pia Capdevila. 

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© Heidi Cavazos

La silla Cesca, de Knoll

La Cesca es un clásico con espíritu modernoCuando Marcel Breuer la diseñó en 1928, rompió con la idea tradicional de la silla de cuatro patas, y ese gesto sigue notándose hoy. Su estructura tubular combinada con la rejilla de caña tejida aporta ligereza visual y un equilibrio perfecto entre industria y artesanía. 

Basta con detenerse en este proyecto de Coblonal Interiorismo para darse cuenta de que queda especialmente bien en un comedor, con una mesa de madera maciza, pues se crea un contraste muy interesante entre lo sólido y lo liviano. También funciona en despachos o dormitorios como asiento auxiliar. Es una de esas piezas que conectan épocas y estilos con absoluta naturalidad.

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© IKEA

El sofá KLIPPAN, de IKEA

Pocos sofás pueden presumir de llevar más de medio siglo decorando salones y seguir siendo relevantes. El KLIPPAN es uno de ellos. Compacto, sencillo y sin artificios, representa a la perfección la filosofía de IKEA: diseño accesible, funcional y pensado para durar. Su forma recta lo convierte en un mueble perfecto para espacios pequeños, estudios o dormitorios amplios donde se busca un asiento cómodo sin complicaciones. Además, su sistema de fundas intercambiables permite adaptarlo a distintas etapas, estaciones o estados de ánimo, demostrando que lo atemporal no tiene por qué ser aburrido.

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© Fernando Alda / Vibia

La lámpara Wireflow de Vibia

Una de las luminarias contemporáneas más icónicas que existen: Wireflow, diseñada por Arik Levy para Vibia, reinterpreta la clásica lámpara colgante mediante finos cables y geometrías que parecen flotar en el aire.

Donde realmente brilla –nunca mejor dicho– es en salones y comedores con techos altos o en recibidores amplios, donde puede desplegar toda su presencia sin saturar. Y como permite ajustar alturas y configuraciones, es perfecta para proyectos a medida, esos en los que la iluminación no solo acompaña… sino que marca el carácter de todo el espacio.

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© Cassina

El sillón Dudet, de Cassina

El Dudet, diseñado por Patricia Urquiola en 2021, responde a una tendencia clara hacia formas envolventes y confort visual, pero lo hace con la elegancia que caracteriza a la firma italiana Cassina. 

Sus volúmenes redondeados y su estructura continua generan una sensación de abrigo inmediato. No es casualidad que esta tipología de sillón se vea cada vez más: muchas firmas han reinterpretado esta estética. Encaja en salones contemporáneosdormitorios amplios o rincones de lectura donde se busca una pieza protagonista.

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© Florian Boehm/Vitra

La mesa Guéridon, de Vitra

Jean Prouvé diseñó la mesa Guéridon en 1949, y sigue siendo un ejemplo perfecto de cómo combinar solidez constructiva con calidez y elegancia. Su estructura demuestra que la madera es tan moderna y rotunda como el acero.

Es una mesa todoterreno: queda igual de bien en el comedor principal que en un espacio de trabajo. Y alrededor de ella, las posibilidades son infinitas: desde las icónicas Eames Plastic Side Chair DSW que vemos sobre estas líneas, que le dan un aire informal y contemporáneo, hasta sillas de madera o tapizadas para un toque más acogedor.

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© María Pujol

La silla Butterfly

También conocida como BKF, es uno de los iconos del diseño del siglo XX. Su forma ligera y envolvente no solo resulta reconocible al instante, sino que ha conquistado hogares, hoteles y restaurantes por igual.

La historia empieza en 1938 en Argentina, cuando los arquitectos Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy necesitaban una silla práctica para un edificio de apartamentos en Buenos Aires. Inspirados por la Tripolina –una silla plegable utilizada por los militares– crearon un diseño que combinaba ligereza, funcionalidad y estética: un "arnés" de tela sobre una estructura de hierro que, sin exagerar, se convirtió en una revolución.

Su nombre BKF surge de las iniciales de sus apellidos, y más tarde pasó a llamarse Butterfly por la forma que recuerda a las alas de una mariposa. La silla empezó a hacerse famosa rápidamente: incluso Edgar Kaufmann Jr, director del MoMA, compró dos ejemplares, y uno de ellos terminó en la colección permanente del museo.

La producción comenzó en 1941 con Artek-Pascoe y, más tarde, Knoll se hizo cargo del diseño, disparando la demanda. Tanto que aparecieron imitaciones por todas partes y Knoll tuvo que detener la producción en 1951. Aun así, la silla se consolidó como un verdadero símbolo del diseño moderno.

¿Por qué sigue siendo tan codiciada hoy? Porque combina sencillez con comodidad, elegancia y carácter. Es ligera, versátil y fácil de colocar en cualquier espacio. En este proyecto, el equipo de Zentrum le reservó un rincón del dormitorio.

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© Yellows.dk / Carl Hansen & Son

La CH24, de Carl Hansen & Søn

La Wishbone, o CH24, es, probablemente, una de las sillas más versátiles e icónicas del diseño del siglo XX. Hans J. Wegner la diseñó en 1949 y desde entonces no ha dejado de producirse.  Su respaldo en forma de Y, el asiento trenzado a mano y su ligereza visual hacen que encaje en comedores, despachos, dormitorios o recibidores. 

Fabricada artesanalmente por Carl Hansen & Søn, se realiza en distintos acabados de madera de haya, roble y nogal, en incluso en versionales lacadas en distintos colores.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.