10 propósitos decorativos que harán de tu casa un lugar mucho más práctico y agradable este 2026


Si cada enero revisamos hábitos y prioridades, ¿por qué no hacerlo con la forma en que vivimos y decoramos nuestra casa?


Cocina con muebles blancos y pared terracota© Schmidt
7 de enero de 2026 - 14:05 CET

Enero llega siempre con esa mezcla de energía y buenas intenciones. Hacemos listas, tachamos promesas imposibles y nos juramos que este año sí. Que vamos a organizarnos mejor, a elegir con cabeza, a dejar de improvisar… Y con la casa, curiosamente, solemos hacer justo lo contrario. A lo largo del año acumulamos cosas, ideas y soluciones rápidasCompramos porque nos apetece, porque lo hemos visto en algún sitio o porque "ya veremos dónde lo ponemos". Decoramos por impulsos, por etapas vitales que luego cambian, por modas que duran lo que dura una temporada. Y la casa, lo va aceptando todo. 

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Por eso tiene sentido hablar de propósitos también cuando pensamos en decoración. No como una lista de cambios inmediatos ni grandes reformas, sino como una manera de revisar nuestros hábitos: cómo ordenamos, cómo distribuimos, qué decisiones repetimos sin cuestionarlas y cuáles ya no encajan con la forma en la que vivimos hoy. Sigue leyendo y descubre esos pequeños ajustes que harán de tu casa un lugar mucho más práctico y agradable. ¡Que esta vez no se queden solo en papel!

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© Carla Capdevila

Quitar cosas que sobran o estorban para que la casa respire

Si una superficie parece pedir auxilio, probablemente sea porque lo está haciendo.

No hace falta vivir en una casa minimalista para aceptar una verdad básica: cuando hay demasiadas cosas a la vista, ninguna destaca. Unas fotos por aquí, unas velas por allá, recuerdos que se suman a otros que ya tenías… Retirar objetos no empobrece el espacio, lo ordena visualmente. Pero no siempre es necesario guardarlo todo: muchas veces basta con colocarlo mejor, darles un respiro y agruparlo con sentido para que cada pieza se vea y el conjunto no quede recargado. En otros casos, quizás te interese prescindir de tanto adorno o cambiarlos de sitio. Y si no fíjate lo bien que se ve la decoración de las mesas de centro de este salón, un proyecto de MAS by Arquesta.

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© Elton Rocha

Invertir en diseños con presencia

Muchos ambientes se decoran a base de muebles correctos, neutros, que no molestan… pero tampoco dicen nada. El resultado suele ser una casa que no termina de arrancar. Elegir una o dos piezas con carácter cambia completamente la lectura del espacio.

Puede ser una obra de arte, un sillón, una alfombra o una lámpara como vemos en este dormitorio, un diseño de suspensión que el equipo de Se.Studio eligió para iluminar la zona de la cama. Se trata del modelo Falkand, de tela y aluminio (un diseño original de 1964 de Bruno Munari fabricada por Danese Milano), que destaca aún más gracias al tono oscuro de la pared del cabecero. Eso sí, antes de comprar algo nuevo, pregúntate primero: ¿esto aporta algo o solo ocupa sitio?

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© María Pujol

Pensar a largo plazo

Elegir muebles que duren más allá de la temporada es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar. Por un lado, los diseños atemporales –sofás de líneas simples y tapizados neutros, mesas de madera maciza, sillas clásicas o estanterías de buena calidad– resisten años sin cansar. Por otro, las piezas con historia, como la cómoda de este dormitorio, un proyecto de Tinda's Project; una alacena antigua actualizada con un toque moderno o un aparador heredado restaurado a tu gusto aportan carácter y un estilo propio que, no solo nunca pasa desapercibido, sino que tampoco deja de estar de moda.

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© Jordi Canosa

Dar protagonismo a lo artesanal

Si estás de acuerdo en que las casas excesivamente pulidas suelen sentirse algo frías, fíjate como propósito completar la decoración de cualquier ambiente con piezas hechas a mano, con textura, con pequeñas irregularidades. Es una forma estupenda de sumar calidez. ¡Y no se trata de llenar la casa de artesanía!

Jarrones de cerámica, textiles bordados, cestos de fibras naturales… Piezas que se noten al tacto, como la lámpara de la firma The IQ Home Collection, que la estilista Mar Gausachs colocó en este rincón de trabajo, un proyecto de Pia Capdevila.

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© Schmidt

Usar el color con intención, no por impulso

El color es uno de los grandes placeres de la decoración. Y también una de las decisiones que más arrepentimientos genera.

En enero, cuando pasamos más tiempo en casa y con menos luz natural, los colores se sienten de otra manera. Lo que en verano parecía vibrante, ahora puede resultar excesivo. Por eso, más que renunciar al color, se trata de saber aplicarlo. Úsalo como toque puntual que destaque, como elemento que acompañe a otras piezas y refuerce el estilo del espacio, o como detalle que sorprenda y llame la atención sin dominar la estancia. Puede ser en los cojines, en una pared de acento –puedes verlo en esta cocina, con muebles blancos de Schmidt y un frente de color terracota– o en una butaca especial. 

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© Javier Bravo

Decorar pensando en cómo se viven los espacios

Antes de redecorar una habitación, pregúntate para qué se va a usar realmente: no sirve de nada colocar muebles o accesorios que solo "quedan bonitos" si luego nadie los utiliza. Observa cómo te mueves, dónde te sientas por costumbre, qué rincones se quedan vacíos y qué gestos se repiten cada día. Deja que esas necesidades guíen tus decisiones: la casa tiene que acompañarte, no solo lucir bien.

Y dentro de esa lógica, también merece la pena crear al menos un rincón de desconexión. Un espacio para leer, tomar un café con calma o simplemente sentarse sin hacer nada se convertirá en el más apreciado de la casa. No hace falta que ocupe mucho ni que suponga una gran inversión: basta con buena luz, un asiento cómodo, un textil agradable y cierta sensación de recogimiento. Este salón, firmado por ÀBAG Studio seguro que te inspira.

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© Maisons du Monde

Mover muebles antes de comprar 

A veces la solución está a dos empujones de distancia. Antes de ir a una tienda, prueba a cambiar cosas de sitio. Gira el sofá, acerca la mesa, cambia una butaca de sitio (si son muebles ligeros y fáciles de mover, como estos de Maisons du Monde, mejor que mejor), libera un paso… Ver la casa desde otro ángulo puede darte más respuestas que una compra nueva. Además, recolocar tiene algo muy satisfactorio: mejoras el espacio sin gastar un euro.

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© Jacob Asker / OMEO Design

Mirar hacia arriba

Muchas casas parecen incompletas porque se concentran solo en lo que está a nivel del suelo. Pero los espacios ganan mucho cuando aprovechamos la verticalidad: cortinas que lleguen al suelo y enmarquen las ventanas, cuadros y láminas colocados a la altura adecuada, estanterías altas que aprovechen toda la pared sin abrumar como vemos en este proyecto de OMEO Design… Trabajar las alturas no solo da profundidad y equilibrio, también ayuda a generar espacios más armónicos.

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© Desenio

Confiar en el instinto

Hay cosas que no encajan y punto. Un mueble que estorba, un color que incomoda, un objeto que nunca encuentra su sitio. A veces no sabemos explicar por qué, pero lo sentimos cada vez que pasamos por delante.

Escuchar esa sensación y actuar en consecuencia es parte del aprendizaje decorativo. Quitar, cambiar o recolocar no es fracasar: es ajustar. Algo que puede ser tan sencillo como mover dos láminas que no están en el lugar correcto o a la altura adecuada –estas son de Desenio–, reorganizar un pequeño rincón o darle otra función a un objeto. 

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© Modelec

Prestar atención a lo que siempre pasas por alto

Interruptores, tiradores, enchufes, griferías… Los detalles pequeños también cuentan y si son antiguos o no encajan con el resto, la casa pierde coherencia sin que sepamos explicar por qué. No son protagonistas, pero afectan al conjunto.

Revisarlos y actualizarlos es uno de esos cambios discretos que hacen que todo se vea más cuidado, sin grandes esfuerzos. Sobre estas líneas, el mecanismo de la Colección M, de la firma francesa Modelec.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.