Si hay una tendencia en cosmética que mezcla historia milenaria, marketing potente y un halo de ciencia, esa es la del ginseng. Esta raíz legendaria, estrella de la tradición herbal coreana, hoy protagoniza una nueva generación de aceites faciales con concentraciones que alcanzan el 30%. La promesa: antioxidación, hidratación, colágeno… y una piel que parece renacer. Pero, como todo lo que brilla, merece una lectura crítica.
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El ginseng no solo ha conquistado la cosmética. En suplementación es una planta medicinal muy conocida por ser un adaptógeno. "El ginseng es una de las plantas tradicionales más conocidas de la antigua medicina china, usada desde hace más de 4.000 años, y su propio nombre significa 'raíz del hombre', por la forma que tiene", explica la farmacéutica Meritxell Martí, de Farmacia Meritxell en Andorra.
Se usa para aumentar la energía física y mental, modular el estrés y reforzar el sistema inmune. "El ginseng rojo coreano se ha utilizado durante milenios como energizante, y también mejora el sistema inmunológico e incluso la función de la memoria", apunta Fernando Hidalgo Zarco, del Colegio de Farmacéuticos de Granada. Y también se habla su efecto positivo en estados de ansiedad o depresión, aunque en cosmética tópica su eficacia dependerá de factores como la concentración o la absorción.
¿Por qué el ginseng está en todas las rutinas coreanas?
El ginseng no se ha vuelto famoso por arte de magia. Históricamente, en Corea es una raíz muy querida por su uso terapéutico más que cosmético.Tiene fama de fortalecer, energizar y equilibrar desde adentro hacia afuera. En cosmética, los protagonistas son los ginsenosidos, compuestos bioactivos a los que se atribuyen efectos antioxidantes. Según la farmacéutica Marta Ortega, "los ginsenosidos del ginseng tienen una acción antioxidante y existen estudios en los que se afirma que puede reducir el daño solar, aumentar la síntesis de colágeno y de ácido hialurónico por estimulación del fibroblasto". También "mejoran la humedad, la elasticidad y la barrera cutánea", explica.
Eso sí, Ortega subraya: "la mayoría de estos estudios no se realizan en piel humana y están patrocinados por marcas de cosmética. No está claro que a nivel tópico también los tenga, porque no existe un mecanismo biológico descrito en piel humana".
Una de las versiones que más están dando que hablar ahora mismo son las versiones con concentraciones altas. "Mayores concentraciones pueden mejorar la acción antioxidante", señala Marta Ortega, "pero la piel tiene un límite máximo de absorción y al aumentar la concentración, también aumenta el riesgo de irritación". Más no siempre es mejor, sobre todo cuando hablamos de ingredientes botánicos sin un mecanismo probado en uso tópico.
Aceites faciales con ginseng: cómo, cuándo y para quién
¿Para quién están indicados? "Excepto para pieles sensibles, irritadas o con patologías, los aceites faciales están indicados para todo tipo de pieles", aclara Ortega. En pieles grasas o mixtas, recomienda aceites secos para evitar brillo. ¿El orden? "Primero limpieza, luego sérum y crema, y por último el aceite para sellar".
A la hora de integrarlos en la rutina de belleza, el aceite con ginseng no se aplica sobre cualquier piel, sino sobre una bien preparada. Primero limpieza doble (aceite + base acuosa), después sérum, crema y por último, el aceite. Son fórmulas que no se limitan a nutrir la piel, sino que van más allá y apelan a lo sensorial. Y si alguna vez has usado algún aceite facial, sabes de lo que hablamos. Su aplicación tiene un componente emocional muy grande. Seguramente, por los aromas que la acompañan.
Si quieres empezar a utilizarlos, el Ginseng Berry Signature Facial Oil de Cliv es una buena opción porque tiene una textura ligera que hidrata sin dejar residuo. Y el Skin Therapy de Erborian, un sérum en aceite nocturno, es ideal para conseguir resultados con pocas gotas. ¿Algo más suave? El Tónico Hidratante de Elemis, con aloe y ginseng, o la Ginseng Shot Mask de Erborian para un efecto flash.
Ginseng en otros cosméticos
Y es que el ginseng no es un ingrediente más, es todo un manifiesto de marca. Algunas, como Beauty of Joseon, Origins y Erborian, han desarrollado líneas completas centradas en su poder. Desde aceites limpiadores y esencias hasta sérums, mascarillas o maquillaje con tratamiento, esta raíz herbal coreana se integra en cada paso de la rutina.
Como explica Karla Pires, farmacéutica y responsable de calidad de Planet Skin, "lo más interesante del ginseng es que actúa a varios niveles. No solo previene la oxidación celular, sino que mejora la microcirculación, lo que da lugar a una piel más luminosa, con mejor tono, más firme y con menos signos de fatiga." Aunque muchas de estas propiedades se estudian sobre todo en suplementación, su riqueza en "vitamina C, que ayuda a preservar la elasticidad; vitamina E, que fortalece la barrera cutánea; y vitamina B, que reduce la inflamación" lo convierte también en un ingrediente con mucho potencial cosmético. Todo ello potenciado por los ginsenósidos, "esas moléculas que el ginseng desarrolla para defenderse del estrés y que en cosmética actúan como potentes antioxidantes."
