¿Gasolina o Diésel? Un experto en coches explica por qué un error de segundos puede costarte hasta 5.000 euros


Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España, explica qué ocurre al arrancar el coche con el combustible equivocado y por qué el seguro no suele cubrir este despiste


Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España© Norauto
30 de enero de 2026 - 8:00 CET

Un día de estrés, una gasolinera desconocida o una simple distracción mientras piensas en tus tareas pendientes. Ese es el escenario perfecto para el peor descuido que puedes tener con tu coche: coger la manguera de diésel para un motor de gasolina, o viceversa. Lo que sigue a ese clic en el surtidor es un sudor frío y una duda urgente: ¿He roto el coche para siempre?

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Un despiste al repostar puede ocurrir en segundos, pero arrancar el coche marca la diferencia entre una simple limpieza y una avería grave

Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España, advierte que el verdadero peligro no es el combustible equivocado en el depósito, sino lo que hacemos segundos después de darnos cuenta. Desde facturas que pueden alcanzar los 5.000 euros hasta la cruda realidad de los seguros —que suelen lavarse las manos ante esta negligencia—, el experto desglosa por qué los coches modernos son más vulnerables que nunca. Si te equivocas de manguera, mantener la cabeza fría y no girar la llave es lo único que puede salvar tu vehículo (y tu cuenta corriente) del desastre total.

¿Cuál es el “error de oro” que comete casi todo el mundo al darse cuenta del fallo y que termina por sentenciar el motor? ¿Es determinante arrancar el coche o el daño puede producirse solo por tener el combustible equivocado en el depósito?

Se puede decir que “el error de oro” es, sin duda, poner el contacto o arrancar el motor. Muchos conductores piensan que el daño solo ocurre si circulas, pero en los coches modernos, al girar la llave o pulsar el botón, la bomba de combustible se activa inmediatamente y envía ese combustible “erróneo” al sistema de inyección.

Si no se arranca, el problema se puede solucionar con una simple limpieza de depósito. Si se ha arrancado, el combustible contaminado ha llegado a la rampa de inyección, inyectores y bomba de alta presión. Ahí es donde la factura crece.

“Si solo he echado un par de litros y lleno el resto con el combustible correcto para diluirlo”, ¿estoy salvando el coche o simplemente retrasando una avería mucho más cara?

Antiguamente, en motores diésel viejos, se echaba un poco de gasolina para "limpiar". En los motores actuales (Common Rail), esto es retrasar una avería mucho más cara.

Hay que tener en cuenta que incluso una pequeña cantidad de gasolina en el diésel altera la lubricidad del combustible. Los componentes de precisión dependen del gasoil para lubricarse; la gasolina actúa como un disolvente, genera fricción metálica y desprende virutas que destruyen todo el sistema. Por lo tanto, lo mejor es no jugársela y llevar el coche en grúa hasta el taller para que lo vacíen.

En los coches modernos, al girar la llave o pulsar el botón, la bomba de combustible se activa inmediatamente y envía ese combustible “erróneo” al sistema de inyección

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Una limpieza del depósito puede costar entre 150 y 300 euros si el coche no llega a arrancar

Mecánicamente hablando, ¿qué es peor: echar diésel en un coche de gasolina o gasolina en uno diésel? ¿A qué componentes afecta exactamente cada error?

Mecánicamente, es mucho peor echar gasolina en un coche diésel. En este caso, hay una falta de lubricación extrema y detonación prematura. Los componentes afectados son la bomba de alta presión, inyectores, filtros y catalizador.

Si se echa diésel en gasolina, hay una combustión deficiente y exceso de residuos. En estos casos, el coche suele detenerse rápido. Los componentes afectados son bujías, sensores de oxígeno (sonda lambda) y catalizador.

Hay que tener en cuenta que es físicamente más difícil echar diésel en un gasolina porque el boquerel de la manguera es más ancho que la boca del depósito del coche.

 ¿Son los coches actuales, con sistemas de inyección de alta precisión, más vulnerables a estos fallos que los modelos de hace 20 años?

Los coches actuales son mucho más vulnerables. Hace 20 años, las tolerancias de los motores eran mayores. Hoy, trabajamos con presiones de inyección altísimas. Un sistema moderno tiene piezas con ajustes micrométricos que se destruyen al instante si el combustible no tiene las propiedades exactas de viscosidad y lubricación.

Si no nos damos cuenta en el surtidor y nos ponemos en marcha, ¿cuáles son los síntomas inmediatos que nos avisarán de que el coche está a punto de fallar gravemente?

En circulación, el coche avisa rápido. Por un lado, se producen tirones violentos y una pérdida importante de potencia. También se perciben ruidos metálicos extraños (picado de bielas) y un humo denso y de color extraño por el tubo de escape. También se enciende el testigo de fallo de motor.

Lo recomendable es que en cuanto se sienta el primer tirón, se busque un lugar seguro para detener el coche, se pise el embrague y se apague el motor A continuación, se debe llamar a asistencia. No se debe intentar llegar a casa ya que el daño puede ser mucho mayor.

Generalmente, no está cubierto en seguros básicos, ya que se considera una negligencia del conductor. Es raro que cubran la reparación si se ha llegado a arrancar el vehículo

Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España

Vamos a lo importante: ¿suelen cubrir los seguros la extracción y limpieza del depósito cuando se trata de un error del conductor, o lo consideran un descuido y no se hacen cargo?

Va a depender de la póliza contratada aunque generalmente no está cubierto en el caso de seguros básicos, ya que se considera una negligencia por parte del conductor. En el caso de contar con un seguro a todo riesgo o con asistencia ampliada, algunas compañías pueden incluir la extracción y limpieza del depósito. Sin embargo, es raro que cubran la reparación de las piezas mecánicas dañadas si se ha llegado a arrancar el vehículo.

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Si el motor se pone en marcha con el combustible incorrecto, la reparación puede superar los 5.000 euros y convertir el coche en siniestro total

 Si el seguro no cubre el daño y el coche ha llegado a arrancar, ¿de qué facturas reales estamos hablando? ¿En qué punto deja de merecer la pena reparar el vehículo?

Por supuesto, todo va a depender del vehículo. No es lo mismo tener un automóvil con unos cuantos años que uno nuevo. Hay que hacer una balanza entre el coste de la reparación y el precio real del vehículo.

Una limpieza básica puede rondar entre los 150euros y los 300 euros. Si se ha arrancado el coche y se ha producido un daño en el sistema, la factura puede oscilar entre los 1.500 euros y los 5.000 € en función del vehículo. En muchos casos, este coste puede superar el valor venal del coche y, por lo tanto, puede ser un “siniestro total” por un simple despiste.

¿Existe algún caso en el que la responsabilidad sea de la gasolinera?

La gasolinera puede ser responsable si es el error es suyo, es decir, por un combustible contaminado en sus tanques o mangueras mal etiquetadas. Si el error es del conductor a la hora de elegir la manguera correcta, la responsabilidad es 100% del cliente.

Si se ha arrancado el coche y se ha producido un daño en el sistema, la factura puede oscilar entre los 1.500 euros y los 5.000 € en función del vehículo

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Y, por último, ¿qué dispositivos, sistemas o hábitos recomienda para que sea prácticamente imposible volver a cometer este error?

En este sentido, hay una serie de recomendaciones que se pueden llevar a cabo para evitar que esto ocurra. En primer lugar, una buena idea puede ser colocar pegatinas de colores o una pegatina con la palabra “gasolina” o “diésel” en la tapa del depósito que nos recuerde qué combustible usa el coche.

También se pueden utilizar tampones inteligentes, accesorios que impiden físicamente introducir la manguera estrecha, que es la que corresponde a la gasolina, en una boca ancha (diésel).

La regla de oro es mirar el color y la etiqueta (E5, E10 para gasolina; B7, B10 para diésel) antes de descolgar.

Un error de segundos no tiene por qué significar el fin. La clave está en mantener la cabeza fría: si se equivoca, no hay que girar la llave. Lo mejor es llamar a la grúa. En Norauto sabemos que los despistes ocurren, por eso estamos preparados para actuar rápido, vaciar el sistema y devolverle la tranquilidad de que su coche sigue siendo fiable.

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