Habrá quien no entienda el empeño por buscar durante días a un perro en medio del campo. Pero quienes conviven con animales saben que son familia. Por eso, cuando Raquel despierte —embarazada de cinco meses e ingresada en la UCI tras el accidente ferroviario de Adamuz—, su familia podrá decirle que su perro sobrevivió, que Boro está a salvo tras días de búsqueda.
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Mientras España seguía conmocionada por la tragedia, la búsqueda de Boro no se detuvo ni un solo día. Durante cuatro jornadas, el animal permaneció desaparecido en un entorno hostil de Sierra Morena, bajo la lluvia y con temperaturas bajo cero, hasta que este jueves el operativo conjunto de voluntarios y agentes logró localizarlo y rescatarlo con vida.
La búsqueda vivió momentos de enorme tensión y también de confusión. En las horas posteriores al accidente, distintos avistamientos en la zona hicieron pensar que el perro había sido localizado. Efectivos de la Guardia Civil —a través de agentes medioambientales— vieron a un perro en el entorno del siniestro que podría ser Boro, según confirmó el PACMA. Al intentar capturarlo, el animal huyó asustado monte adentro, en plena lluvia. Durante la tarde circularon mensajes en redes que hablaban de una localización “sano y salvo” por parte del Seprona, una información que fue posteriormente desmentida. Las asociaciones implicadas pidieron entonces extremar la cautela y difundir solo datos contrastados para no generar falsas esperanzas.
Boro viajaba con sus humanas, Ana y Raquel, en un tren de Iryo que descarriló y contra el que impactó un Alvia, provocando un accidente de consecuencias devastadoras. En medio del caos, el estruendo y las heridas, el perro salió del tren y huyó campo a través, desorientado y asustado. Desde entonces, se le perdió la pista.
El animal es un mestizo de schnauzer y perro de aguas, negro, mayor y muy asustadizo, adoptado en una protectora de Málaga. Durante la huida perdió su collar azul con la chapa identificativa. Mientras tanto, la familia luchaba en dos frentes. Ana sufrió heridas leves, pero su hermana Raquel quedó ingresada en la UCI del Hospital Reina Sofía, en estado crítico.
El padre de ambas, Alberto, explicó en televisión que encontrar a Boro era también una forma de cuidar a su hija. “No quiero que Raquel pregunte por él cuando despierte, quiero que lo vea. A nivel psicológico será importante para ella. Es lo único que podemos hacer ahora”, señalaba. Sobre su estado, añadía: “La buena noticia es que no hay noticias. Cuanto más tiempo esté estable a nivel cerebral, mejor. El bebé mantiene el latido con fuerza”.
Durante días, voluntarios llegados de distintos puntos del país —coordinados por colectivos animalistas— rastrearon una zona extremadamente complicada: dehesas, olivares, riachuelos y áreas perimetradas con acceso restringido. Se pidió ayuda especializada, drones de búsqueda y personal con experiencia en rescate animal. El propio PACMA solicitó al Ministerio del Interior autorización para que un equipo profesional pudiera acceder a la zona del accidente sin interferir en la investigación, una petición que finalmente fue concedida.
El punto de inflexión llegó cuando se incorporó al operativo el Plan Infoca, coordinado por la Junta de Andalucía. Gracias al trabajo conjunto entre agentes, voluntarios y familiares —y tras dejar prendas con el olor de la familia para aprovechar el instinto olfativo del animal—, el dispositivo logró acotar la zona en la que se movía Boro.
Finalmente, en la mañana de este jueves, los agentes del Infoca consiguieron localizar y asegurar al perro en una zona cercana al lugar del accidente. “Desde ayer sabíamos más o menos dónde podía estar y hoy por fin hemos podido dar con él”, explicaron desde el operativo. Boro estaba asustado, pero sano.
Tras cuatro días vagando por Sierra Morena bajo la lluvia y el frío, Boro ya está con su familia. Un desenlace que cierra una búsqueda marcada por la angustia y la esperanza y que, para los suyos, significa algo esencial: la certeza de que, en medio de una tragedia devastadora, también ha habido lugar para la vida.
