Tal vez uno de tus objetivos de este año que hemos comenzado hace apenas unos días es tener un nuevo compañero de vida, adoptando un perro. Lo has decidido y tienes previsto que este 2026 una mascota entre en tu hogar. Lo más habitual, de entrada, es considerar la opción de optar por un perro joven o, más habitual aún, por un cachorro, pensando, sobre todo, en los años que te quedan por delante para disfrutar con él.
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Pero es ahí cuando toca reflexionar también sobre la posibilidad de elegir la adopción de un perro adulto. Un acto solidario que puede, además, llenarte de satisfacción. Cada año, miles de perros mayores permanecen en refugios y protectoras esperando una oportunidad para encontrar un hogar donde pasar sus años dorados. Es un hecho que suelen ser los menos elegidos en las adopciones, pero los expertos apuntan a que decidirse por ellos puede ofrecernos también ventajas únicas y una extraordinaria capacidad de adaptación a los hábitos y rutinas de la familia.
Aunque puede que no sea la primera opción, los expertos destacan que también hay ventajas si optas por adoptar un perro sénior
Un acto responsable
Partimos de que el hecho de adoptar a un perro siempre es un acto de responsabilidad y compromiso, pero en el caso concreto de hacerlo con uno mayor puede resultar especialmente gratificante. “Además de ofrecerles un final digno, quienes adoptan descubren enseguida que estos animales tienen mucho amor por dar y una enorme facilidad para adaptarse al nuevo entorno y rutinas familiares”, explica Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina.
Además, hay una serie de ventajas que los expertos de Purina consideran que debes tener en cuenta si estás planteándote adoptar un perro sénior.
Más tranquilos
Los cachorros suelen ser sinónimo de pura energía, lo que requiere esforzarse en educarles. Mientras, los perros sénior llevan una vida más calmada: disfrutan de las siestas largas, y suelen necesitar menos actividad intensa. Como a cualquier perro, les gusta salir a caminar o a jugar en el parque, y necesitan movimiento, pero no tienen ese vigor de los cachorros. Por eso, son una buena alternativa para alguien que busca un compañero con el que dar paseos tranquilos, jugar al tira y afloja o nadar, ya que no puedes olvidar que el ejercicio es una parte importante de la salud de un perro sénior.
Conoces su estado de salud
Pero no es esa la única ventaja: estos perros ya tienen formada su personalidad y, además, es importante considerar que ya conoces su estado de salud previo, pues cuentan con un historial médico, algo que se debe valorar, pues evita sorpresas para quienes deciden darles una segunda oportunidad.
Ya están entrenados
Es, sin duda, otra de las ventajas de elegir un perro mayor. En general, la mayoría de ellos ya conocen las órdenes y reglas básicas de convivencia. Algo que, sin duda, se debe tener muy en cuenta, pues te ayuda a ahorrar tiempo y esfuerzo si lo comparas con las necesidades de un can más joven.
