El fútbol mundial podría estar asistiendo a un nuevo capítulo de una historia que comenzó hace más de una década en el vestuario del Real Madrid. La posible negativa de Cristiano Ronaldo a disputar un encuentro con su club en Arabia Saudí, justo después de conocerse el fichaje de Karim Benzema por la liga saudí, ha disparado las especulaciones sobre una relación que, aunque siempre fue correcta en público, nunca estuvo exenta de tensión competitiva.
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Durante años, Cristiano y Benzema compartieron éxitos, títulos y celebraciones en el Santiago Bernabéu. Formaron parte de una de las delanteras más temidas de Europa, levantaron Champions y escribieron páginas doradas en la historia del club blanco. Sin embargo, puertas adentro, la convivencia entre dos estrellas de semejante dimensión no siempre fue tan armónica como parecía desde fuera.
Compañeros, sí… ¿pero amigos?
Quienes siguieron de cerca aquella etapa recuerdan que la conexión dentro del campo era efectiva, pero fuera de él la relación era más distante que cercana. Cristiano, obsesionado con su rendimiento, su imagen y sus números, tenía un perfil muy distinto al de Benzema, más reservado, más relajado en las formas, aunque igual de competitivo en lo deportivo.
Nunca se habló abiertamente de enfrentamientos, pero sí de una rivalidad silenciosa. Benzema fue durante años el socio perfecto para Cristiano, muchas veces sacrificando brillo personal para potenciar el juego del portugués. Con el paso del tiempo, especialmente tras la salida de Ronaldo del Madrid en 2018, el francés vivió su gran explosión individual, ganó el Balón de Oro y se convirtió en líder absoluto. Un reconocimiento que, para muchos, reabrió comparaciones inevitables entre ambos.
Arabia Saudí, reencuentro inesperado
El destino ha querido reunirlos ahora en un escenario completamente distinto: el fútbol saudí, convertido en el nuevo epicentro de las grandes figuras internacionales. Cristiano fue el pionero mediático, la cara visible de esta nueva era. Su llegada marcó un antes y un después para la liga, tanto a nivel deportivo como comercial.
Por eso, la incorporación de Benzema no es solo un fichaje más. Es la llegada de otro Balón de Oro, de otra superestrella global y, simbólicamente, de alguien con quien comparte historia, éxitos y comparaciones constantes.
Algunos medios deportivos han apuntado a que Cristiano no habría recibido con entusiasmo la noticia. Incluso se ha hablado de su negativa a participar en un partido tras conocerse el fichaje del francés, algo que, de confirmarse, reflejaría que la competencia entre ambos sigue más viva que nunca. De momento, ni el jugador ni su entorno han hecho declaraciones oficiales, por lo que todo se mueve en el terreno de la especulación.
Orgullo, liderazgo y foco mediático
Más allá de si existe un desencuentro real, lo cierto es que la convivencia de dos figuras de ese calibre siempre genera ajustes de poder. Cristiano ha sido, desde su llegada, el rostro principal del proyecto saudí. Su liderazgo trasciende el campo: contratos, campañas, visibilidad internacional… todo gira en gran medida a su alrededor.
La presencia de Benzema cambia ese equilibrio. No solo por su talento, sino por su prestigio reciente y su perfil más discreto, que contrasta con la exposición constante de Ronaldo. Dos formas distintas de ser estrella que, inevitablemente, invitan a comparaciones y pueden generar fricciones, aunque sean sutiles.
Una rivalidad que nunca desapareció
En el fondo, más que una mala relación personal, lo que parece resurgir es una rivalidad profesional nunca resuelta. Ambos pertenecen a una generación marcada por la obsesión por la excelencia, los récords y el legado. Y aunque ya no compiten por la Champions o el Balón de Oro en Europa, sí compiten por algo igual de poderoso: el relato de su carrera en esta última etapa.
¿Quién será la gran referencia de la liga saudí? ¿Quién atraerá más focos, más titulares, más protagonismo? Son preguntas que flotan en el ambiente y que, sin necesidad de declaraciones explosivas, pueden tensar cualquier relación.
