En dos semanas se cumple una década desde que Hollywood perdía una estrella. Alan Rickman fallecía a sus 69 años el 14 de febrero de 2016 tras lidiar con un cáncer de páncreas y, ahora, en el décimo aniversario de su fallecimiento, su mujer Rima Horton —con quien compartió su vida por 50 años— ha compartido algunos detalles de los últimos meses del actor, homenajeando al que fuera uno de los intérpretes más aclamados por la crítica en una fecha tan nostálgica.
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"Tenía muchísimo más que dar. Podría haber hecho muchísimas cosas más", confesó la académica ante los micrófonos de BBC Breakfast este pasado martes, 27 de enero. Rita, visiblemente emocionada, ha recordado que gracias a la quimioterapia pudo alargar su expectativa de vida hasta seis meses más de lo esperado pero que, lamentablemente, este tratamiento no pudo acabar con la enfermedad. "Extendió su vida un poco, pero no lo curó", ha lamentado. Unas declaraciones que la también militante del Partido Laboralista inglés ha realizado para destacar un sorteo benéfico que busca recaudar fondos para la asociación Pancreatic Cancer UK.
Refiriéndose a la enfermedad por la que falleció su marido, el cáncer de páncreas, ha explicado que "el mayor problema es que, para cuando la gente descubre que la tiene, ya es demasiado tarde". Respecto a esto, ha indicado que "los síntomas son muy difíciles de diagnosticar", añadiendo que una gran ayuda sería "recaudar fondos para una prueba de alcoholemia", ya que esta "podría proporcionar un diagnóstico temprano".
Una acción que están llevando a cabo en la asociación previamente mencionada, la cual Rita admira profundamente por su incansable labor en la investigación, financiación y apoyo a las personas y familias de estas que están lidiando con la enfermedad. “Diez años después de su muerte por cáncer de páncreas, estamos recaudando fondos vitales en su memoria para cambiar el futuro de todos los afectados por esta devastadora enfermedad”, han escrito en sus redes sociales.
Rita también ha confesado como Alan hizo frente al inesperado diagnóstico. "Tenía claro que no quería morir con dolor", ha citado al que fuera su marido, indicando que estas habían sido las primeras palabras que le afirmó a su oncólogo. Es por esto, y para evitar rumores o presiones mediáticas, que el que fuera el profesor Severus Snape en la aclamada saga de Harry Potter decidió mantener la enfermedad entre su entorno más cercano, intentando preservar su vulnerabilidad. "No queríamos que la gente dijera: 'Oh, qué triste' cuando nos veían", ha indicado, subrayando que "queríamos vivir esos momentos a nuestra manera". Tal y como desvelaron sus familiares a PEOPLE tras conocer que el intérprete había fallecido, este había "estado rodeado de familiares y amigos" en sus últimos momentos.
Una dolorosa muerte que conmovió tanto a los seguidores del admirado actor como a sus compañeros de profesión. Daniel Radcliffe, que trabajó junto al intérprete durante más de una década dando vida a uno de los tándems más admirados de la gran pantalla —el 'niño que sobrevivió' y su profesor de pociones—, lamentó la pérdida de uno de sus referentes, describiéndole como "uno de los mejores actores con los que he trabajado". Además, el también actor reconoció que Alan era "una de las personas más leales y solidarias que he conocido en la industria cinematográfica". Emma Thompson, con quien compartió cámara en más de una ocasión —siendo la más recordada la mítica comedia romántica Love Actually—, homenajeó al que consideraba el "aliado definitivo" destacando de él su humor, inteligencia e incansable amabilidad.
Una meteórica trayectoria
Antes de dar el salto a Hollywood, Alan se convirtió en uno de los actores teatrales más aclamados por los espectadores. Se graduó en la Real Academia de Arte Dramático de Londres (RADA) y, tras esto, trabajó en el equipo de vestuario de numerosas obras de gran calibre hasta que encontró un puesto fijo en la Royal Shakespeare Company. Su primera gran aparición sobre las tablas llegó en 1986 cuando interpretó a Le Vicomte en Las amistades peligrosas —actuación con la que ganó un Tony—.
Sin embargo, no fue hasta una década después, en 1998, cuando dio sus primeros pasos en la gran pantalla. Lo hizo interpretando a Hans Gruber, el antagonista de Duro de Matar, donde compartió plató con Bruce Willis. Tras esto, fueron decenas los roles en los que pudo desarrollar su pasión por el séptimo arte y son numerosos los grandes títulos que protagonizan su distinguida trayectoria. Entre ellos destaca su interpretación en Robin Hood: Príncipe de los ladrones (1991), donde dio vida al Sheriff de Nottingham —papel con el que recibió el BAFTA), su actuación protagonista en Rasputín (1995) —con la que ganó un Globo de Oro y un Emmy— y su paso por la romántica Sentido y Sensibilidad, así como los filmes mencionados a lo largo de este reportaje.
