Georgina Rodríguez está viviendo una de sus etapas más felices y plenas. La influencer cumple este martes 32 años, en un 2026 que promete ser de lo más especial para ella, pues los rumores apuntan a que este verano podría decir el 'sí, quiero' junto a su pareja, el futbolista Cristiano Ronaldo. Fue en agosto cuando el deportista portugués hincó rodilla para dar el paso definitivo en su relación, que cumplía nueve años de noviazgo entonces. Su historia comenzó en una tienda de Gucci, y el resto es historia. La vida de la española ha dado un giro de 180 grados en los últimos años, apostando por su propia empresa de casas de lujo y convirtiéndose en una de las grandes presencias en alfombras rojas y eventos de alto postín. En el Festival de Venecia, en Cannes y siempre junto a un plato de ibéricos, 'Gio' ha demostrado que cualquiera de sus movimientos es seguido y aplaudido por millones de personas, además de haber sido capaz de crear su propio imperio desde cero.
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La futura esposa del futbolista no para. Hace unos días compartía una imagen viviendo su fantasía presidencial al mostrar a sus seguidores unas preciosas instantáneas junto al Capitolio de Washington completamente nevado. En ellas, 'Gio' volvió a poner de manifiesto que la sencillez no es su cometido. Más es más tanto en su filosofía de vida como en su armario. Para la influencer y empresaria no hay clean look que valga: su estilo es ostentoso y consciente de serlo, motivo que la ha convertido en una de las mujeres más seguidas y veneradas del mundo. Hasta allí se desplazó para asistir a la premiere de Melania, la película que gira en torno a la figura de la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump. No es la primera vez que Georgina pisa Washington. Ella y su futuro marido posaron junto al actual presidente de los Estados Unidos en el Despacho Oval el pasado mes de noviembre, siendo fotografiados como la power couple que son.
Además de visitar la ciudad más importante de Estados Unidos, Georgina pisaba Madrid hace unas horas para un plan de lo más especial junto a su hermana Ivana: acudir a la iglesia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, su parroquia de confianza en la capital. La influencer compartió con sus más de 70 millones de seguidores su visita de carácter feligrés, dado que ya sea con o sin flashes a su alrededor, 'Gio' nunca ha escondido su fe ante su universo online. "Visita a mi Dios con mi Sis", ha contado. La empresaria siempre lleva consigo a sus vírgenes y no ha dudado en visitar importantes catedrales o santuarios en sus aventuras y viajes. No en vano, en uno de los capítulos de su docuserie, Soy Georgina, llevó a la audiencia al Santuario de la Virgen de Fátima, la patrona oficiosa de Portugal y su guardiana personal. Haga lo que haga, la española crea tendencia. Sus números, sus colaboraciones y su peso en la industria de la creación de contenido lo avalan. En casi una década, 'Gio' ha conseguido erigirse como una figura hecha a sí misma, una realidad que ha conectado con aquellos que comenzaron o buscan empezar desde cero.
De la tele a la vivienda
Georgina Rodríguez ha sabido sacar provecho a su carisma y personalidad. El interés que ha despertado su romance con Cristiano Ronaldo ha sido un aliciente clave que la ha llevado a la cima de la fama en clave celebrity. Gracias a Soy Georgina, el documental de Netflix que cuenta con tres temporadas y que desveló facetas nunca antes vistas de ella y su familia, el público tuvo acceso a una mujer cándida, comprometida y muy enamorada. Ya fuera por medio de su obsesión con los ibéricos, gastándose 100 euros en gominolas o paseando por las ciudades más exclusivas del planeta, la joven de Jaca encandiló a la audiencia con su naturalidad y su estilo tan marcado y único.
Pese al idilio que el espectador ha mantenido con las diversas entregas de su proyecto más especial, Georgina no ha querido seguir sacando provecho a su faceta televisiva. Tras el verano, fue la revista Lecturas quien apuntaba a que la pareja del futbolista portugués decidió no sacar ninguna temporada más de Soy Georgina, poniendo fin así a su relación con la pequeña pantalla. Pocos meses después se pudo saber cuál era la nueva faceta empresarial de la influencer. Georgina se sumergió de lleno en la industria inmobiliaria a través de la creación de su propia empresa, Bellhatria, y lo hizo con la adquisición de cuatro propiedades de alquiler: tres en La Finca, una de las urbanizaciones más lujosas de Madrid, y una en Almagro, uno de los barrios más exclusivos y selectos de la capital. Dormitorios, piscinas interiores y exteriores, sauna privada, aparcamiento privado e infinidad de metros cuadrados... basta darse un paseo por la cuenta de Bellhatria para percatarse de que no se trata de cualquier tipo de viviendas. 'Gio' se ha encargado de que su agencia cuente con la crème de la crème inmobiliaria de la región.
Su nueva andadura profesional está muy conectada con uno de los negocios más exitosos de Cristiano: la sociedad con la que gestiona los dos hoteles de la cadena Pestana en Madrid -uno de ellos ubicado en la Gran Vía madrileña-. La gestión hotelera del portugués le ha reportado un beneficio de 13 millones de euros, antes de impuestos, por lo que Georgina no ha dudado en continuar este legado y lanzarse al mercado de las viviendas de lujo.
¿Habrá boda en 2026?
Detrás de la impecable imagen de Georgina Rodríguez hay una historia de transformación personal. De trabajar como dependienta en una tienda de lujo en Madrid a convertirse en una de las mujeres más seguidas del mundo. Madre de seis hijos, empresaria y protagonista de su propia serie de Netflix -algo que no todos pueden decir-, la española ha demostrado que su imagen va mucho más allá de ser “la pareja de”. Su vida entre Europa, Arabia Saudí y ahora Estados Unidos, su apoyo a marcas regionales y su presencia constante en escenarios de poder la han convertido en un icono contemporáneo. Para más inri, su futura boda con uno de los astros de balompié es uno de los eventos más esperados de los próximos meses. Eso sí, todavía no se sabe cuándo será. Los medios portugueses apuntan a que ambos podrían jurarse amor eterno durante el verano, pero no ha habido confirmación oficial todavía acerca de la esperada fecha.
El medio local Jornal da Madeira desveló hace unos meses que la mediática pareja tendría pensado casarse después del Mundial de 2026, celebrado del 11 de junio al 19 de julio en tres países anfitriones, la primera vez que ocurre en el torneo que organiza la FIFA: México, Estados Unidos y Canadá. Portugal ya se ha clasificado para la gesta, de ahí que el periódico ubique su boda después del campeonato. La pareja habría escogido Madeira, la tierra natal del futbolista, para darse el 'sí, quiero'. Hay más: la boda se realizaría en la catedral de Funchal y el posterior convite y fiesta tendría lugar en un hotel de lujo de la isla portuguesa.
