La vuelta de Morante de la Puebla a los ruedos no solo está marcada por la expectación que genera su regreso al toreo, sino también por la emoción de compartir su mundo con su familia. Este fin de semana, con motivo de la festividad de San Sebastián, el diestro organizó la primera de las dos novilladas en su pueblo, La Puebla del Río, y la jornada se convirtió en un día histórico y entrañable: su hija María hizo su debut como alguacilillo a caballo, acompañada de Jaime, hijo del rejoneador Diego Ventura, también en su primera experiencia en una plaza de toros.
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Desde primera hora, la plaza se vistió de gala. Las guirnaldas decoraban los tendidos, la banda Tejera amenizaba el ambiente y los clarineros habituales de la Maestranza se encargaban de los sones que hicieron vibrar a los asistentes. Canal Sur transmitió en directo ambas novilladas, llevando a miles de espectadores la emoción de este evento que combina tradición, familia y pasión taurina. La organización y el cuidado de cada detalle fueron supervisados por Morante de la Puebla, quien estuvo atento a los 12 novilleros participantes, asegurándose de que todo transcurriera con normalidad y serenidad.
Para María y Jaime, la jornada fue muy especial. Ambos ejercieron de alguacilillos, trenzando el paseíllo con seriedad y entusiasmo, prestando atención a cada indicación de Morante y participando en la entrega de los trofeos a los novilleros.
Aunque María no conocía todavía todos los rituales del cargo, Morante se encargó de enseñarla, consciente de que este es un aprendizaje que combina disciplina, respeto y tradición. Por su parte, Jaime vivió su debut con ilusión y nervios, representando la continuidad familiar en el mundo del toro desde el lado del rejoneo.
La jornada se vivió con una atmósfera única, en la que tradición, emoción y espectáculo se entrelazaron de principio a fin. Morante, que prepara su regreso a la Maestranza en el Domingo de Resurrección, donde este año toreará cinco corridas, aprovechó para compartir sus impresiones ante los micrófonos de Canal Sur. “Ahí vamos, poquito a poco. Esperamos que vaya la cosa un poco mejor y esperando lo mejor. Estoy preparándome para estar al máximo nivel”, afirmó el maestro, transmitiendo serenidad y confianza sobre su próxima temporada.
La labor de Morante en La Puebla del Río trasciende la mera organización de novilladas. Este año, como en los últimos quince, ha logrado que la fiesta de San Sebastián se convierta en un evento tradicional, con emoción contenida y nervios que acompañan la salida de los novillos a la calle. “Ya se ha convertido en un día tradicional. Se vive con nervios, como el primer día porque todo salga bien. Es muy difícil sacar, en este caso una novillada, a la calle y que no pase nada. Un año tras otro, los nervios están por dentro”, reconocía el torero, mostrando su implicación en cada detalle y su cariño por la tierra que le vio nacer.
Los novilleros también expresaron su gratitud hacia Morante, brindándole varios de los erales lidiados durante las jornadas del sábado y el domingo, un gesto que refleja el respeto y la admiración que genera el diestro tanto dentro como fuera de los ruedos. Mientras tanto, María y Jaime se mostraron concentrados y felices, conscientes de que aquel día quedaría grabado en su memoria como su primera experiencia oficial en la plaza, un vínculo único con la tradición taurina y con sus familias.
El regreso de Morante a la actividad taurina y la participación de su hija como alguacilillo refuerzan el vínculo entre generaciones y tradición. La combinación de talento, disciplina y cariño familiar convierte estas jornadas en un ejemplo de cómo el mundo del toro puede seguir siendo una experiencia emocionante, educativa y profundamente emocional, donde cada paseíllo es un ritual y cada trofeo, un reconocimiento al esfuerzo y al respeto por la fiesta.
En La Puebla del Río, entre aplausos, guirnaldas y el sonido del clarín, el legado de Morante de la Puebla continúa, ahora con María aprendiendo los secretos de la plaza, y con la promesa de que esta familia seguirá escribiendo páginas de historia taurina juntos.
