La crónica social de este inicio de 2026 nos ha regalado un giro de guion que nadie esperaba, situando de nuevo a Candela Márquez en el centro de todas las miradas. Tras un final de 2024 en el que la actriz valenciana y Alejandro Sanz se consolidaron como la pareja del momento —protagonizando románticos posados en los Latin Grammy y presumiendo de una complicidad que parecía inquebrantable—, el nuevo año ha traído consigo los vientos del cambio. Como ya adelantó en exclusiva ¡HOLA! el pasado mes de diciembre, la pareja decidió "separar sus caminos" tras más de un año de intensa relación, una decisión que, según fuentes cercanas, respondía a sus "caracteres muy pasionales" y no a la existencia de terceras personas. Sin embargo, el último movimiento de Candela en sus redes sociales ha despertado un auténtico tsunami de especulaciones y todas señalan a Shakira.
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La polémica se ha desatado a raíz de un carrusel en el que Candela parece lanzar un mensaje oculto o, al menos, dejar entrever numerosas similitudes. La actriz ha publicado una serie de fotografías con una estética que resulta inevitablemente familiar para el gran público: rostro melancólico, mirada profunda y el rímel corrido, evocando de manera casi especular la icónica imagen de Shakira en sus momentos artísticos. Por si fuera poco, la publicación venía acompañada de un revelador emoticono de un reloj de arena, dejando claro que algo importante está por suceder.
Este movimiento llega apenas semanas después de que la sombra de la cantante colombiana volviera a planear sobre la vida del artista madrileño. La química entre Alejandro Sanz y Shakira es algo que ambos han reconocido siempre como "brutal" y "muy fuerte". De hecho, el propio Alejandro confesaba hace un tiempo a la revista Esquire la naturaleza de sus conversaciones creativas: "Realmente ha sido muy bonito porque hemos conseguido entre los dos crear una cosa... la química musical muy fuerte que existe entre nosotros es muy fuerte, y cuando cantamos juntos pasa algo, ocurre algo, hay algo que sucede ahí".
Ese "algo" parece haber sido una constante "tortura" —valga la redundancia musical— para Candela durante los últimos meses de su noviazgo, a lo que se le sumó la constante especulación en redes sociales. No podemos olvidar que la crisis definitiva pareció gestarse tras el lanzamiento de Bésame, la tercera colaboración entre los dos titanes de la música. En aquel videoclip, los gestos de cariño y complicidad fueron tales que la propia Candela dejó de seguir al cantante en redes sociales temporalmente. El detonante, pudo ser el vídeo que difundieron en sus perfiles públicos en el que derrochaban complicidad y la colombiana incluso bromeaba dándole besos en la oreja al madrileño.
El arte de sanar
Si bien en su momento Candela intentó calmar las aguas —llegando incluso a aplaudir a Shakira tras su concierto en Miami con un generoso "Las mujeres YA NO LLORAN. Ella, Shakira… gracias por tu letra, tu energía y forma de levantar a otras mujeres"—, su nueva actitud sugiere un cambio de estrategia. Ahora que la ruptura con Alejandro es un hecho y que ella misma ha confesado estar en un "momento maravilloso de reencontrar a Candela, esa mujer risueña, divertida, sinvergüenza...", este nuevo proyecto con estética "shakiriana" se interpreta como su propia forma de tomar las riendas de su relato.
Alejandro, por su parte, nunca ha ocultado su devoción por su compañera de escenarios, dedicándole palabras que bien podrían haber avivado las inseguridades de cualquier pareja: "Y si el destino nos une una, dos y tres veces. La lista de cosas pendientes nunca termina".
Nuevo comienzo en el horizonte
Candela parece haber tomado nota de la maestría con la que Shakira ha gestionado sus vivencias personales a través del arte. Tras su refugio en Valencia para pasar las navidades con su familia, la actriz ha regresado con una fuerza renovada. Sus seguidores se preguntan ahora si ese reloj de arena marca el inicio de una carrera musical, un cortometraje autobiográfico o simplemente una nueva etapa vital donde, al igual que la de Barranquilla, ella también ha decidido que ya no quiere llorar más. Como ella misma escribió al cerrar el año: "Que aprendamos a agradecer lo que tenemos, lo que somos y todo lo que nos ha hecho crecer". Ahora, con el rímel corrido pero la cabeza muy alta, Candela se dispone a revelar su secreto mejor guardado.
