Victoria de Marichalar ha vuelto a El Desafío, el programa que puso a prueba su resistencia física y mental, además de permitirnos conocer una faceta, hasta entonces desconocida, de la sobrina del rey Felipe. La hija de la infanta Elena fue una de las concursantes más destacadas de la quinta edición del programa y anoche reapareció en la tercera gala de la sexta temporada como invitada especial, dispuesta no solo a revivir sensaciones, sino también a enfrentarse a un nuevo reto en directo; además de ejercer como “miembro extra” del jurado. Su presencia, muy celebrada por el público y por el propio equipo, aportó un toque de nostalgia, complicidad y espectáculo a una noche marcada por la tensión y la competitividad.
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Nada más pisar el plató, Victoria confesó que la experiencia la había transportado inmediatamente a su paso por el programa: “Me ha traído muchos recuerdos”, aseguró a Roberto Leal, presentador del programa, visiblemente emocionada. La joven reconoció que, pese a no competir en esta ocasión, los nervios seguían presentes: “Estoy nerviosa porque tengo un poco de pánico escénico, pero no tengo esa presión de tener que ser puntuada por mis amigos los jueces”.
Su actitud cercana y su sentido del humor volvieron a aflorar cuando habló de su papel como evaluadora ocasional:“Yo siempre me porto bien y no tengo nada malo que decir de ninguno”, comentó entre risas, dejando claro que su presencia en el jurado sería más amable que estricta.
Recordando su paso por el concurso: una finalista muy competitiva
El regreso de Victoria no puede entenderse sin recordar su brillante trayectoria en la edición anterior. La joven logró convertirse en finalista tras una evolución constante y muy comentada. Aunque comenzó con dificultades —quedó última en la primera gala debido a la apnea—, supo remontar con esfuerzo y disciplina.
A lo largo de la quinta temporada, Victoria se convirtió en una de las concursantes más destacadas. Fue una de las tres únicas participantes que ganaron dos galas, imponiéndose en la Gala 4 con la exigente Fuga extrema, donde obtuvo 30 puntos tras un reto especialmente duro bajo el agua. Volvió a triunfar en la Gala 8 con su Ballet 3.0, una de sus actuaciones más aplaudidas. Y, además, obtuvo varios segundos puestos, entre ellos en la prueba Pasarelas de vértigo y en la Carabina extrema, donde demostró una puntería sobresaliente.
Su evolución, su constancia y su capacidad para superar retos físicos y emocionales la convirtieron en una de las favoritas del público y en un rostro muy querido dentro del formato.
Un reto en directo: diana a la primera
Aunque su visita tenía un carácter especial y no competitivo, Victoria no dudó en aceptar un nuevo desafío en directo. En esta ocasión, se enfrentó a una prueba de tiro con arco, disciplina en la que sorprendió por su seguridad y precisión.
Antes de comenzar, reconoció ante las cámaras que era una disciplina totalmente nueva para ella. “Esta vez no vengo con presión ninguna. No lo he probado nunca, a ver qué tal. Me toca disfrutar de mi prueba”, explicaba en el vídeo previo a la prueba, donde también pudimos verla cómo había sufrido algún percance accidental durante los entrenamientos.
La experiencia le gustó tanto que incluso a compararse con una heroína de película de Disney: “La verdad es que me siento como en una película, me siento como Mulán”, aseguró entre risas.
Ya en el plató demostró que su puntería en los ensayos no era pura casualidad. Y convertida en una auténtica cowboy, tomó el arco con firmeza y logró hacer diana a la primera, provocando la ovación inmediata del público.
Roberto Leal, siempre atento a las reacciones del plató, no pudo evitar celebrarlo con entusiasmo: “¡Madre mía, Victoria, a la primera! Esto, si hubiera sido dentro de El Desafío como concursante… El jurado lo habría valorado doblemente”, comentó entre risas, subrayando la dificultad del tiro y el mérito de la invitada. De hecho, Victoria reconoció que le había gustado tanto el tiro con arco que “creo que me voy a apuntar”.
Una noche como ‘jurado extra’: complicidad y defensa de Eduardo Navarrete
Además de su reto personal, Victoria participó activamente en la valoración de las pruebas de la noche. Su papel como “jurado extra” aportó un punto de vista diferente: el de alguien que conoce desde dentro la presión, el esfuerzo y la exigencia del formato.
Uno de los momentos más comentados llegó durante la prueba de apnea, una de las más duras del concurso y en la que Victoria no dudó en sacar la cara por Eduardo Navarrete. El diseñador solo aguantó 92 segundos bajo el agua y después de la prueba reconoció: “Es horrible estar en esa piscina. Es la peor sensación que he tenido en toda mi vida”. Sus palabras no ablandaron al jurado, y Juan del Val valoró su actuación con franqueza: “Has hecho lo que has podido, no con mucho éxito”, recordó, mencionando además que la propia Victoria tampoco había logrado una gran marca en esta prueba durante su edición.
La alusión no pasó desapercibida para la invitada, que pidió el turno de palabra para responder con naturalidad y sentido del humor: “A mí me encantaría que en un programa Santiago y Juan se metieran en la pecera. Es muy fácil hablarlo.... Pero luego puedes tener un mal día y es una p…, con perdón”, comentó, provocando los aplausos del público. El escritor y periodista, que en más de una ocasión ha reconocido que nunca se sometería a ninguna prueba del programa, reaccionó sorprendido: “¿Por qué me pones en este compromiso? Pensaba que eras mi amiga”, le dijo entre risas.
Victoria mantuvo su postura, defendiendo que era lo más justo. Tampoco Santiago Segura fue especialmente benévolo con Navarrete, lo que llevó a Pilar Rubio a intervenir para matizar las valoraciones de sus compañeros, calificándolas de excesivamente duras. Este intercambio, espontáneo y cargado de complicidad, reforzó el papel de Victoria como una invitada cercana, empática y conocedora de la exigencia real de las pruebas.
