Jimena Villalonga se estrenó como mayor de edad el pasado año y, desde entonces, no ha dejado de orbitar en la esfera pública —y no precisamente en cualquier nivel, sino en el más alto; también en estas páginas—. Su última aparición estelar tuvo lugar en Sevilla, durante el desfile Al-Andalus, la colección para 2026 de Rocío Peralta, una presentación especialmente emotiva al tratarse de la primera que la diseñadora celebró sin la presencia de su padre. Allí, ni Carmen Lomana ni la mismísima Olivia de Borbón lograron eclipsarla. Tampoco su madre, Adriana Abascal, que recorrió el pasaje enfundada en un traje flamenco con homenaje a Dalí. Ni más ni menos.
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Fue en ese mismo lugar y durante ese mismo evento donde, un año antes, su madre, Adriana, y Filiberto de Saboya fueron captados por las cámaras mientras se fundían en un beso lleno de amor, mostrando que estaban juntos y profundamente enamorados, y aunque se confirmó su ruptura el pasado mes de septiembre, la modelo ha dejado la puerta abierta a una posible reconciliación "ningún capítulo se debe cerrar".
Lo que está claro es que este desfile se ha convertido en un enclave especialmente significativo , también para Jimena. Y es que no pasar desapercibida entre más de 200 invitados no es tarea sencilla: requiere presencia, personalidad y porte. Y de eso, Villalonga va más que sobrada. No en vano, como hija de modelo y hermana menor, ha tenido tiempo de observar —y absorber— mucha moda en casa.
Al día de las últimas tendencias (su estilismo así lo confirmó), Villalonga optó por una americana napoleónica —o militar—, una silueta que también vimos desfilar en la colección primavera-verano 2026 de Anne Demeulemeester. La hija de la modelo nos condujo, a golpe de flashback, a aquella época en la que Daria Werbowy encarnaba como nadie el Balmain de Christophe Decarnin. Corría entonces el año 2009, hace ya casi una veintena de años. Y es precisamente ahora, cuando la pieza en cuestión podría considerarse vintage, cuando esta prenda utilitaria de comienzos de los dos mil regresa con renovada fuerza.
Y no solo Jimena quiso subirse a la ola de esta tendencia: Kate Moss ya la había defendido en Glastonbury en 2005, y más recientemente —porque la actualidad manda— ha sido Jenna Ortega quien la lució para asistir a la primera colección femenina bajo la dirección de Jonathan Anderson en Dior, como documentan imágenes en las que la actriz posa junto a Rosalía.
Además de la chaqueta, su estilismo se completó con un auténtico accesorio protagonista: el icónico bolso Lady Dior en tonalidad negra —el más atemporal de todos y, si nos preguntan, también nuestro favorito—. Esta pieza de lujo, inseparable del imaginario de Diana de Gales (hasta el punto de adoptar su nombre), se perfila una vez más como el gran líder del universo de los accesorios de cara a las próximas temporadas. Un diseño eterno que trasciende generaciones y tendencias, y que en esta ocasión pudimos ver incluso coordinado en un guiño cómplice junto a su madre, confirmando que el verdadero lujo no entiende de edades, solo de legado y estilo compartido.
Pero Villalonga no se limita a acertar en materia de tendencias y acaparar miradas. También exhibe una faceta académica a la que se entrega con convicción y disciplina. La hija de uno de los hombres más poderosos del país, Juan Villalonga —exdirector ejecutivo de Telefónica—, ha decidido continuar su formación en St Andrews, en Reino Unido. Esta universidad pública, ubicada en el pequeño pueblo de St Andrews, en el condado de Fife, Escocia, es la más antigua de Escocia y la tercera más antigua del mundo de habla inglesa. Fundada entre 1410 y 1413, sigue siendo hoy una de las instituciones académicas más prestigiosas del país.
Por las aulas de St Andrews han pasado premios Nobel, destacados políticos, reconocidos actores e, incluso, influyentes miembros de la realeza. Allí estudiaron el príncipe Guillermo y Kate Middleton, donde se conocieron y se enamoraron mientras él cursaba Geografía y ella Historia del Arte (el resto de la historia ya la conocemos). Y ahora, también, la pequeña de los Villalonga forma parte de esta ilustre tradición académica internacional.
