Su talento era indiscutible y así lo avalan las más de 200 producciones en las que participó. Además, poseía una personalidad única que lo convirtió en una de las figuras más queridas de la escena española, tanto delante como detrás de las cámaras. Porque Quique San Francisco tenía ese don de ganarse al público y también a sus compañeros, entre los que hizo muchos amigos que lo acompañaron hasta el final. Cinco años después de su muerte, su recuerdo sigue muy presente, y aunque siempre apostó por la naturalidad, ahora hemos descubierto detalles desconocidos de su historia gracias a una pieza fundamental de su vida, su hermano, Vicente Haro.
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La vida de Quique San Francisco parece sacada de un guion cinematográfico como los que él mismo protagonizó durante su extensa carrera. "Mi vida es un poema y bastante divertida, aunque ha habido momentos muy duros", afirmaba el actor en una conversación con ¡HOLA! días antes de fallecer a los 65 años a causa de una neumonía bilateral. Uno de los detalles más curiosos de su historia es que a los 17 años, y a través del recordado Juan Diego, conoció en una cafetería a su padre. Se abrió así una nueva etapa en la que comenzó a tener relación con esa rama familiar, incluido su hermano Vicente, que entonces era un niño de cinco años al que le gustaba regalarle petardos.
El paso del tiempo hizo que su relación se estrechara cada vez más e incluso formaron equipo profesional. Y es que Vicente es representante de artistas y se encargó de gestionar la carrera de Enrique, al que ha definido con cariño y simpatía. "Era un genio como actor, pero era un poco caos. Había que estar muy encima de él porque además era muy nervioso, se movía mucho... Era el lado salvaje de la vida", ha contado en Y ahora Sonsoles. También ha resaltado la cantidad de amigos que tenía en la profesión, entre los que destacaba Antonio Flores, por el que conoció a la mujer que marcó su vida.
Su amistad con los Flores y su amor inolvidable
El protagonista de títulos como Amanece que no es poco, Los ladrones van a la oficina y Cuéntame cómo pasó consideraba a los Flores como su segunda familia. Convivió en los años 80 con Antonio y por el que conoció a Rosario, con la que estuvo cuatro años saliendo. "Se enamoraron, y aunque ha habido mujeres en la vida de Enrique, la más importante fue Rosario. Era un tío maravilloso y encantador, una persona divertida, ingeniosa... Muy buena persona", ha resaltado su hermano. Su historia de amor acabó por culpa de las adicciones del actor, pero se quisieron siempre.
Enrique siempre se alegró de todo lo bueno que le pasaba a Rosario, con la que mantuvo intacta su amistad hasta el final. Mientras que la vida personal del actor se desarrolló tras este noviazgo en total discreción, la cantante tuvo un sonado romance con Carlos Orellana, con quien tuvo a su primera hija. Lola llegó al mundo en octubre de 1996 y ahora va a hacerle el mejor regalo: convertirla en abuela. Tras su ruptura se enamoró de Pedro Lazaga, con el que tuvo a su hijo Pedro Antonio y con quien lleva casi un cuarto de siglo.
